MARTIN BOEHM, nuevo decano del IE

"No puedes querer una vida estable y ser emprendedor. Lo siento, eso no existe"

Las escuelas de negocio de élite son los sectores contra los que han votado los seguidores de Trump: liberales, cosmopolitas y multiculturales. Examinamos el futuro que les espera

Foto: Martin Boehm, experto en marketing y educación, nuevo decano del IE. (Joseph Curto / IE)
Martin Boehm, experto en marketing y educación, nuevo decano del IE. (Joseph Curto / IE)

Martin Boehm, un experto en innovación educativa, ha sustituido a Santiago Íñiguez como Decano de IE Business School. Boehm, de nacionalidad alemana, se incorporó a la escuela en 2006, y desde entonces ha compaginado su labor académica como profesor de marketing con diferentes cargos directivos.

Boehm asume un reto evidente, porque el sector educativo está inmerso en notables procesos de transformación. Las nuevas tecnologías, los cambios productivos y las mutaciones radicales a que nos abocará la inteligencia artificial son asuntos que incidirán profundamente en la educación que se imparta. Parece lógico que, como apuesta estratégica, se coloque al frente de una de las escuelas de negocio mejor valoradas del mundo a un especialista en la innovación docente.

PREGUNTA. Las escuelas de negocio son un sector que apuesta decididamente por la globalización, el liberalismo y el multiculturalismo. Pero en Europa y en EEUU ha crecido un sentimiento decididamente proteccionista. Se podría decir que los electores de Trump o quienes se mostraron partidarios de que el Reino Unido se fuese de Europa votaron contra vosotros y vuestra forma de ver la vida.

RESPUESTA. Sí, han votado en contra de la globalización y del liberalismo, pero no deberíamos olvidar que ha sido un 50% de la población. No ha habido un 100% que rechazase todas las ideas que han imperado en los últimos años. En todo caso es una tendencia a tener en cuenta: está EEUU, vamos a ver las elecciones francesas, que tendrán un impacto tremendo en los países europeos, y las de Alemania en otoño. Mi pronóstico es que Marine Le Pen tendrá buenas oportunidades en primera ronda, pero no ganará en la segunda. En Alemania, Martin Schulz, que es una persona proeuropea, está ganando bastante fuerza. En Europa, en general, se tiene esa visión liberal multicultural, y en EEEU la resistencia contra Trump se está formando. Hay que ser optimistas.

Hemos de tener un discurso abierto para apoyar a gente menos educada y afortunada, pero sin olvidar que la globalización es buena y que aislado pierdes

Nuestra escuela forma parte de una red educativa global, en la que están las instituciones más prestigiosas, como Berkeley y Yale, y que ha publicado un comentario sobre esta situación, insistiendo en que apoyamos la educación abierta, liberal y multicultural y en que todos nos beneficiamos de la diversidad en el mundo. Los datos nos indican que aislarse no es bueno, que tiene un impacto positivo a corto plazo, pero a largo siempre es negativo. La globalización ha mejorado la situación de cientos de millones de personas en todo el mundo, 300 o 400 millones han salido de la pobreza y eso es algo que muchos investigadores han demostrado. Es cierto que también tiene impacto negativo en algunos seres humanos, como los votantes del Midwest y del Iron Belt estadounidense, porque se destruyen ofertas de trabajo, y los empleos se mudan a las costas o a China o México. Y hemos de tener un discurso más abierto para apoyar a esta gente que no es afortunada y que no está tan educada, pero eso no debe hacernos olvidar que la globalización es buena y que aislado pierdes porque destruyes la innovación y la productividad. No hay más que ver el ejemplo de Corea del Norte.

P. ¿Cuál será vuestro papel en este contexto?

R. Seguir apostando por el camino que entendemos correcto, y el que las investigaciones ratifican. Puede ser duro competir en el mercado global pero hay maneras de hacerlo, de salir beneficiado de ello y de tener éxito. Hay que intentar cambiar esa mentalidad de que el proteccionismo es bueno.

P. Hablando de competir, es evidente que las escuelas de negocio están ya sometidas a muchas tensiones. Por una parte, porque el producto estrella, el MBA, ya no asegura, como en el pasado, un buen puesto de trabajo. Y en otro sentido, porque no solo hay más escuelas, sino que la competencia se ha vuelto global. ¿Cuáles van a ser las novedades en este campo?

R. Es cierto que hay mucha más competencia y muchos más graduados con MBA, pero también es cierto que en el terreno en el que puede aplicarse también ha crecido. Nuestras estadísticas son muy buenas, entre el 93-95% de los graduados tiene trabajo a los tres meses, y además logran un incremento salarial en tres o cuatro años. Todavía estamos bastante bien. Quizá el mercado educativo americano sea diferente, porque los costes, los 'tuition fees', han subido bastante, y la rentabilidad puede ser menor que hace 20 o 30 años.

Las escuelas de negocio vamos a competir más por emociones y por los perfiles que logremos atraer. Vendemos una experiencia

En cuanto a cómo vamos a competir, hoy en día el mercado educativo es bastante homogéneo, todos jugamos en el mismo campo e intentamos vender lo mismo. Y como en todos los mercados maduros o saturados, te ves obligado a diferenciarte. Es un proceso normal. Fíjate en lo que ocurrió con las líneas aéreas: antes todas eran más o menos iguales, Iberia, British Airlines, Lufthansa… Ahora tenemos a EasyJet por una parte y a Singapur Airlines por la otra, a Virgin, que es una aerolínea más cool… En el mercado educativo está ocurriendo lo mismo, y la diferencia se ha establecido desde un punto de vista funcional: Harvard es management generalista, Wharton es más de finanzas, Stanford se enfoca hacia la emprendeduría…

Hace pocos años, el decano de Berkeley afirmó que en una década sólo quedarían las top 20 y algunos proveedores online

Pero tenemos que llegar a más. Si nos fijamos en el sector de los automóviles, las diferencias entre BMW y Mercedes son emocionales, no se trata de que un coche tenga más caballos que otro, eso no es lo esencial. Las escuelas de negocio también vamos a competir más por emociones y por los perfiles de alumnos que logramos atraer. Dado que vendemos una experiencia, y esta depende en buena parte de la gente que está contigo en clase, tendremos que seleccionar más, en el sentido de atraer a los más brillantes y de saber crear una comunidad diversa que complemente la convivencia en el campus. También es importante, y en nuestro caso lo intentamos mientras que otros no llegan, enfocarnos en el el entrepreneurship, en ayudar a las personas a que sean flexibles y sean capaces de vivir en la incertidumbre, que nuestros alumnos sepan manejar esa situación. Y les servirá después en cualquier contexto, ya trabajen en finanzas o en lo que sea.

Martin Boehm.
Martin Boehm.

P. Una de las maneras más habituales de competir en este tipo de mercados son las fusiones y las adquisiciones. Los mercados, llegados al punto en el que están las escuelas de negocio hoy, tienden a concentrarse. ¿Es eso lo que le espera al sector?

R. Hace tres o cuatro años, el decano de Berkeley afirmó que en una década sólo quedarían las top 20 y algunos proveedores online. Esto es muy provocador y creo que nunca llegaremos a eso, pero si veremos fusiones. En el plano académico, hay iniciativas en Francia promovidas por Sarkozy que forzaron a distintas instituciones a reunirse en una, creando un 'hub' fuerte en París y otro en Marsella. La idea con este proceso era llegar a economías de escala, pero todavía no se han producido, mientras que lo que sí vemos son algunos conflictos políticos entre instituciones. El mercado educativo es todavía local y regional, y especialmente a nivel de grado va a tardar mucho hasta que este mercado se globalice, porque depende de los clientes, y estos no quieren moverse de su ciudad o de su zona.

En cuanto a las escuelas de negocio, van a desaparecer algunas seguro, habrá instituciones top intocables, algunos líderes online con coste competente, pero también de menor calidad. Las escuelas top se van a mantener ahí, sirviendo a un mercado global, y habrá algunos jugadores que se moverán más en el terreno local.

P. ¿Qué elementos crees que marcarán la diferencia?

R. Creo que para diferenciarnos no deberíamos centrarnos en lo técnico, ya que ahí todo el mundo enseña contabilidad y marketing, sino los valores: qué tipo de personas educas, en qué ideas les formas, si asimilan o no el pensamiento emprededor, si saben ser críticos… En el IE estamos trabajando una visión más humanista, y no pensamos sólo en términos de profesionales, sino de seres humanos que tengan una visión completa del mundo. Hay valores, como saber interactuar o ser humildes, que resultan esenciales, porque son parte importante de la tarea de un emprendedor o un empresario.

No puedes querer una vida estable y luego ser emprendedor. Eso no existe: a lo mejor a fin de mes no tienes ni para pagar el alquiler

P. Los expertos aseguran que la mayor parte de los trabajadores, en el futuro cercano, serán autónomos. En países como EEUU, por ejemplo, son una parte importante ya, y las cifras de Europa también lo señalan así.

R. Hay un interés creciente en el emprendimiento. Lo notamos en los alumnos que están entrando, pero aún más en los que se gradúan. Quizá se planteen trabajar varios años como directivo y luego poner en marcha su propio proyecto. Existe ese interés. Pero hay que entender que no es para todos: no puedes querer una vida estable y luego ser emprendedor. Lo siento, eso no existe, porque a lo mejor a fin de mes no tienes ni para pagar el alquiler. Nosotros tenemos que ayudarles a que descubran si tienen ese gen y a desarrollar algunas habilidades para gestionarlo mejor. De momento hay un un tercio de los graduados que emprenden, que es bastante algo. Quizá lleguemos al 50/50. Habrá que verlo.

P. ¿Cómo van a afectar la automatización y la robotización?

R. El cambio consistirá claramente en la digitalización, la automatización y la inteligencia artificial, que son temas que nos pueden impactar. Tardará un poco, no obstante, porque la tecnología de momento es básica. Estamos hablando con Microsoft y con IBM, que tiene esa súper computadora, Watson, para entender un poco más qué podrían proporcionarnos. Puede haber elementos disruptores, pero de momento existen demasiadas posibilidades sin concretar. En cinco o diez años sí pueden dar mucho juego.

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