SÍNTOMAS OCULTOS Y REALIDAD COMPLEJAS

Del asma a la celiaquía: 5 enfermedades comunes que se diagnostican mal a menudo

Aunque la medicina ha avanzado sensiblemente durante las últimas décadas, algunas enfermedades siguen dando quebraderos de cabeza a muchos facultativos

Foto: Observando los datos, valorando posibilidades, intentando no equivocarse. (iStock)
Observando los datos, valorando posibilidades, intentando no equivocarse. (iStock)

La diagnosis de una enfermedad es un proceso complejo. Hasta cierto punto, el médico es un detective, como nos enseñó la serie de televisión 'House'. Al igual que el investigador ante una escena del crimen, este tiene que recoger todos los signos posibles y darles una interpretación para poder identificar y tratar de manera eficaz la patología que sufre el enfermo.

A cada síntoma no le corresponde una única enfermedad, obviamente. De ahí que en el proceso de identificación de una dolencia puedan aparecer una serie de errores involuntarios, que abarcan desde lo administrativo (como la consulta del historial del paciente) hasta los sesgos cognitivos de los médicos, que como humanos que son, pueden equivocarse. Jerome Groopman, autor de '¿Me está escuchando doctor? Un viaje por la mente de los médicos' (Divulgación) asegura que los facultativos, por ejemplo, suelen dar más importancia a la primera información que reciben.

Una reciente investigación ha descubierto que muchas personas tratadas por asma realmente no lo tienen, al no haber realizado una espirometría

La medicina y la salud humana, ya suficientemente complejas de por sí, se ven afectadas por otros factores en apariencia más mundanos y relacionados con la falibilidad humana. Tanto la privación del sueño como la fatiga o el 'burnout' son factores que pueden afectar negativamente a las habilidades del médico. Con frecuencia, las enfermedades mal diagnosticadas suelen ser las relacionadas con desórdenes psicológicos. Algo especialmente acentuado en el caso de los niños y el trastorno de déficit de atención o el autismo.

Hay otras enfermedades más o menos comunes que, no obstante, presentan a los doctores problemas a la hora de ser diagnosticadas. Debido a que son multitud los factores que influyen en estos errores (y que no solo son la responsabilidad del médico), tan solo cabe esperar un perfeccionamiento de los sistemas de salud, del conocimiento médico y de las condiciones laborales de los doctores. Aunque la lista podría ser mucho más larga (fibromialgia, enfermedad de Lyme, esclerosis múltiple) estas son cinco afecciones con una alta prevalencia y que presentan grandes dificultades para los médicos, a quienes, en todo caso, debemos seguir haciendo caso.

Asma

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Quizá no sea el caso más evidente, pero sí el de mayor actualidad. Esta misma semana, una investigación publicada en 'JAMA' señalaba que muchas de las personas diagnosticadas con esta enfermedad no la tienen realmente. Como ocurre a menudo, el problema es el procedimiento de diagnóstico.

Según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Norácica, la prevalencia en España del asma es del 10,3%, más acentuada en grandes ciudades

Muchos de los pacientes habían empezado a recibir tratamiento simplemente a partir de síntomas como la falta de aire, la tos o los estornudos. Cuando estos pacientes realizaron un test de espirometría, 203 de los 613 hombres analizados dieron negativo. Como lamentaba Shawn D. Aaron, principal autor del estudio, “es una prueba muy rápida que no tiene riesgos ni efectos secundarios y que puede predecir el asma u otros problemas respiratorios”.

La moraleja es sencilla. Si ha sido diagnosticado con esta enfermedad sin antes haber sido sometido a una espirometría, solicítela. Permitirá conocer el funcionamiento de sus pulmones, la cantidad de aire que se puede inhalar y exhalar y la velocidad de respiración. Según los datos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Norácica (SEPAR), la prevalencia en España es del 10,3%, y es mucho más acentuada en las grandes ciudades.

Hipotiroidismo

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Es un trastorno endocrino originado por un déficit de hormonas tiroideas, generalmente ocasionado por una alteración en la tiroides (valga la redudancia). El problema se encuentra en los síntomas que se manifiestan en un primer momento, y que resultan sutiles. Se trata de la fatiga, la sequedad de la piel, el dolor muscular, problemas con la memoria o ganancia de peso, síntomas que aparecen en otras enfermedades como la fibromialgia o la depresión.

Es una enfermedad “con una sintomatología claramente depresiva, lo que no supone necesariamente la existencia de una depresión”

Es este último desorden psicológico el que a menudo se confunde con los problemas en las hormonas tiroideas, debido a que estos ocasionan astenia, somnolencia, letargo o problemas de concentración. Como indica Sanitas en su página de consulta, es una enfermedad “con una sintomatología claramente depresiva, lo que no supone necesariamente la existencia de una depresión”. En muchos casos, no se llega a diagnosticar ya que la mayor parte de pacientes son mujeres con más de 60 años, por los que dichos síntomas se consideran parte del envejecimiento.

Un diagnóstico acertado debería realizarse a partir de la determinación en laboratorio de los niveles de TSH (hormona estimulante de la tiroides). Una elevación de su nivel indica que la tiroides no está funcionando de manera eficiente. Además, suele ir acompañado por un descenso de T4 (una hormona tiroidea libre).

Síndrome del colon irritable

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También conocido como del intestino irritable, se trata de un conjunto de trastornos funcionales del intestino. Es un término “paraguas”, como suele denominarse, que engloba síntomas como la diarrea, el estreñimiento o ambas cosas. El problema, durante mucho tiempo, estaba en que los pacientes con el tipo SII-D (diarrea predominante) no presentaban alteraciones orgánicas, por lo que se solía clasificar como un trastorno de somatización o hipocondria. De ahí que se llegase al diagnóstico a través de la exclusión de otras posibilidades.

Se define como un malestar o dolor abdominal relacionado con hábitos estomacales alterados durante más de tres meses

A menudo se ha confundido este síndrome con la sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC), ya que presenta síntomas muy similares, como el dolor abdominal o los calambres. Durante los últimos tiempos, no obstante, se han desarrollado nuevas pruebas de diagnóstico. Como señala una investigación recientemente publicada en el 'World Journal of Gastroenterology', aunque hasta un 12% de la atención primaria está relacionada con esta enfermedad, aún no se conoce la causa exacta.

Dado que no hay un criterio fijado sobre los síntomas que encajan perfectamente con la dolencia, aunque se realicen análisis de orina o exámenes de heces para descartar otras posibilidades, el Colegio Americano de Gastroenterología, por ejemplo, lo define como un malestar o dolor abdominal relacionado con hábitos estomacales alterados durante más de tres meses.

Celiaquía

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Es el otro lado de la moneda del síndrome de colon irritable, ya que durante mucho tiempo, los pacientes de esta enfermedad (o de la sensibilidad al gluten no celíaca) eran diagnosticados con aquella, por eliminación. De ahí que, actualmente, la mayor parte de personas con síntomas relacionados con problemas estomacales sean analizados para comprobar si sufren intolerancia permanente al gluten.

Es posible que hasta cinco de cada seis celíacos en todo el planeta no estén diagnosticados

Es una de las enfermedades que presentan una mayor complicación. Como afirmaba una investigación publicada en 'Best Practice & Research: Clinical Gastroenterology', aunque puede llegar a afectar a un 1% de la población global, es posible que hasta cinco de cada seis celíacos no estén diagnosticados. Por lo general, el proceso se demora varios años, especialmente por la variedad de síntomas. Aunque muchos de los que padecen este trastorno crónico autoinmune sufren diarrea o pérdida de peso al consumir alimentos con gluten, otros tantos no presentan estos problemas.

De ahí que se la haya llamado con frecuencia la gran imitadora: sus síntomas y manifestaciones son tan variadas que la diagnosis es compleja y llega a ser confundida, aparte de con el síndrome de colon irritable, con la enfermedad de Crohn o la fibrosis quística. Actualmente puede ser diagnosticada a través de un análisis de sangre en el que se comprueba la ausencia de anticuerpos específicos en sangre, y mediante enteroscopia, conocer el daño que la enfermedad ya ha causado en el intestino delgado.

Artritis reumatoide

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Una enfermedad de origen autoinmune como la esclerosis o la fibromialgia, que afecta a aproximadamente al 1% de la población mundial. Se trata de una inflamación persistente de las articulaciones que las daña paulatinamente. Aunque se conoce desde hace siglos, no existe una curo ni se conocen las causas exactas, lo que dificulta enormemente su diagnóstico.

Como ocurre con otras enfermedades que hemos presentado, los primeros síntomas (como el dolor en las articulaciones o la rigidez en las extremidades) pueden confundirse con los de otras afecciones: dolencias como el lupus, la fibromialgia o el síndrome de Sjögren presentan síntomas similares. Es posible, incluso, que ocurra lo contrario: como explican algunos pacientes, es posible que síntomas como el dolor de hombros no aparezcan en las guías médicas más frecuentes.

En el año 2010, el American College of Rheumatology (ACR) y la European League Against Rheumatism (EULAR) unieron fuerzas para alumbrar unos nuevos criterios de diagnóstico de la artritis reumatoide. Entre ellos se encuentran la presencia de sinovitis en al menos una articulación, la ausencia de una explicación mejor para esta situación y una puntuación superior a 6 en determinadas pruebas de diagnóstico.

Alma, Corazón, Vida

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