¿no tienes un respiro?

La única cosa que hacen por las mañanas las personas exitosas

Un hábito que te llevará tres minutos y desencadenará un efecto dominó positivo para encarar el resto del día. Por algo se empieza

Foto: Pilas recién cargadas. (iStock)
Pilas recién cargadas. (iStock)

Quinto, levanta, tira de la manta. Hoy puede ser un gran día, dale una oportunidad. A quien madruga, Dios le ayuda.

Si hay tanta cultura popular que nos anima a a salir de la cama es porque en realidad no es tan fácil. Amanecer con ánimo, o adquirirlo al poco rato de despertar, parece una característica básica para distinguir a los emprendedores, a los valientes, a los elegidos en este mundo competitivo y feroz. ¿Cómo rellenar nuestra barrita de vida al máximo para no estar a medio gas desde las doce del mediodía?

Desde esta sección nos tomamos muy en serio las mañanas. Si nos has leído de cuando en cuando, ya tendrás claro que hay que hidratarse nada más empezar el día con un buen vaso de agua, que es fundamental desayunar bien, con proteína y frutas, y que conviene planear las primeras tareas la noche anterior, para no empezar preocupándonos por naderías como qué camisa ponernos.

Con los ojos abiertos o cerrados, haz respiraciones profundas por la nariz, inspirando con energía el aire y haciéndolo bajar al pecho y al abdomen

Hoy vamos a hablar de otro truco bueno para 'cuerpo y mente' que la 'coach' Carole Gaskell ha contado a 'The Daily Mail' y que es muy sencillo de llevar a cabo. Gaskell tiene una empresa, Full Potential Group, que se encarga de ayudar a cada cliente a dar el máximo, y asegura que los líderes y los ricos se toman unos minutos todos los días para respirar. No es una metáfora: hay que respirar bien hondo.

Piensas demasiado

"Si se hace diariamente, además de mejorar la salud y aliviar el estrés, se ha probado que la respiración consciente impulsa la creatividad, aumenta la concentración y la atención, disminuye el estrés y las distracciones cuando estamos 'en modo multitarea' e incluso aumenta el tamaño del cerebro y acelera el procesamiento de la información", dice Gaskell.

¿Es suficiente con respirar y pensar mientras lo hacemos? No, es un poco más específico, pero no te asustes, todos podemos hacerlo. Así lo explica: "Con los ojos abiertos o cerrados, lo que prefieras, haz respiraciones profundas por la nariz, inspirando con energía el aire y haciéndolo bajar al pecho y al abdomen. Después exhala muy lentamente el aire viciado, los sentimientos negativos y todo lo que pueda estar frenándote".

(iStock)
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Dicho en palabras menos místicas, concéntrate en esas sensaciones, aunque sepas que esas cosas negativas de tu vida no están realmente en el aire. Y añadimos: puedes tener los ojos abiertos, pero no mirando el móvil o la televisión.

No se trata de llegar al Nirvana, pero sí puedes aproximarte un poco a la meditación oriental, que consiste -no escuches a los charlatanes que lo compliquen- básicamente en no pensar en nada.

Cómo concentrarse en ello

Quizá estás dudando si serás capaz de centrarte lo suficiente como para notar los efectos de este mini ritual. 

He aquí algunas de las cosas en que puedes pensar según esta 'coach' para evitar la llegada de pensamientos más elaborados y estresantes y hacerte plenamente consciente del aire que entra y sale de tu organismo.

¿Cómo es ese aire, pesado o ligero? ¿Continuo o irregular? ¿Sientes su fluir?

Deja que tu cuerpo se relaje, no hagas fuerza. ¿Qué sensaciones recibes? ¿Sientes alguna tensión o presión

Respira hacia las áreas de tensión y comprueba cómo reaccionan.

Observa cómo te sientes, sé curioso. ¿Hay calma, tensión, relajación...?

¿Qué notas ahora mismo? ¿Sientes espacio en ti o estás lleno? ¿Tu mente se arremolina o está en calma? 

Lleva el aire hasta el estómago o la zona de los intestinos y entiende que mientras conectas con tu estabilidad interior, despiertas a la plenitud de tu vida.

Siéntete aquí y ahora, en tu propio cuerpo. Predisponte para el éxito hoy y cada día de tu vida.

Esta técnica, que la entrenadora personal lleva enseñando quince años, ayuda a "mantenerte centrado durante el día, conectando tu cabeza, tu corazón y tus tripas en un flujo de energía productiva que mejora la eficacia, la toma de decisiones, la confianza y la paz mental". Añade que la mayoría de nosotros pensamos demasiado, y que la respiración consciente evita que "nuestra mente racional sobreanalice". El resultado, mejores estrategias, más resistencia, mejor resolución de problemas, facilidad para tener ideas nuevas y más tiempo libre, gracias al aumento de productividad.

¿Está fundamentado?

Si te preocupa el lenguaje acientífico de esta experta, con las 'energías', las 'tripas' y ese 'pensamiento positivo' que se ha convertido en ideología y que tanto se discute desde la medicina, ten en cuenta que esa búsqueda de paz individual a través de la respiración no es nueva. No solo las religiones sino también la psicología la ha recomendado prácticamente desde siempre.

Mariano Chóliz, de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia, reseña en 'Técnicas para el control de la activación: relajación y respiración' una serie de ejercicios que resultan eficaces para reducir el exceso de activación y mejorar la salud. Los parámetros que podemos medir para confirmar que efectivamente estamos relajados son muchos:

  • Tensión muscular tónica
  • Frecuencia e intensidad del latido cardíaco
  • Actividad simpática
  • Secreción de adrelanina y noradrenalina
  • Vasodilatación arterial
  • Cambios respiratorios (cuando estamos relajados, disminuye la frecuencia de las respiraciones, aumentan en intensidad y se vuelven más rítmicas)
  • Metabolismo basal
  • Índices de colesterol y ácidos grasos en plasma sanguíneo

Ejercicios sencillos como el que propone Gaskell pueden corregir estos parámetros médicos y contribuir a alejarnos del estrés, entendido como esa activación insana que no nos permite funcionar con normalidad.

Es útil explorar los ritmos propios con ejercicios como este, porque ayudan al autocontrol emocional y a respirar mejor durante todo el día

Dentro de las técnicas de relajación y respiración Chóliz no tiene problema en incluir la meditación trascendental, pese a no compartir los postulados ideológicos de la filosofía oriental esotérica que son su justificación primigenia. Se recomienda practicarla en un lugar tranquilo, elegir una postura cómoda, concentrarse en un estímulo (en lugar de en varios como en la versión de Gaskell) y mantener una actitud pasiva. Es una de las más habituales, porque es fácil y no requiere de excesivo entrenamiento.

Los patrones de respiración inadecuados pueden llegar a ser nocivos para la salud. Aunque no hay una forma "correcta" de respirar para cada situación, es útil explorar los ritmos propios con ejercicios como este, porque ayudan al autocontrol emocional y a establecer una mejor respiración durante todo el día. Si llevas una vida acelerada (y casi todas las que buscan el éxito lo son), tenderás a respirar más superficialmente de lo que conviene, lo que genera una mayor "demanda de oxígeno" en tu cuerpo, que resulta en bostezos, elevación de hombros, estiramiento, suspiros...

Relajándote, meditando o simplemente respirando de forma consciente durante unos minutos al día contribuyes a disminuir la ansiedad y concentrarte en tus proyectos.

Olvídate pues del 'quinto, levanta' y opta por María Ostiz: abrir una ventana en la mañana y respirar.

Alma, Corazón, Vida

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