tienen multitud de denuncias

Las prisiones más violentas del mundo y lo que ocurre dentro de sus celdas

Los presos viven hacinados, la violencia es el idioma, y la sanidad brilla por su ausencia. El único objetivo es poder salir de allí con vida. Veamos dónde están estas cárceles

Foto: Estados Unidos es el país donde hay más presos. (iStock)
Estados Unidos es el país donde hay más presos. (iStock)

Según el Centro Internacional de Estudios Penitenciarios (CIPR), Estados Unidos tiene la mayor población reclusa de todo el mundo con cerca de 2,2 millones de personas en prisión. Le siguen China, con más de 1,6 millones de presidiarios, y Rusia y Brasil, que sobrepasan los 600.000. El número de encarcelados crece año a año, pero, sin embargo, no lo hacen las cárceles, que en muchos países se han convertido en auténticas ratoneras y foco de enfermedades.

Varias organizaciones internacionales llevan años denunciando las condiciones de algunos centros penitenciarios de todo el mundo, donde los presos viven hacinados, la violencia es el idioma principal, y la sanidad brilla por su ausencia. El único objetivo es poder salir de allí con vida. Veamos dónde están.

Quezon City (Filipinas)

La cárcel de Quezon City, en Filipinas, fue construida en 1953 para 800 presos, pero a principios este año había 3.600 y, actualmente, cuenta con más de 4.000 personas. La cifra no deja de crecer.

EEUU tiene la mayor población reclusa de todo el mundo con 2,2 millones de personas. Le siguen China, con 1,6 millones, y Rusia y Brasil, con 600.000

Uno de los principales motivos es que cuando Rodrigo Duterte asumió la presidencia del gobierno el pasado 30 de junio prometió una intensa persecución a las personas involucradas con el tráfico de drogas. Siete semanas después de que Duterte asumiera su cargo, la población reclusa se disparó a 4.073, la cual vive en condiciones inhumanas en poco más de 2.600 metros cuadrados. Lo explica en primera persona en 'The Daily Mail' Raymund Narag, un especialista en justicia penal que fue acusado por un crimen que no cometió y acabó en Quezon City.

Narag explica que durante siete años compartió una celda, pensada para cinco personas, con 20 reclusos. Los hombres se turnaban para dormir en el suelo de cemento agrietado de una cancha de baloncesto al aire libre o en los peldaños de las escaleras, mientras que otros cocinaban su cena junto a otros reclusos bañándose o lavando la ropa.

Instalación 1391 (Israel)

Aunque hace más de 20 años que esta cárcel está en funcionamiento, Instalación 1391 se conoció en 2003 cuando un historiador la localizó mientras investigaba edificios de la policía construidos por los británicos en los años treinta. Situada a una hora de Tel Aviv, solo unos cuantos funcionarios israelíes sabían de su existencia, y cuando miembros de la Cruz Roja y abogados de derechos humanos quisieron acceder se les negó el paso.

Área 1937. (Google Earth)
Área 1937. (Google Earth)

Todo lo que se sabe sobre Instalación 1391 lo han contado quienes han conseguido salir con vida. Los expresidiarios aseguran que los soldados les torturaban, les humillaban desnudándolos y no les dejaban dormir. Un detenido demandó al gobierno israelí alegando que había sido violado en dos ocasiones, una vez por un soldado y otra vez con un palo. Aunque las vejaciones físicas son muchas, quienes salen de este centro narran que la tortura psicológica es lo peor de vivir allí. Son transportados a la prisión con un saco en la cabeza, que solo pueden quitarse en su celda, donde no hay aseo -solo un cubo en una esquina-, y cuando piden a los carceleros saber dónde se encuentran, se les dice que están en un país diferente, o en un submarino, o sobre una base en la Luna.

ADX Florence (Estados Unidos)

Quien dirigió ADX Florence entre 2002 y 2005, Robert Hood, asegura que esta cárcel de máxima seguridad de Colorado “es mucho peor que la muerte”. Los presos pasan 23 horas del día en una celda de 2,1 x 3,6 metros construida de hormigón –incluso la cama–. Se les facilita la comida a través de las ranuras de la puerta, insonorizada, por lo que no pueden ponerse en contacto con otros reclusos.

Entre los presos de ADX Florence, edificada en 1994 con 490 celdas individuales, se encuentran el cerebro del atentado de 1993 del World Trade Center, Ramzi Yousef, o el atacante del maratón de Boston, Dzhokhar Tsarnaev.

Ciudad Barrios (El Salvador)

En 2015 El Salvador se convirtió en el país con la tasa de homicidios más alta del mundo: de cada 100.000 personas, 104 eran asesinadas en el país centroamericano. Muchos de los detenidos acaban en la peor cárcel del país, la de Ciudad Barrios, donde actualmente hay 2.600 reclusos, aunque la prisión solamente fue construida para acoger a 800.

La cárcel de Quezon City, en Filipinas, fue construida en 1953 para 800 presos, pero a principios este año había 3.600 y, actualmente, tiene más de 4.000

Los presidiarios pueden moverse con libertad, incluso con armas. Se dedican a intimidar a los policías, muchos de los cuales aseguran tener miedo ya que se encuentran en inferioridad numérica a los allí encarcelados.

Muhanga (Ruanda)

Gitamara es la segunda urbe más grande de Ruanda, con más de 85.000 habitantes. En en centro de la ciudad, en el distrito de Muhanga, se encuentra la cárcel de esta localidad, construida en 1973 con capacidad para 400 y 725 personas. Ubicada entre los bordes de una selva, está reforzada en su parte trasera por un muro y algunos alambres. Aunque esto podría parecer una vía de escape, hay muy pocos intentos de huida, ya que hay explosivos enterrados y se desconoce la existencia de mapas que revelen su ubicación.

Las prisiones más violentas del mundo y lo que ocurre dentro de sus celdas

Todos se ven obligados a estar siempre juntos –incluso a defecar–. Las condiciones de salubridad son inexistentes y la propagación de enfermedades es la tónica común. Médicos Sin Fronteras y la Cruz Roja inspeccionaron la prisión y declararon que no solo era la peor cárcel del mundo sino que no se respeta ninguno de los Derechos Humanos.

OE-256/5 (Rusia)

Rusia es el tercer país con más población entre rejas: más de 650.000 personas. La cárcel, conocida formalmente como la prisión OE-256/5 y llamada Pyatak entre los internos, es un monasterio construido en una isla, a medio camino entre Moscú y el círculo polar ártico, y solo hay dos maneras de entrar o salir, a través de un antiguo puente o en barco.

Médicos Sin Fronteras y la Cruz Roja inspeccionaron la prisión del distrito de Muhanga y declararon que no se respeta ninguno de los Derechos Humanos

Los cerca de 200 presos que viven allí permanecen en sus celdas 22,5 horas al día, y no disponen de baños ni instalaciones para lavarse. OE-256/5 no sirve para reinsertar, sino para acabar psicológicamente con las personas. El propio terapeuta del centro penitenciario asegura que es un infierno y que durante los primeros nueve meses los presos aprenden a adaptarse a su nuevo entorno. Sin embargo, después de tres o cuatro años, sus personalidades comienzan a cambiar, y cualquier persona que sobrevive a una sentencia, por lo general, queda mentalmente destruida.

Pollsmoor (Sudáfrica)

Conocida porque allí pasó seis años Nelson Mandela, la prisión Pollsmoor es una de las más insalubres de África del Sur. Aunque tiene capacidad para 1.600 personas, hay cerca de 4.200 hombres, lo que ha provocado que los presos vivan hacinados y aparezcan numerosas enfermedades. Por ejemplo, las tasas de tuberculosis son cinco veces más altas en Pollsmoor que entre la población general.

Según explica el periodista Robert Grimminck en 'Grunge', el centro penitenciario está controlado por tres bandas, los 26, 27 y 28. “Los nuevos ocupantes tienen que unirse rápidamente a una pandilla, o podrían ser fácilmente víctimas de un asalto o una violación. Los guardias ni siquiera pueden ayudar mucho porque la pandilla 27 se dirige específicamente a ellos; quienes quieren unirse a los 27 tienen que apuñalar a un guardia”.

Cotonú (Benin)

Lo más problemático de la cárcel de Cotonú, la mayor ciudad de Benín, situada en África occidental, es que el 99% de los presos no han sido condenados por ningún delito y aún están a la espera de juicio, según Amnistía Internacional. De acuerdo con un informe de la organización, este centro tiene 2.445 prisioneros en unas instalaciones establecidas para 400; las presas embarazadas se ven obligadas a dar a luz sin la ayuda de personal sanitario y los bebés que nacen viven en la prisión con la madre. Se calcula que hay más de 800 niños entre rejas.

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