LOS PELIGROS PARA LA SALUD CARDÍACA

El infarto de Rita Barberá: ¿desencadenado por un “estrés continuado y negativo”?

El deceso de la antigua política del Partido Popular nos ayuda a entender un poco mejor las enfermedades cardíacas y la influencia que tiene lo mental en nuestra salud

Foto: ¿Cómo ha influido la situación personal y política de la valenciana en el infarto que ha causado su muerte? (EFE)
¿Cómo ha influido la situación personal y política de la valenciana en el infarto que ha causado su muerte? (EFE)

La muerte de la exalcaldesa de Valencia Rita Barberá esta mañana ha cogido por sorpresa a casi todos, a pesar de los testimonios de algunos allegados que señalaban lo mal que lo estaba pasando en los últimos meses. Es fácil establecer una relación de causa efecto entre la declaración de la política en el Tribunal Supremo el pasado lunes por un caso de blanqueo de dinero, probablemente muy estresante para la implicada, y su posterior muerte.

¿Hasta qué punto puede haber influido esta tensión en la salud cardíaca de Rita Barberá? A falta de conocer otros detalles de la salud de la valenciana, los expertos coinciden al señalar que el estrés puede afectar al corazón, a pesar de que es difícil conocer hasta qué punto, debido a la imposibilidad de cuantificar con exactitud el nivel de estrés emocional del individuo. Sin embargo, como recuerda la Fundación Española del Corazón, “se ha demostrado que existe un aumento del riesgo de miocardio (doble de lo normal) durante las dos horas siguientes a un episodio significativo de alteración emocional”.

"El estrés no es la causa del infarto, pero sí puede contribuir a desencadenar una situación que ya existía previamente"

Como explica a El Confidencial el doctor Alessandro Sionis Green, presidente de la sección de Cardiopatía Isquémica y Cuidados Agudos Cardiovasculares de la Sociedad Española de Cardiología, “el estrés no es la causa del infarto, pero sí puede contribuir a desencadenar una situación que ya existía previamente”. En el caso de Barberá, esta probablemente ya padecía lesiones coronarias, como la acumulación de placa en las paredes de las arterias, señala Sionis. “Esto provoca la formación de un coágulo en la arteria, que bloquea el paso de la sangre en la arteria y desencadena el infarto, al impedir que la sangre llegue al corazón”.

(EFE/Gustavo Grillo)
(EFE/Gustavo Grillo)

Como ocurre con la mayoría de pacientes que mueren por un infarto (la primera causa de muerte súbita en todo el mundo, con entre 20.000 y 30.000 casos tan solo en España), Barberá estaba en un lugar privado (su hotel) cuando ha sufrido el ataque, algo que también ha podido influir en su suerte. “Desde ese punto de vista, es mucho mejor sufrir una parada en plena calle, porque hay muchas más posibilidades de que haya alguien que pueda socorrer al paciente”, explica el cardiólogo. “La mayor parte de las muertes súbitas se producen en el hogar del paciente, donde no hay nadie que esté entrenado para practicar una maniobra de reanimación cardiopulmonar”. En ese sentido, este considera que queda mucho por hacer en cuanto a prevención. Por ejemplo, siguiendo el ejemplo de países en los que se exige a los alumnos de instituto que sepan ejecutar maniobras de reanimación o concienciando a la sociedad de las actuaciones que debe llevar a cabo ante una situación de parada.

Atrapada en el 'distress'

No todo el estrés es necesariamente negativo, añade Luis Muiño, psicoterapeuta y divulgador, pero sí el que ha experimentado la política del Grupo Mixto durante los últimos años, un proceso que llegó a su clímax el pasado 20 de octubre, cuando fue imputada por el Tribunal Supremo. “Ha sufrido un estrés continuo, que es lo más agotador que existe”, explica Muiño.

"Se encontraba en un proceso de caída continua en el que lo mejor que le podía pasar era que no le pasase nada"

“Es lo que técnicamente llamamos 'distress', es estrés negativo”, añade. Es significativamente distinto del estrés positivo, en el que el cuerpo se sobreactiva, pero al final del cual el que lo experimenta recibe una recompensa. “La situación tiene sentido para ti porque te ayuda a alcanzar un objetivo, y además es algo voluntario”. No es lo que ha ocurrido en el caso de Barberá, cuyo estrés, “obviamente, ni era voluntario, ni tiene sentido vital; era, simplemente, una caída continua en que lo mejor que le podía pasar era que no le pasase nada”.

Un factor importante en los casos semejantes al de Barberá es que el estrés haya sido continuado. “Como estado de sobreactivación, es muy dañino cuando se mantiene en el tiempo”, explica Muiño, y añade que es algo tremendamente humano. El psicólogo recuerda el libro de Robert M. Sapolsky '¿Por qué las cebras no tienen úlcera? La guía del estrés' (Alianza), que explicaba que el ser humano es el único animal que sufre estrés continuo. “Una cebra tan solo sufre estrés una vez al día, cuando huye de un león, lo olvida y no vuelve a sentirlo en meses, hasta que vuelve a ser atacada”, concluye Muiño. “Nosotros sentimos algo parecido a como si un león nos fuese a comer 50 veces al día, y lo hacemos durante meses; por eso somos el único mamífero que sufre úlceras de estómago e infartos por esta razón”.

El patrón de personalidad tipo A

Como se recuerda cada vez que se habla de la relación entre el estrés y las enfermedades cardíacas, parte de la población tiene un perfil psicológico conocido como personalidad tipo A que tiene un mayor riesgo de episodio cardiovascular, recuerda Muiño. Suele tratarse, como explica la Fundación Española del Corazón, de “individuos competitivos, muy autoexigentes, apegados al trabajo y obsesionados con el éxito”. Un perfil que no es difícil identificar con el del político medio, más aún en el caso de Rita Barberá, conocida por su “personalidad temperamental, implacable con sus adversarios políticos y mano de hierro en la gestión de sus equipos”.

Entre las características de esta personalidad presentadas por la fundación, se encuentran la velocidad, la impaciencia, la irritabilidad, un estilo dominante y autoritario, la dificultad para conocer y expresar las emociones, una actitud hostil, dura y competitiva, pero también una gran implicación en el trabajo con tendencia a la actividad permanente, preocupación por el rendimiento y pocos intereses y relaciones personales al margen del trabajo. Sirva la muerte de Barberá, en todo caso, para recordar una vez más la importancia de la salud cardíaca y del dañino papel que juega el estrés en la misma.

Alma, Corazón, Vida

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