JUNTOS VENCEREMOS, DIVIDIDOS CAEREMOS

Los abogados de Wall Street se han reunido en Versalles para detener su gran amenaza

Desde hace quizá más de 20 años, los representantes legales de las firmas más importantes se reúnen para establecer una estrategia conjunta contra las 'class actions'

Foto: El Trianon Palace de Versalles.
El Trianon Palace de Versalles.

A finales de mayo de este año, un grupo de abogados corporativos de algunos de los bancos más importantes del mundo volaron a París para reunirse en el Trianon Palace, un hotel de lujo de la cadena Waldorf Astoria muy cercano a Versalles. ¿Qué hacían los responsables legales de bancos como Goldman Sachs, BarclaysCitigroup, Deutsche Bank o JP Morgan sentados a la misma mesa? Muy sencillo: ponerse de acuerdo.

Al parecer, esta reunión se ha celebrado desde hace bastantes años; quizá, incluso, un par de décadas. Sin embargo, ha sido un reportaje publicado en 'Bloomberg' a partir del testimonio (anónimo) de algunos de sus miembros el que finalmente la ha sacado a la luz, ante la consternación de muchos de los presentes. Estos se han quejado de que algunos de los miembros, a los que se les exige una completa confidencialidad, hayan decidido hablar de la reunión.

Los bancos consideran que la falta de comunicación les ha llevado a pagar mucho más de lo que debían por un acuerdo extrajudicial en un caso de CDS

No solo eso, sino que estos topos también han explicado los temas que se han tratado en aquellas jornadas de distensión y negocios. Básicamente, lo que se discutió entre platos del restaurante de Gordon Ramsey y entre sesión y sesión de spa es elaborar una estrategia común a la hora de enfrentarse a las acciones colectivas, es decir, a las demandas planteadas de manera conjunta ante los grandes bancos, y en las cuales pueden llegar a ponerse en juego miles de millones de dólares.

Un caso que lo cambia todo

Como explican las fuentes del reportaje de 'Bloomberg' que acudieron a la reunión, el tema fue puesto sobre la mesa por el oficial legal jefe de Morgan Stanley, Eric Grossman, a raíz de un caso ocurrido unos meses antes. En septiembre de 2015, varios bancos de Wall Street (incluyendo Goldman Sachs, JP Morgan, Citigroup y HSBC) se vieron obligados a pactar un acuerdo extrajudicial por valor de 1.890 millones de dólares en un caso de seguros de impago (CDS) ante diversas organizaciones, como la Asociación de Empleados Jubilados del Condado de Los Ángeles.

El objeto de todas las miradas. (Efe)
El objeto de todas las miradas. (Efe)

Todas las miradas en la mesa se debieron desviar hacia Rohan Weerasinghe, consejero general de Citigroup, cuya decisión de pagar 60 millones en el verano de 2015 abrió las puertas para que los otros grandes bancos hiciesen lo propio, lo que les costó en total casi 600 millones. Como se puso de manifiesto, Citigroup se había apresurado a pactar un acuerdo ante la posibilidad de ser sometida a una investigación antimonopolio por parte de las autoridades europeas, lo cual habría puesto el caso claramente en su contra. Sin embargo, este fue cerrado poco después, por lo que la sensación con la que quedaron los responsables legales de la élite de Wall Street es que habían pagado demasiado por un caso que muy probablemente no habrían perdido (o habrían pactado a un menor precio).

En los últimos años, los abogados que defienden las acciones colectivas han comenzado a utilizar estrategias de “divide y vencerás”. En lugar de enfrentarse con el sector en su conjunto, deciden llegar rápidamente a un acuerdo con uno de los bancos, lo que obliga al resto a hacer lo propio. ¿Por qué? Por la conocida como teoría de la responsabilidad solidaria (“joint and several liability”) que, en la aplicación estadounidense, provoca que la empresa declarada culpable sea la encargada de pagar todos los daños y de exigir su parte a otras empresas. En otras palabras, el último en levantarse de la mesa, paga la cuenta.

Se han dado cuenta de que deben combatir la astucia de los demandantes compartiendo información y coordinando defensas

De ahí que, durante la reunión, se hablase de la necesidad de establecer de nuevo un sistema que permitiría que todos los bancos remen en la misma dirección… aunque, en el fondo, cada banco vele por sus propios intereses. Aunque nadie acusó a Weerasinghe directamente de haber torpedeado el pacto, la sensación predominante es que los grandes bancos deben empezar a combatir la astucia de los demandantes con una estrategia conjunta, como solía ocurrir en el pasado, cuando se compartía información y coordinaban sus defensas.

Ante todo, buen rollo

Al parecer, la cabeza pensante detrás de esta cita del buen comer, el buen beber y el buen hacer negocios para que los clientes engañados no se salgan con la suya es Robert Mundheim. Es uno de esos abogados veteranos que pasaron de la academia a la empresa privada. Mundheim impartió clases en la Facultad de Derecho de la Universidad de Pensilvania de 1965, y fue su decano entre 1982 y 1989. En los años setenta, había sido abogado del Tesoro americano. Desde ahí pasó a trabajar para Salomon Inc., Fried Frank, Harris, Shriver & Jacobson y, finalmente, a Shearman & Sterling, donde ejerce de abogado principal.

Robert Mundheim.
Robert Mundheim.

Es él quien otorga las invitaciones a los abogados que participarán en la reunión aunque, dada la brecha de seguridad que ha permitido que esta salga a la luz, tendrá que empezar a revisar su libreta de direcciones. Además de los bancos anteriormente citados, también han acudido representantes de los suizos Credit Suisse y UBS, Standard Chartered y BNP Paribas. Ninguno de ellos, obviamente, ha querido hablar con 'Bloomberg'. Muchos menos Mundheim, Grossman y Weerasinghe, que deben estar muy contentos de ver su nombre repetido una y otra vez en las informaciones relacionadas sobre el tema.

¿De qué más se habla en estas reuniones? Aparte de preguntar qué tal la familia y del último coche que se han comprado, otros temas habituales (aunque quizá de menos interés) son cómo tratar con la junta de accionistas y si los supervisores deberían recibir incentivos. En definitiva, cuestiones del día a día que preocupan a todos estos abogados del más alto nivel. Este mismo año, se ha llegado a otros acuerdos más específicos que señalan por dónde van los tiros: que todos los bancos que hayan sido demandados en la misma acción esperen al menos 60 días antes de tomar una decisión por su cuenta y que aguarden 48 horas antes de empezar a negociar un acuerdo con un demandante. No les volverán a coger con la guardia baja.

Alma, Corazón, Vida

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