Septiembre / octubre 2016 – Reino Unido

A vueltas con el inmigrante. Un español en RU cuenta qué ha ocurrido tras el Brexit

El brote de xenofobia ya no surge de sectores marginales, de pequeños y desconectados grupos. El discurso viene ahora directamente del Gobierno

Foto: Manifestantes anti-brexit en la frontera con Carrickcarnon, Irlanda. (Reuters)
Manifestantes anti-brexit en la frontera con Carrickcarnon, Irlanda. (Reuters)

Ser inmigrante en Reino Unido estos días conlleva estar mas atento a los periódicos que de costumbre. El brote de xenofobia ya no surge de sectores marginales, de pequeños y desconectados grupos. El discurso viene ahora directamente del Gobierno.

Este principio de otoño esta siendo especialmente ruidoso al respecto, debido, en gran parte, a la conferencia del Partido Conservador (los “Tories”, que se dice por aquí). La noticia que ha recorrido el mundo esta semana parte de la Ministra del Interior, Amber Rudd, que anuncia que obligará a las empresas a crear listados de inmigrantes en nomina.

Muchos otros comentarios desde el Gobierno han sorprendido estos días. Jeremy Hunt, Secretario de Estado, afirma tener un plan para reemplazar doctores extranjeros por nativos en el sistema de seguridad social británico (NHS). Al respecto, el propio NHS afirma que colapsaría sin trabajadores extranjeros, totalmente necesarios para su funcionamiento. Muchas voces conservadoras se han expresado en terminos parecidos. Liam Fox, por ejemplo, afirma que “los inmigrantes que consumen las riquezas del país no son bienvenidos”.

Un ambiente hostil

El vocabulario que se usa en estas declaraciones resulta muy revelador. Expresiones como “la batalla no acaba aquí”, “esta es la primera fase de nuestra misión”, “victoria histórica” o el ya famoso “tomar de nuevo el control” (“take back control”) están en boca de influyentes conservadores como Matthew Elliott o Boris Johnson. Sin embargo, a nadie ha de extrañar este discurso ahora que Theresa May es Primera Ministra de RU. Cuando era Ministra del Interior, en 2013, aseguró firmemente que crearía un “ambiente hostil” (literal) para los inmigrantes.

Padres y madres estan denunciando que reciben insistentemente cartas y mensajes de los colegios de sus hijos para informar de su nacionalidad

Hay medidas que ya han comenzado. La realización de listas de niños y niñas inmigrantes en los colegios es una que ha sorprendido mucho. Padres y madres estan denunciando públicamente que reciben insistentemente cartas y mensajes SMS de los colegios de sus hijos para informar “lo antes posible” de la nacionalidad de los alumnos. Dichas cartas dicen que “para elaborar el censo de otoño 2016 es necesario informar de la nacionalidad y el país de nacimiento de los alumnos”. A continuacion, la carta señala que “en caso de el niño/a tenga la nacionalidad británica y, además, haya nacido en RU, no hace falta que se conteste” (diferenciando también a aquellos niños/as que hayan obtenido la nacionalidad británica).

Una pregunta que sigue sin respuesta: ¿para qué son esas listas? La carta reza que la información será usada directamente por el Gobierno (Department for Education) sin aclarar el fin. Una plataforma ciudadana llamada Contra las Fronteras para los Niños (Against Borders for Children) acaba de comenzar una campaña que llama a no rellenar dichos formularios y a no colaborar con los colegios en la elaboracion de esos censos.

Trabajadores de Amazon en Londres. (Reuters)
Trabajadores de Amazon en Londres. (Reuters)

La respuesta social no organizada es tan dispersa como los titulares de prensa. Tan pronto te encuentras un periódico echando combustible al clima de xenofobia (por ejemplo, titulando que “nuestros vecinos europeos buscan en internet por qué somos ‘tan feos’, ‘estupidos’ y ‘sucios’”) como encuentras portadas titulando “repugnante, xenofoba, repelente” sobre la foto de Theresa May. Sin embargo, la respuesta social sí organizada resulta mas reveladora. Las manifestaciones xenófobas de grupos como la Liga de Defensa Inglesa (English Defense Leagu, EDL) se suceden cada vez con mas intensidad. Hace apenas dos semanas, en la ciudad de Newcastle, unas 150 personas marchaban por el centro al grito de “los británicos primero” y profiriendo todo tipo de insultos hacia ciudadanos migrantes. Si bien es cierto que militantes antifascistas salieron a su encuentro, lo cual hizo que la policía tuviera que actuar, el movimiento Unidos Contra el Fascismo (United Against Fascism) parece ahora muy desarticulado.

El Gobierno está buscando lo que llaman “flexibilidad”: poder modificar, incluir o eliminar legislación sin pasar por el Parlamento

La clase obrera, lejos de ser la protagonista, sigue en el olvido. Aunque Theresa May dijo en su discurso en la conferencia Tory que “los derechos de los trabajadores continuarán estando garantizados mientras yo sea la Primera Ministra”, las huelgas de trabajadores abiertas en RU reciben muy poca antencion. Centrando los acontecimientos en la misma ciudad, Newcastle, la semana pasada trabajadores y trabajadoras del sindicato de transportes RMT realizaban un piquete en la estación como acción en su larga huelga (todavia en curso). Están en huelga para evitar 200 despidos. Despidos que caerán, si la huelga no tiene éxito, sobre 200 personas con nacionalidad inglesa y nacidos en RU (en su mayoría). Personas que no reciben la atención ni de Theresa May, ni de la EDL, ni de los medios de comunicación. Esos 200 trabajos, por cierto, no los van a quitar inmigrantes, sino la compañía Virgin Trains.

Detrás del falso dilema de la inmigración se esconde un viejo conocido: el poder. Una reflexión del analista politíco del 'Financial Times', David A. Green, apunta aspectos del discurso Tory de la pasada semana que pasan totalmente desapercibidos a la opinión pública. El “brexit” conllevará muchos cambios de legislación para romper los lazos entre RU y EU. Vale, pero, ¿cuáles exactamente? El Gobierno está buscando lo que llaman “flexibilidad” que no es otra cosa que la posibilidad de modificar, incluir o eliminar legislación por decreto gubernamental sin que la decisión tenga que pasar por el Parlamento. Estas son las llamadas “cláusulas de Enrique VIII”, que permiten enormes cambios de legislación sin intervención parlamentaria, medida muy criticada desde el poder judicial. Según Green, “aquellos que se alegran del eslogan ‘tomar de nuevo el control’ deberian tener cuidado con lo que desean; el Ejecutivo quiere tomar el control y alejarlo del Parlamento”.

Mientras, el día a día, parece normal. Con expectación. Y un poco de cuidado a ver qué le dices a quién. Pero normal.

Alma, Corazón, Vida

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