DIVORCIO MEDIÁTICO

"Cariño, te dejo. Eres aburrido y yo solo quiero beber y acostarme con tíos jóvenes"

Una sonada separación pone de relieve la existencia de la crisis de los 40 femenina, cómo los chicos las prefieren mayores y las veinteañeras, maduritos

Foto: Zoe Ball solo quiere disfrutar de la vida, y eso no incluye a su marido. (BBC)
Zoe Ball solo quiere disfrutar de la vida, y eso no incluye a su marido. (BBC)

Todo iba bien hasta que él cayó en el alcoholismo. La mujer comenzó a salir de fiesta y a tener relaciones sexuales con jovencitos. Y no quería dejarlo, así que se separaron. A grandes rasgos, esta es la historia de (des)amor entre la famosa presentadora de Reino Unido Zoe Ball (45) y el archiconocido Dj Norman Cook (53), conocido artísticamente como Fat Boy Slim. Tras 18 años de matrimonio, ambos pusieron fin a su relación este fin de semana, copando todas las páginas rosas británicas. 

Este lunes ella regresó a su trabajo en la pequeña pantalla (conduce el talent show 'Strictly Come Dancing', de la BBC) muy sonriente... ¡y con su anillo de bodas puesto! 'The show must go on', parecía pensar la rubia. Su ya exmarido, mientras, era fotografiado cabizbajo paseando por la calle. 

Zoe dejó a su marido porque era muy aburrido, y se lo dijo a la cara, así como que solo quería beber y tener relaciones sexuales con chicos jóvenes

Ambos tienen dos hijos, Woody (16) y Nelly (6), los cuales se han quedado con el padre, porque Zoe ha abandonado el hogar conyugal. Ella solo quiere salir de fiesta y acostarse con veinteañeros. Al menos eso es lo que ha dicho una fuente cercana a 'Daily Mail'. "Zoe dejó a su marido porque era muy aburrido, y se lo dijo a la cara, así como que solo quería beber y tener relaciones sexuales con chicos jóvenes". Él está destrozado, ya que "ama mucho a Zoe".

Así de feliz estaba Zoe en su vuelta al curro. (BBC/DailyMail)
Así de feliz estaba Zoe en su vuelta al curro. (BBC/DailyMail)

"Hizo las maletas y se fue. Ellos han estado discutiendo mucho recientemente y la presentadora decidió que ya había tenido suficiente. Los roces siempre iban en el mismo sentido: ella quiere salir y divertirse y Norman prefiere quedarse en casa. Zoe no quiere quedarse un viernes en el sofá bebiendo una taza de té". Él no sale porque tuvo problemas con la bebida (ingresó en un centro de rehabilitación en 2009), y no le apetece exponerse a ella. Y aunque Zoe "comprende y entiende la situación" de él, no la comparte. Para ella "la relación ha acabado para siempre".

Zoe lo tiene claro: quiere carne joven. Y sabe lo que dice, pues ya lo ha probado. Aunque se le atribuyen numerosas infidelidades, solo hay constancia fotográfica de una de ellas. Fue el año pasado. Ella fue captada mientras se besaba con un Dj 20 años menor que ella, llamado TayTay Starhz (22).

Las cuarentonas quieren divertirse

Lo que le ha pasado a Zoe y a su marido no es nuevo. De hecho, es la tónica habitual de los últimos años. "La crisis de los 40 no existe, es un mito", dicen algunos expertos. Una teoría que se apoya en diversos estudios, como el que realizaron los profesores de psicología en la Universidad de Alberta Nancy Galambos, Harvey Krahn y Matt Johnson, y el cual determina que la felicidad va aumentando según vamos cumpliendo años a partir de los 20. Otra investigación al respecto es la archiconocida teoría de la felicidad en forma de 'U' de Andrew Oswald, que asegura que alrededor de los cincuenta años comenzamos a escalar por la pared de esa “U”. 

El caso de Zoe es compatible con ambas teorías. Ella se encuentra llena de vida y con ganas de experimentar cosas nuevas. Por eso ha decidido cortar con su marido y seguir su camino sola. Que ella decidiese romper con su relación, después de haber sido infiel a su marido, tampoco es nuevo. Michelle Langley, autora del libro 'Women's Infidelity', asegura que "actualmente son las mujeres las que dan el primer paso en un 70-75% de los divorcios". Para la experta sí que existe una crisis, "muy similar a de los 40 masculina".

Las teorías aseguran que la felicidad va aumentado según pasan los años. Y la 'crisis de los 40 femenina' lleva a ellas a perder el deseo sexual en sus parejas

Esta crisis, asegura Langley, suele comenzar con la pérdida del deseo sexual en sus parejas. Mujeres que tienen todo lo necesario en la vida (marido, casa, trabajo) comienzan a sentirse vacías y no encuentran sentido a su realidad. La crisis de identidad que arrastra el descenso del deseo sexual provoca que muchas vean las relaciones con sus maridos más como un trabajo que como un placer, lo cual no hace otra cosa que aumentar la frustración.

¿La solución? Ser infieles o cortar con la relación. Zoe hizo ambas cosas, y no parece muy deprimida por ello. Esta mediática pareja se suma así a los cientos de miles de divorcios que se producen cada día en el mundo. En España, los separados no dejan de multiplicarse. Los últimos datos disponibles, de 2014, recogen 100.746 divorcios, un 5,6% más que en el año anterior, sin tener en cuenta las cifras de las rupturas de pareja de hecho –una de las fórmulas más habituales desde el año 2000–, que en nuestro país no se contabilizan.

Zoe Ball
Zoe Ball

Ahora Zoe es toda un 'MILF'

No creemos que la conductora británica tenga problemas para ligar, pues las mujeres de mediana edad arrasan en este campo, sobre todo entre los jovencitos. Las damas de más de 40 años que están de buen ver son conocidas como 'MILF', acrónimo que responde al concepto de 'Mom I'd Like to Fuck' –algo parecido a 'madre que me gustaría follar'– y que se remite al increíble atractivo sexual de esas mujeres que se presupone podrían ser madres y con las que cualquier joven querría practicar sexo.

A los jóvenes les encantan las madres buenorras, pues ven en ellas pura diversión y cero compromisos

Estas madres arrasan entre los jóvenes, que ven en ellas solo pura diversión y cero compromisos. Una creencia que se extiende al porno. A medida que los hombres maduran, la inmensa mayoría transforma sus fantasías sexuales: pasan de la colegiala y prefieren a la profesora sexy. ¿Y quiénes consumen más pornografía? Exacto, los veinteañeros. La presencia de 'maduritas' en este tipo de contenidos lleva aumentando desde el año 1999, sobre todo entre los más yogurines.

Según un estudio elaborado por una pequeña productora especializada en videos para adultos, cerca del 71% de hombres que consumen esta clase de clips tiene menos de 30 años. El crecimiento ha sido enorme en la demanda de este tipo de contenidos: las ventas de películas pornográficas 'MILF' aumentaron un 400% entre 1998 y 2000. Unos datos que respaldan la teoría: los jóvenes las prefieren maduras, así como las chicas veinteañeras los prefieren mayores

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