¿DOCUMENTAL O TELERREALIDAD?

El polémico 'reality' rodado en un instituto español y la imagen que da de los colegios

Esta semana se ha estrenado 'El instituto', una serie de documentales que muestra la vida de un 4º de ESO en un instituto madrileño durante la última evaluación del año

Foto: Los alumnos del colegio de Fuenlabrada. (Movistar )
Los alumnos del colegio de Fuenlabrada. (Movistar )

Este miércoles, Movistar+ emitió el primer episodio de 'El instituto', una producción de Shine Iberia que sigue durante un trimestre entero a alumnos y profesores del instituto concertado Manuel Bartolomé Cossío de Fuenlabrada. Un proyecto que desde el primer día ha estado rodeado por la polémica debido a su cercanía a las fórmulas de realización del 'reality show', a pesar de que la serie se defina como un documental.

Durante siete semanas, 55 cámaras registraron el día a día de los 49 estudiantes de 4º de ESO del centro, una fórmula observacional a lo 'Gran Hermano' que ha provocado las protestas de organizaciones como la FAPA Giner de los Ríos o la plataforma “Yo estudié en la pública”, que declara a El Confidencial: "El programa hace de estos adolescentes los protagonistas de un 'reality' que expone de forma morbosa sus puntos más débiles para regocijo del público, sin tener en cuenta el efecto (con toda probabilidad nefasto) que puede tener para ellos en un momento de sus vidas en que precisamente están en el proceso de búsqueda de su identidad".

El documental se presenta como "una ventana al día a día de unos chicos que están en un momento trascendental de sus vidas"

José Luis Pazos Jiménez, director de la FAPA Giner de los Ríos, explica a este medio que “el inicio ya está basado en una gran falsedad, cuando se afirma que se ha grabado en un instituto público y el centro es un privado concertado. Este engaño no es una casualidad, ya que busca asociar todo lo que se destaca en perjuicio del alumnado y del sistema como si fueran señas de identidad de la escuela pública cuando, viendo realmente el programa, lo único que se debería afirmar es que lo que se considere negativo está directamente asociado con la privada, en este caso con concierto”.

La productora, por su parte, se defiende asegurando que se trata de un documental que intenta arrojar algo de luz sobre las aulas de este país, así como sobre la vida de los adolescentes. Macarena Rey, productora ejecutiva, señala que es “un homenaje a la educación, a la labor de unos profesores que se dejan la piel por formar a nuestros estudiantes; una ventana al día a día de unos chicos que están en un momento trascendental de sus vidas”. En realidad, se trata de la adaptación española de 'The School', un formato de Endemol Shine Group ya emitido en Reino Unido y Países Bajos.

El polémico 'reality' rodado en un instituto español y la imagen que da de los colegios

El resultado, visto el primer capítulo, cae en un punto intermedio entre el “reality” y el documental. La estructura narrativa del programa, basada en temas (exámenes, castigos, abandono escolar) se parece más a la de 'La clase', la película de Laurent Cantet rodada en un aula francesa con actores no profesionales, solo que eliminando el factor sociológico de aquellos alumnos de las 'banlieues' francesas. Sin embargo, no puede evitar caer en ocasiones en la tentación dramática, especialmente en lo que concierne a los alumnos problemáticos, como Mónica o Itziar, que protagonizan gran parte del primer episodio.

Una voz en 'over' anuncia al comienzo del primer episodio que “por primera vez, a través de 55 cámaras, vamos a ver cómo funciona la educación española por dentro, su día a día, el trabajo de los profesores, pero sobre todo, los problemas y las ilusiones de los jóvenes del siglo XXI”. ¿Qué nos desvela de verdad sobre la realidad educativa de este país?

Los profesores también se equivocan

La directora, María de la Luz Zabala, en la presentación de la serie documental. (Movistar+)
La directora, María de la Luz Zabala, en la presentación de la serie documental. (Movistar+)

Quizá lo más sorprendente de la serie no sea tanto su visión de los alumnos como la de los docentes, que hace bajar a la tierra a los idealistas de la educación mostrando profesores que se apañan como buenamente pueden en su día a día. En un momento dado, la orientadora del centro pide a sus compañeros “que vayamos todos a una, que un profesor no diga 'venga, el uniforme' y a otro le de igual”. En otro, una profesora pide disculpas a un alumno después de regañarle por comer chicle al darse cuenta de que se ha equivocado. Pero los docentes del Manuel Cossío siguen castigando, ya sea sin recreo u obligando a los alumnos habladores a salir de la clase para evitar que entorpezcan el ritmo.

“Hay veces que tienes las manos atadas, no sabes qué es lo que puedes hacer”, explica un profesor

Los profesores de 'El instituto' parecen debatirse continuamente entre la frustración y la vocación. La directora del centro, María de la Luz Zabala, explica que “no se trata de darle contenidos, lo más importante son los valores; tenemos que conseguir que estos chicos puedan estar en una sociedad que es la que queremos”. Sin embargo, otro profesor reconoce sentirse “mal, decepcionado” cuando ve a Itziar comportarse mal. “Hay veces que tienes las manos atadas, no sabes qué es lo que puedes hacer”, admite con resignación a cámara. Es otra de las novedades del programa: no solo permite acceder a una reunión de profesores, sino que estos también reflexionan sobre su propio trabajo ante la cámara.

La nota divertida está proporcionada, como de costumbre, por los alumnos, que admiten que la disciplina ejercida por el profesor es mucho menor… y que ellos mismos han presenciado el cambio. “Hoy en día el profesor ya no es lo que era antes”, reconoce un estudiante. “Antes era una autoridad, era como la policía”. Pero no se refiere a la época franquista: “Yo me acuerdo hace cuatro años, en 2º de la ESO, Alfredo entraba en clase y ya podías dejar de respirar si querías seguir vivo”.

Mentes peligrosas

(Movistar+)
(Movistar+)

El tratamiento del adolescente suele ser peliagudo, pero su imagen en 'El instituto' resulta verosímil. Sin embargo, como en cualquier 'reality', el principio de incertidumbre se pone en marcha: ¿hasta qué punto están condicionados los estudiantes por la observación de las cámaras? Uno de los alumnos, Manu, le pregunta a otro si tiene buena letra, y le pide que falsifique la firma de su madre: “Amigo, pon aquí 'autorizo a salir a Manuel por motivos médicos”. Podría parecer un desliz, pero el estudiante explica sin ambages a cámara que es algo que hace a menudo para poder irse antes.

El programa se centra en los casos más destacados, tanto por arriba como por abajo. Se trata, por ejemplo, de Mónica, que “cuando se aburre en clase la lía”, como dice uno de sus profesores. O Itziar, que recibe una falta grave por ser irrespetuosa con una profesora. O Manu, que ha repetido dos veces y que si no se gradúa, deberá repetir en la escuela de adultos. Son los más vulnerables al programa, puesto que los retrata con nombres y apellidos como estudiantes problemáticos, por más que el documental empatice con ellos. Al otro lado del espectro se encuentra Myriam, una estudiante brillante con algunas de las opiniones más fuertes.

Yo no voy a ser filóloga hispánica porque es una estupidez, voy a terminar de cocinera en un bar de carretera

Resulta llamativo descubrir cómo las opiniones de los estudiantes reproducen viejos tópicos. La propia Myriam proporciona una de las argumentaciones más lapidarias del programa: “Yo no voy a ser filóloga hispánica aunque me encanta porque sé que es una estupidez, porque voy a estar de cocinera en un bar de carretera, y no voy a estudiar cuatro años para estar en un bar”, explica. Incluso los profesores admiten la diferencia de motivación entre los 17 estudiantes de letras y los 32 de ciencias.

De lo que no cabe duda es que la desilusión por el futuro entre los más jóvenes es cada vez mayor. “Lo que desmotiva a la gente es que los que se pasan toda la vida estudiando, haciendo másters no tienen trabajo o están de barrenderos: "La gente dice '¿para qué voy a estudiar si no voy a conseguir nada a cambio'?”, se pregunta otro estudiante. Quizá una reflexión que hace tan solo unos años no se habrían hecho o se habría realizado de otra manera: ¿para qué estudiar si en la España del ladrillo se podía conseguir trabajo fácilmente sin necesidad de disponer de estudios superiores?

Y el sistema, ¿qué?

(Movistar+)
(Movistar+)

De acuerdo: los estudiantes estudian, se enamoran, protestan y desean estar en otro lugar mientras los profesores se desesperan y apuestan por la comprensión o la disciplina, según el caso. La visión a ras de suelo, cotidiana, quizá deje fuera de la imagen al sistema completo. Al fin y al cabo, el centro responde a unas particularidades muy concretas, como es haber sido una de esas cooperativas de profesores nacidas durante los años ochenta para dar cabida al 'boom' demográfico de las ciudades dormitorio.

Así visto, 'El instituto' es más un documental sobre el funcionamiento de un colegio que un análisis del sistema educativo español, cuyas particularidades quizá solo se podrían hacer visibles por comparación. ¿Cómo funcionan los públicos? ¿Y los privados? ¿Hay diferencias sustanciales entre regiones? Tan solo los próximos capítulos desvelarán si la balanza se inclina hacia el lado más divulgativo o si por el contrario ahonda en la venta “reality”.  

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