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7 cosas que todo hombre que se precie nunca debe ponerse en verano

Bermudas, sandalias con calcetines, camisas hawaianas… combinaciones que pueden dejarte en el top 10 de los tipos sin clase

Foto: El verano no está reñido con el estilo... casi nunca. (iStock)
El verano no está reñido con el estilo... casi nunca. (iStock)

Con la llegada del verano los hombres pueden tener serios problemas para no pasar calor sin perder un código de vestuario adecuado. Esto a menudo causa grandes desatinos en los hombres y puede desencadenar mezclas imposibles que harán darse de codazos a todo el mundo a tu paso.

Porque hay cosas que nunca nadie debería ponerse, 'Business Insider' ha publicado un pequeño manual del buen gusto veraniego que te ayudará a resolver dudas y a no confundir ‘informal’ con ‘esperpéntico’. Estos son los mejores trucos para triunfar este verano.

Camisas hawaianas

Antes iba de riguroso gris, el primer día de verano ya se descontrola. (iStock)
Antes iba de riguroso gris, el primer día de verano ya se descontrola. (iStock)

Las camisas hawaianas son tendencia, y un acierto en cualquier vestuario masculino. Para algunos, es la oportunidad de dar colorido a su armario, después de un triste invierno de abrigos y ropa gris. Quizá para salir con amigos, incluso de fiesta sean cómodas, muy fresquitas y además favorecedoras. Pero no en el trabajo.

Quizá una prenda tan desenfadada sea demasiado para un ambiente de oficina. Desde luego no es el código de etiqueta. Pero no te confundas. No hay que renunciar a la manga corta. No se puede pretender ir en manga larga con 35 grados a la sombra. Usa camisas de manga corta sin miedo, en verano la oficina también se vuelve más distendida y, esta prenda, está permitida.

Sandalias

Solo se aceptan en caso de mamarrachada intencionada. (iStock)
Solo se aceptan en caso de mamarrachada intencionada. (iStock)

He aquí un tema controvertido. En principio, las normas de etiqueta tradicionales prohíben el uso de sandalias a no ser que sea para ir a la playa. Pero en los últimos años las sandalias para hombre han proliferado y el ‘look’ casual que impera sí abre hueco a este tipo de calzado.

Son un arma de doble filo, eso sí; hay que elegirlas muy bien. Un consejo: rechaza todo aquello que pueda parecerse al modelo de sandalia guiri. Las típicas de correas de velcro y goma seguro que son comodísimas. Hazte con unas cuando vayas de turismo, pero para tu día a día son una bofetada visual que atenta contra el buen gusto. Mucho mejor las sandalias de dedo. Favorecerán más la estética de tu pie (una parte del cuerpo que puede no ser siempre bella) y te darán cierto atractivo desenfadado. Por los calcetines ni preguntes. Totalmente antirreglamentarios, por supuesto.

Polos

La prenda triste, no insistas. (iStock)
La prenda triste, no insistas. (iStock)

Una prenda que debería haber sido erradicada del planeta hace mucho tiempo. El mítico niqui que nos ponía nuestra madre con el uniforme del colegio, o para salir al parque. Y que para eso debería ser. Pero algunos hombres se empeñan en seguir usándolo.

Es más como una camiseta pero tiene cuello, así que es más de vestir. Ese es el único argumento posible. Y no, no se adapta a la realidad. La realidad es que da un aspecto muy soso, insulso, de alguien que no sabe elegir ropa y va a El Corte Inglés a por un polo porque lo único que tiene que decidir es un color entre miles de prendas iguales.

También está el hecho de que marcas como Ralph Lauren o Tommy Hilfiger tienen una línea de sport que puede hacer que vistas algo de marca a precios asequibles. Pero ese no es el camino. Si el precio de vestir una marca es atentar contra el buen gusto, no te merece la pena.

Recordad: Stop adultos con polo

Pantalón corto en el trabajo

Le da mucha libertad de movimiento, eso sí. (iStock)
Le da mucha libertad de movimiento, eso sí. (iStock)

Es duro ir a trabajar en verano con pantalón largo, lo sabemos. Pero las reglas del decoro lo dejan claro. No vayas a trabajar con bermudas cual niño pijo en pueblo de playa. Sobre todo si trabajas en una oficina, enseñarle a tu superior las piernas no es la mejor manera de hacerse con el podio del buen gusto.

En su lugar, usa pantalones largos de telas y colores más finos. No pasarás tanto calor como con los pantalones de invierno y no corres el riesgo de pecar de ir "poco vestido".

Zapatos naúticos

¡Pero dónde vas así, desalmado! (iStock)
¡Pero dónde vas así, desalmado! (iStock)

De hecho nadie debería ponerse este tipo de zapatos nunca. Dan una impresión demasiado informal para ser un zapato, pero es demasiado zapato para ser informal. Es el ‘quiero y no puedo’ del calzado.

Quizá te parezcan bonitos, pero ni siquiera lo son. Quieres parecer elegante pero de sport a la vez, y lo único que consigues es que parezca que te compra los zapatos tu madre… y en los noventa. Es cierto que han surgido muchas variantes veraniegas del modelo, más estilo zapatilla, y alguno se puede encontrar que tenga un pase. Alguno que no va a ser el que tienes tú, por mucho que quieras convencerte. Desaconsejados totalmente.

Zapatos sin calcetines

Con este muchacho no sé ni por dónde empezar. (iStock)
Con este muchacho no sé ni por dónde empezar. (iStock)

El zapato sin calcetín queda muy veraniego, sobre todo si se va enseñando el tobillo. Entendemos que no quieras ir enseñando los calcetines impunemente, pero, en verano esta práctica hará que tus pies suden mucho más, y que se desencadene un terrible olor de pies.

¿Os acordáis de ese momento en que venía un olor a pies de ninguna parte y pensasteis “¡díos mio, a esa persona le huelen los pies incluso con los zapatos puestos!” Esa persona podrías ser tú. Y no queremos eso. Hay calcetines tobilleros muy cortos, específicamente para que no se te vea nada cuando llevas zapatos. Opta por esa elección y no te equivocarás.

Zapatillas de ‘running’

Las zapatillas de running están abusando ya de las combinaciones de colores. (iStock)
Las zapatillas de running están abusando ya de las combinaciones de colores. (iStock)

Ojo con pasarse de deportivo. El verano se presta a ser un poco más informal, pero eso no quiere decir que te presentes en la oficina como Usain Bolt. Ni tampoco que, por estar cómodo mezcles el traje con unas zapatillas deportivas.

Sin embargo sí se admite (siempre dentro de combinaciones razonables con el resto de la ropa) llevar alguna zapatilla más de sport, tipo Victoria, quizá de colores oscuros, a modo de discreto elegante, o, si son unas zapatillas tradicionalmente blancas, el modelo básico también se puede aceptar.

Alma, Corazón, Vida

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