SE PUBLICA LA BIOGRAFÍA DE JESSICA VALENTI

Las memorias de un objeto sexual: lo que tienen que aguantar (todavía) las mujeres

Sin llegar a las cuatro décadas de vida, la escritora se ha enfrentado con situaciones límite por el mero hecho de ser mujer y explicar en voz alta lo que le suele pasar por ello

Foto: La escritora estadounidense Jessica Valenti.
La escritora estadounidense Jessica Valenti.

Si lee con relativa frecuencia prensa extranjera, es muy probable que le suene el nombre de Jessica Valenti. Es una de las periodistas en auge ligadas al feminismo más célebres de los últimos años, tanto por su trabajo en medios como 'The Guardian' como por su abundante producción literaria, que abarca desde su experiencia como madre (en 'Why Have Kids') hasta su reivindicación del feminismo sin ambages ('Full Frontal Feminism'). La autora estadounidense acaba de publicar su último libro, 'Sex Object: a Memoir', una memoria de sus 37 años de vida desde su experiencia como mujer.

No, el libro no se limita a enumerar el maltrato que Valenti ha sufrido a lo largo de todos estos años, aunque se trata de su hilo conductor. Hay historias que quitan el sueño, y que dan buena muestra de que, a pesar de lo que muchos afirman, aún queda mucho camino por recorrer. Es el caso, por ejemplo, del profesor treintañero del instituto que le dijo que, si quería aprobar, bastaba con darle un abrazo. Para su sorpresa (o quizá no), apenas unos días después de su graduación, llamó a su casa para pedirle una cita.

Si hubiese aparecido con un aspecto desaliñado, me habrían atacado igual. No hay posibilidad de ganar

La autora explica en todas las entrevistas que, al principio, dudó en titular así su libro. “Se llama 'Objeto sexual' no porque me deleite la idea de ser considerada como tal”, explica a 'Vogue'. “Me he preparado para la inevitable respuesta de ser demasiado poco atractiva para encajar en esa etiqueta, pero los que dicen algo así no se dan cuenta de que ser considerada una cosa, en lugar de una persona, no es un cumplido. Que no nos demos cuenta de ello es parte del problema”. Como explica, se trata de un libro sobre “el impacto que tiene en las personas crecer en una cultura sexista que ha deshumanizado a las mujeres”. Se suma, como ella misma señala, a una tendencia literaria popular durante los últimos años: los testimonios femeninos que relatan experiencias personales en primera persona.

Una estúpida fotografía polémica

En esa constelación de historias-de-no-creer, destacan los interminables trayectos en el metro neoyorquino de Valenti hasta llegar al instituto (sí, el del profesor de los abrazos). Como explicaba a 'Salon', pasaba cada día unos 45 minutos en el suburbano, donde pudo apreciar genitales masculinos de toda clase: “No quiero decir que fuese bizarro, porque en retrospectiva puedo decir que lo era, pero en ese momento parecía muy normal”. La autora se refiere a cosas como “tíos enseñando sus penes en el tren, que era algo que tenía que tener en cuenta y ser consciente para estar en guardia todo el tiempo”.

La fotografía de la polémica. En serio.
La fotografía de la polémica. En serio.

Aunque reconoce que es algo muy propio de la gran ciudad, la escritora recuerda que “por lo que me han contado otras mujeres que han leído el libro, hay un montón de cosas con las que se identificaron aunque el libro esté muy centrado en Nueva York”. Lo que seguro que no les ha pasado a muchas de las lectoras es lo que le ocurrió en 2006, después de conocer en persona a Bill Clinton. Se trata de una de las polémicas más absurdas que nadie puede imaginar, y que fue originada por una imagen en la que el presidente aparecía rodeado de varios blogueros; entre ellos, Valenti. Una casual instantánea de grupo, como se puede ver:

La imagen, no obstante, fue pronto objeto de ciertas apreciaciones. Entre ellas, una entrada en el blog de Ann Althouse, llamada “Miremos de cerca esos pechos”, que, como era lógico, levantó bastante polvareda: en él, la autora incidía “desde una perspectiva feminista” en la posición de la supuesta “becaria”, que resultaba ser la autora, un comentario que pronto fue acompañado por otros hombres que, por ejemplo, preguntaban quién era “la becaria morena”, o que afirmaban que estaba “buscando llamar la atención” después de que ella misma respondiese a la autora. “Defenderte significa que quieres llamar la atención”, apostilla ahora. “Por supuesto, si hubiese aparecido con un aspecto desaliñado, me habrían atacado de otra manera. No hay posibilidad de ganar. Y creo que es revelador que el acoso empezase a ser masivo cuando alcé la voz”.

La conversación actual sobre el feminismo no muestra que la gente exitosa también se equivoca

“Al fin y al cabo”, prosigue, “creo que era simplemente un recordatorio de que si eres joven, y lo era en ese momento, no te toman en serio, eres valorada por tu apariencia, no eres realmente una persona, eres carne de cañón para los chistes chabacanos, y que debía darme cuenta de cuál era mi sitio”. Que Valenti respondiese al blog de Althouse supuso que recibiese una larga serie de insultos en forma de blogs respondiendo a la autora y correos electrónicos, una experiencia que recuerda como “horrible”, aunque afortunadamente las redes sociales no tenían tanta importancia como ahora.

Drogas, abortos y ser madre

El libro se detiene en otros aspectos importantes de la vida de Valenti. Por ejemplo, la época en la que tomaba drogas con frecuencia (como explicaba a 'Elle', “tenía que incluir el hecho de que realmente consumía un montón de drogas”). Especialmente, cocaína. “Las mujeres se automedican”, añade. “Y obviamente no todo tiene que ver con el sexismo, pero sí una parte importante de ello”. De paso, pega un tirón de orejas a ciertas tendencias “feministas”, sobre todo las más buenistas vía Sheryl Sandberg: “La conversación actual y 'mainstream' sobre el feminismo no muestra necesariamente que la gente exitosa se equivoca, y que está bien ser un trabajo sin terminar”.

'Sex object' de Jessica Valenti.
'Sex object' de Jessica Valenti.

También sobre sus experiencias relacionadas con la maternidad. Para empezar, los dos abortos que ha tenido, el primero de ellos voluntario, algo que le dio “la oportunidad de ser la escritora que fui y conocer a mi marido para tener a la hija que tengo ahora”. Es una visión alternativa sobre el asunto: “A menudo se privilegian las historias relacionadas con mi segundo aborto”, el no deseado. “Son trágicas, realmente difíciles, decisiones muy complicadas: era un embarazado buscado, así que no querías que se acabase de ninguna manera”. En su caso, hay historias tanto de abortos accidentales como de interrupciones del embarazo voluntarias, que representan ambas caras de la historia.

Actualmente, Valenti tiene una hija, aunque el parto y su nacimiento fue complicado, ya que fue prematura. “Para mí gran parte de la maternidad también ha sido objetificadora”, explica a 'Fusion'. “Hay pequeñas cosas, como la manera en que la gente piensa que está bien tocar el vientre de las embarazadas sin preguntar, que me hacían sentir mal y desconectada”, añadía en otra entrevista. “Como si no fuese una persona completa”. Aunque la autora reconoce que durante gran parte de su vida ha experimentado ansiedad, esta se disparó sensiblemente cuando fue madre, lo que le obligó a saber afrontarlo.

El libro concluye con la reproducción de un buen puñado de mensajes de desprecio recibidos a través de internet. Son reproducidos, de manera consciente, sin ninguna clase de contexto ni acompañamiento, con el objetivo de que fuesen leídos tal y como se escribieron. “Vuelve a la cocina y haz la cena, zorra”, le decían en un correo electrónico de 2008. “Esas mujeres de cerebro chiquitito, ¿cómo es que les dejamos pensar que eran alguien?, se puede leer en otro. “He estado lidiando con esa clase de reacciones más de 10 años, así que hay una parte de mí que dice: 'Vamos a ponerlo ahí fuera'”.

“Vuelve a la cocina y haz la cena, zorra” es uno de los muchos mensajes que recibió

El libro, de hecho, ha sido motivado por las conversaciones con muchas amigas, que le daban la enhorabuena por lo bien que sabía lidiar con esa clase de desprecio… cuando ella considera que no es así. “Creo que era una especie de perjuicio para mis lectores dar esa impresión”, explica, por lo que ha decidido contar, sin maquillaje ni interpretaciones, las reacciones que ha suscitado siendo una de las periodistas más prometedoras de EEUU. “Creo que alguna gente se sorprenderá”, concluye. “Creo que mucha gente entiende en la teoría que las mujeres son acosadas, pero no se dan cuenta de hasta dónde puede llegar. Deberían saberlo”.

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