DEBES SER MUY CUIDADOSO CON ELLA

Esta es la comida que nunca debes recalentar (y la comes a menudo)

En Europa se comunican anualmente alrededor de 40.000 casos de intoxicaciones alimentarias, que causan unas 3.300 hospitalizaciones y alrededor de 20 fallecidos

Foto: Cuidado con la comida que pides para comer al día siguiente. (iStock)
Cuidado con la comida que pides para comer al día siguiente. (iStock)

Pizza, hamburguesas, kebabs, sushi, comida china, india… El abanico de restaurantes que ofrecen comida para llevar en las grandes ciudades es infinito, y cada vez contamos con más opciones para recibir los platos que queremos en nuestra casa y en lo que canta un gallo. Además, si sobra (y suele sobrar), el pedido nos puede servir para resolver la comida del día siguiente. Pero, como advierten las autoridades sanitarias, debemos tener cuidado al recalentar algunas sobras.

En Europa se comunican anualmente alrededor de 40.000 casos de intoxicaciones alimentarias, que causan unas 3.300 hospitalizaciones y alrededor de 20 fallecidos. Pero, según la Agencia de Estándares Alimentarios de Reino Unido (FSA), el número de intoxicaciones podría ser mucho más alto, debido a que la mayor parte de la gente no sufre problemas graves y ni siquiera acude al médico. Según sus datos, solo en las islas británicas se dan en torno a un millón de intoxicaciones alimentarias al año, y gran parte de estas, unos 224.000, están relacionadas con un solo tipo de comida: el pollo.

En el 97% de las pechugas crudas está presente la 'Salmonella', y según la FSA, el 65% de los pollos contiene la 'Campylobacter'

Se trata, sin duda, del tipo de carne que más gente manda al hospital. El Center for Science in the Public Interest (CSPI), una poderosa organización estadounidense de defensa del consumidor, estudió los brotes infecciosos acontecidos en EEUU en un periodo de 12 años, entre 1998 y 2010. En este tiempo la carne de pollo en mal estado enfermó a 6.896 consumidores. Fue además el tipo de carne sobre la que hubo un mayor número de incautaciones sanitarias. Entre 1999 y 2010 se retiraron del mercado más de 57 millones de kilos.

En España hay casos recientes de intoxicaciones masivas por comer pollo en mal estado. Una marca de pollo precocinado asado al vacío y contaminado con 'Salmonella' provocó en 2005 una importante alerta sanitaria: más de 100 personas de la Región de Murcia y Andalucia acabaron en el hospital tras comer esta carne. Se trata de uno de los últimos casos de gran envergadura, pero las intoxicaciones a menor escala se suceden todos los años.

Todos tenemos miedo a andar paseando una mayonesa casera, pero no pensamos que, si no calentamos correctamente nuestro pollo, podemos intoxicarnos de la misma forma.

Tiene muy buena pinta, pero si no lo has cocinado correctamente puede estar repletos de bacteria. (iStock)
Tiene muy buena pinta, pero si no lo has cocinado correctamente puede estar repletos de bacteria. (iStock)

Elimina las bacterias

Según un informe estadounidense de 2014, en el 97% de las pechugas crudas está presente la 'Salmonella', y según la FSA, el 65% de los pollos contiene la 'Campylobacter'. Aproximadamente una cuarta parte de las personas que se infectan con la primera de ellas acaba en el hospital y la segunda, aunque no es tan grave, provoca fiebre, dolor abdominal y diarrea.

En el microondas unas partes de la comida se calientan más rápido que otras. Debemos comprobar que todo el plato está caliente

Si planeamos pedir comida a domicilio y consumirla al día siguiente es mejor optar por otros tipos de carne, como la ternera, cuyas proteínas se conservan mejor tras el recalentamiento que las del pollo, que pueden descomponerse de forma diferente e irritar nuestro estómago.

Todo esto no quiere decir que no podamos comer pollo preparado con anterioridad, pero es muy importante asegurarnos de que lo calentamos de forma eficaz. En el microondas unas partes de la comida se calientan más rápido que otras. Así que debemos ser especialmente cuidadosos y comprobar que todo el plato está caliente.

En ningún alimento existe el riesgo cero, el quid de la cuestión se encuentra, en primer lugar, en la limpieza y la correcta preparación de la comida, y en segundo (y es en el que podemos influir con los platos preparados) en la correcta conservación de ésta. Para asegurarnos de que eliminamos todas las posibles bacterias patógenas presentes en el pollo debemos cocinar este a al menos 160 grados y, por supuesto, no dejar ninguna parte cruda.

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