SEGÚN DIEGO DE OLMEDILLA

Las mayores burradas y engaños modernos sobre la alimentación

Todo lo que se suprime conlleva un coste. No podemos fiarnos de la mayoría de dietas que prohíben totalmente uno u otro grupo nutricional

Foto: Imposible no perderse en el laberinto de la alimentación. (iStock)
Imposible no perderse en el laberinto de la alimentación. (iStock)

Aquellos que lleven años haciendo dieta sin obtener ningún resultado se sentirán identificados: ¿por qué es tan difícil perder los kilos de más a pesar del esfuerzo? La respuesta la tiene Diego de Olmedilla, y la expone en 'Método thinking' (Espasa), “una propuesta revolucionaria que integra la medicina, la psicología, el ejercicio físico y una dieta natural”. En el fragmento que reproducimos a continuación, el escritor explica cuáles son los engaños más comunes en las dietas milagro.

'Método thinking'.
'Método thinking'.

“En el primer puesto… las dietas y regímenes de adelgazamiento. La mayoría de las dietas que existen atacan el problema del sobrepeso y la obesidad solo desde uno de los lados del balance energético: la ingesta de alimentos, o sea, la energía que entra. Atienden a la fisiología y no a la psicología. Y eso en el mejor de los casos. En otros, ni siquiera, y sustituyen ciencia por pseudociencia, magia y esoterismo barato.

A una persona que desea perder peso no se le puede decir, por ejemplo, “Si tienes hambre, cómete un pollo ahora” o “Puedes comerte medio dónut, no uno entero, solo medio”.

Para poder resolver el problema de forma efectiva una dieta debería responder no solo a la pregunta de qué comer, y cuánto, sino a por qué se come, cómo se come y cuándo se come.

También están las monodietas. Hacen proféticas las palabras de Groucho, en el libro que cité anteriormente: “Estoy seguro de que, comer así, no prolongará mi vida, pero también creo que la existencia me parecerá mucho más larga”.

Comer sano no garantiza bajar de peso. Vigila las cantidades. Lo de “puedes comerte un pollo si quieres” es mentira

Mucho cuidado con lo que eliminas de tu alimentación, no sea que vayas a necesitarlo más tarde. Beyoncé quería lucir un tipito maravilloso en la película 'Dreamgirls' (2006), así que utilizó una dieta maestra de la limpieza: ingirió solamente agua, cayena –pimienta roja– y sirope de arce durante catorce días. “Adelgacé mucho. La gente me preguntaba, ¿estás bien? Y, bueno… la verdad es que no me sentía bien”, admitió. ¿Cómo se iba a sentir bien haciendo esa barbaridad?

Debo confesar que yo la hice en varias ocasiones –y de lo que me sirvió dan fe los 140 kilos que llegué a alcanzar más tarde–. ¡¡Ojo!! Lo que se llama jarabe de arce o sirope de arce suele ser un derivado industrial de la fructosa, conocido como jarabe de maíz de alta fructosa, responsable en gran medida de los alimentos azucarados y, por tanto, de la obesidad. La reducción del coste de fabricación de los refrescos azucarados y otros alimentos dulces desde la caída del precio del maíz, de cuyo almidón se obtiene la jalea de fructosa –HFCS– y la fabricación de glucosa a partir de fructosa ha influido notablemente en el incremento desproporcionado de su consumo. Desde los años setenta la HFCS ha ido progresivamente reemplazando al azúcar al ser más barata y tener mayor capacidad endulzante. El consumo de estos productos está en relación directa con el riesgo de sobrepeso y obesidad.

Más recientemente tenemos el caso del actor Ashton Kutcher. Para encarnar a Steve Jobs en una película, Kutcher probó a hacer la dieta que solía hacer el difunto genio de la informática: la dieta de frutas de Ehret, también conocida como la dieta del jardín del Edén o Ehretismo. Un estricto régimen que permite ingerir solo frutas y verduras libres de almidón –como las espinacas y las zanahorias– que aunque a corto plazo muchos lo usan para “limpiarse”, a la larga puede hacer más daño que bien. El actor acabó en el hospital…

Nos despedimos de ciertos alimentos que no tocan en según qué plan de alimentación. Pero no es un adiós definitivo. Es solo un hasta luego

Todo lo que se suprime conlleva un coste. Por ejemplo, los vegetarianos suelen tener falta de hierro. Hay dos clases de hierro, HEM y no HEM. El primero lo encontramos en los alimentos de origen animal, se absorben casi en sus totalidad, directamente. El segundo, que está en espinacas y legumbres, no es tan fácil de absorber, y alimentos como el café y la cola inhiben dicha absorción. Suprime la ingesta de alimentos de tipo animal y tendrás menos hierro.

¡Ah!, lo he dicho ya, pero lo repetiré: odio la palabra dieta. Aunque a lo mejor debería decir que odio las dietas milagro. El 'Diccionario de la lengua española' define milagro como “hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de orden divino”. No explicable, ¡cómo se va a explicar si no se basan en verdadera ciencia! Eso sí, muchas de ellas “suenan” a ciencia. Se aprovechan de las personas que con tal de perder peso, están dispuestas a todo… por no tener que hacer nada. Y acaba siendo peor el remedio que la enfermedad".

Alma, Corazón, Vida

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