Una teoría neoliberal sobre las gordas (y otra de izquierdas)
  1. Alma, Corazón, Vida
el sobrepeso y sus lecturas políticas

Una teoría neoliberal sobre las gordas (y otra de izquierdas)

Melissa McCarthy, una actriz estadounidense, fue insultada por un crítico a causa de su obesidad, un incidente que revela las diferentes posiciones políticas sobre los kilos de más

Foto: Aunque su cuerpo no se ajuste a las medidas estándar, Merkel no tiene problema, porque confía en sí misma. (Reuters/Max Rossi)
Aunque su cuerpo no se ajuste a las medidas estándar, Merkel no tiene problema, porque confía en sí misma. (Reuters/Max Rossi)

En una reseña de la comedia cinematográfica 'Por la cara' (Identity Thief), el crítico Rex Reed calificó a la actriz Melissa McCarthy de “hipopótamo” y “mujer del tamaño de un tractor”, lo que suscitó airadas reacciones contra el periodista, hasta el punto de que en la ceremonia de entrega de los Oscar de ese año(2013), Seth MacFarlane hizo una broma sobre él. Pero en lugar de disculparse públicamente, Reed declaró a 'US Weekly' que no se arrepentía en absoluto, ya que estaba en contra de “ese repugnante intento de convertir la obesidad en algo divertido. No tiene ninguna gracia. Muchos cómicos obesos que hacían chistes sobre la enfermedad están ahora muertos a causa de un infarto. Mantengo lo escrito sobre la obesidad de Melissa McCarthy, algo que es tan divertido como el cáncer. No tengo que disculparme por nada”.

La disputa entre Reed y McCarthy no es algo aislado, sino que, asegura Russell Meeuf, de la Universidad de Idaho, en 'Class, corpulence, and neoliberal citizenship: Melissa McCarthy on Saturday Night Live', refleja una contradicción evidente en los discursos contemporáneos de los medios de masas. Por una parte, la creciente insistencia en la “epidemia de obesidad” y en la necesidad de seguir pautas de vida saludable, ha provocado que los medios avergüencen sistemáticamente a las personas con sobrepeso, y no sólo a aquellas a las que les sobran muchos kilos, sino a las que no se ajustan a unos cánones de perfección corporal cada vez más estrictos. Dado que la obesidad es vista como un motivo de preocupación pública, el escarnio de los gordos está justificado en tanto fracaso moral. Por eso alguien como Reed se entiende legitimado a la hora de llamar hipopótamo a una mujer.

Avergonzar a los gordos y especialmente a las gordas se ha convertido en uno de los mayores negocios de los tabloides y de la prensa del corazón

Pero, por otro lado, el periodismo de entretenimiento y la cultura popular muestran también cierta sintonía con las críticas a este tipo de tratamiento de la imagen corporal, como demuestran las numerosas voces que se alzan contra los modelos de excesiva delgadez que se imponen en las pasarelas y en las revistas de moda, con las denuncias sobre el uso del Photoshop, a menudo ridículo, y con la necesidad de entender que los cuerpos son distintos y que no hay moral alguna que justifique el castigo a esa diversidad.

Eres estupenda

En este escenario esquizofrénico, en el que a menudo se señala con el dedo a los obesos y se hace chanza de ellos, y al mismo tiempo se promueven mensajes sobre tolerancia y sobre la aceptación de uno mismo, es en el que nos desenvolvemos: el 'fat shaming' es uno de los mayores negocios de los tabloides y de la prensa del corazón, y alguno anuncios insisten en que la belleza interior y la autoconfianza son más importantes que la delgadez: las mujeres gordas son estupendas, aunque su canon no sea el estándar.

Melissa McCarthy es la prueba de que la autoaceptación y la perseverancia pueden hacer que cualquier sueño se convierta en realidad

Ambos aspectos, asegura Meeuf, se han dado cita en el caso de McCarthy, una actriz popular en su país, que ha participado en series de televisión como 'Las chicas Gilmore', o 'Mike y Molly', en películas como 'Cuerpos especiales' junto a Sandra Bullock o en 'Si fuera fácil' de Judd Apatow, que forma parte de las protagonistas de la versión de 'Los cazafantasmas' que se estrena este año, y que es especialmente reconocida por el público estadounidense por sus intervenciones en 'Saturday Night Live'.

En medio de estos debates culturales, McCarthy se ha convertido en un icono de la autoconfianza, pero no por ser bella y elegante, como las mujeres distinguidas que los medios suelen alabar, sino por haber sabido ignorar la obsesión de Hollywood con el sobrepeso y ser capaz de encarnar a mujeres normales y corrientes. Las revistas decían de ella que sabía ofrecer a las mujeres la confianza necesaria para que se quieratal y como son,y que su trayectoria era la prueba de que la autoaceptación y la perseverancia pueden hacer que cualquier sueño se convirtiera en realidad. Esta idea se ha hecho muy popular en EEUU, gracias a los debates lanzados por dos libros, 'Vayamos adelante', de Sheryl Shandberg y 'The confidence code', de Katty Kay y Claire Shipman, un manual de autoayuda que afirmaba que una de las razones clave de la desigualdad de género en el trabajo era que las mujeres confiaban poco en sí mismas, y que sus inseguridades y sus dificultades para hacerse valer laboralmente las llevaban a estar en desventaja respecto de sus compañeros.

Ser gorda es consecuencia de la dejadez y de la falta de voluntad, y por lo tanto, si genera algún tipo de sanción social, debe ser aceptada

Sin embargo, Meeuf percibe esta misma lectura como falsa. Desde su perspectiva, vivimos en un sistema parael que la obesidad es una forma de transgresión, ya que señala debilidades evidentes en personas que han perdido el control sobre sí mismas y que no son capaces de poner límites a sus ansias, lo cual genera un perjuicio a la comunidad en forma de más enfermedades y mayores gastos sanitarios. El modelo de ciudadanía que promueve el consumismo, asegura, es una forma de individualismo basada en la capacidad de adaptación y autotransformación. Del mismo modo que es responsabilidad de cada cual reinventarse para encajar en las demandas laborales de un mercado fluctuante, también lo es mantener el sentido de la moderación en los hábitos personales, y aceptar que debe mejorarse en todos los aspectos, también en el físico. Ser gorda es consecuencia de la dejadez y de la falta de voluntad, y por lo tanto, si genera algún tipo de sanción social, debe ser aceptada.

Hazte valer

Frente a esa versión neoliberal, Meeuf señala que existe otra versión de la misma retórica, que es la de confianza en uno mismo. Se puede ser gorda, y no tener problemas, siempre que se sea capaz de reconvertirse en una persona que se haga valer porsí misma y muestre la respetabilidad típica de la mujer de clase alta. El trabajo a realizar no debe ser sobre su cuerpo, sino sobre su mente.

Pero esta narrativa desplaza la responsabilidad por completo del lado de los individuos, asegura Meeuf, y transmite que si son discriminados es porque no son capaces de ajustarse a las demandas de una sociedad en la que, para competir, debes ser capaz de reinventar tu cuerpo o tu forma de pensar. Ser delgada o poseer mucha confianza en ti misma son las claves de este sistema,y es tarea de las mujeres dirigirse hacia esas metas. La idea que se divulga es que si no lo consiguen, es porque no lo desean de verdad, y por tanto no pueden alegar que se las está discriminando.

Obesidad Neoliberalismo
El redactor recomienda