una cuestión de competencia

Por qué los hombres de hoy han decidido dejarse barba

Dejarse barba no es demasiado útil: da calor, pica y a la mayor parte de las mujeres no les resulta atractiva. ¿Por qué entonces la lleva todo el mundo?

Foto: De izquierda a derecha: Iglesias, Girauta, Garzón y Maroto. (Efe)
De izquierda a derecha: Iglesias, Girauta, Garzón y Maroto. (Efe)

Aunque durante toda la historia hay hombres que han decidido dejarse barba, no cabe duda de que el vello facial está viviendo un resurgir, y ya no es solo cosa de 'hippies', mendigos, marxistas y profesores de Historia.

Pablo Iglesias y Alberto Garzón confluyen en su barba bien cortada y perfilada, pero también se dejó barba el rey Felipe VI y la lleva desde hace décadas Mariano Rajoy, el primer presidente de la democracia que no se afeita. Aunque este último lo hizo por necesidad, para ocultar las cicatrices de un grave accidente de coche que sufrió con 24 años, ahora es incapaz de quitársela. Rajoy va a la moda. Y Antonio Hernando, del PSOE, Juan Carlos Girauta, de Ciudadanos, Javier Maroto, del PP... Si vivimos realmente en una democracia representativa, parece que ante todo pronóstico la soberanía sí reside en el pueblo.

Pero, bromas aparte, al margen de las cuestiones meramente estéticas, que sin duda son poderosas, y algunos detalles de salud en los que nadie repara –el vello facial tiene propiedades antibacterianas–, lo cierto es que dejarse barba no es demasiado útil: da calor, pica y, aunque para gustos los colores, a la mayor parte de las mujeres no les resulta atractiva.

Tanto los hombres como las mujeres perciben a los hombres con barba como más viejos, más fuertes y más agresivos

Como explica en 'The Conversation' el profesor de psicología de la Northumbria University Tamsin Saxton, a diferencia de otros primates, los machos y hembras de nuestra especie tienen atributos muy distintos, en parte debido al vello facial de los primeros. Es por ello que bigotes, patillas y barbas se han visto siempre como un atributo de masculinidad, que atraía a las mujeres. Pero no es cierto.

“Aunque algunos estudios han apuntado que a las mujeres les gusta ver un poco, o incluso mucho, vello facial en los hombres, otros estudios afirman que prefieren el 'look' afeitado”, explica Saxton. “La falta de evidencias consistentes implica que no podemos concluir que la barba evolucionara porque a las mujeres les atraía”.

Breve historia de la barba

El auge de las barbas, desde el punto de vista evolutivo, podría tener que ver con otro tipo de selección sexual. Como explica Saxton, para reproducirse no basta con ser atractivo, además tienes que competir con el resto de hombres que quieren aparearse. Y atributos como la barba (aunque también otros ornamentos como los tatuajes, las joyas o la vestimenta) sirven para destacar entre el resto de pretendientes.

El vello facial se vuelve a poner de moda en cuanto la competencia por las mujeres es mayor

“La capacidad de un hombre para dejarse crecer una barba bien poblada no está claramente relacionada con sus niveles de testosterona”, explica el psicólogo. “A pesar de esto, un puñado de estudios han sugerido que tanto los hombres como las mujeres perciben a los hombres con barba como más viejos, más fuertes y más agresivos que el resto. Y los hombres dominantes pueden obtener más oportunidades de apareamiento intimidando a sus rivales para que se hagan a un lado”.

El atractivo puede ser un atributo importante para encontrar pareja, pero la dominación, esto es, el poder e influencia que tiene una persona sobre los que le rodean, ha cumplido siempre un papel esencial en el apareamiento.

Retrato de Gengis Khan.
Retrato de Gengis Khan.

Hoy sabemos, gracias a la evidencia genética, que en torno 8% de la población masculina de Asia desciende directamente de Gengis Khan y su familia. El emperador mongol no solo llevaba barba, además conquistó el mayor territorio que ha comandado nadie en la historia, lo que le llevó a tener 36 esposas e incontables concubinas.

Podemos pensar que hoy los atributos de dominio no son tan importantes (y una barba no te va a dar 36 mujeres), pero, en opinión de investigadores como el doctor Cyril Grueter, biólogo de la Universidad de Australia del Oeste, el vello facial se vuelve a poner de moda en cuanto la competencia por las mujeres es mayor.

“Cuando vives en un grupo pequeño en el que todo el mundo se conoce no hay ninguna necesidad de señalar tu calidad y competitividad a base de adornos”, explicó Gruetes en un estudio presentado el pasado año. “Por el contrario, en grupos grandes en los que los individuos están rodeados de extraños, necesitamos distintivos para evaluar la calidad y la fuerza de cada persona, y es ahí donde entran en juego los ornamentos”.

Así ocurrió en Reino Unido entre 1842 y 1971. Según un estudio liderado por Nigel Barber, durante esta época, el país contaba con pocas mujeres casaderas y los hombres tuvieron que dejarse grandes barbas y bigotes para destacar entre sus competidores y conquistarlas.

La barba resulta agresiva, pero debería aparcar la bici. (iStock)
La barba resulta agresiva, pero debería aparcar la bici. (iStock)

Otros atributos del macho alfa

La barba no es el único atributo que aumenta la autoridad de un hombre: la voz también juega un papel importante. Según explicó en un reciente artículo el psicólogo de la Universidad de Stirling Juan David Leongómez, cuando un hombre heterosexual trata de ligar con una mujer, su voz cambia en dos aspectos. Primero, la voz se vuelve más grave, hasta una octava más que las voces de control estudiadas por los investigadores. Segundo, las voces cambian con más frecuencia de tono y son, por tanto, más cantarinas y menos monótonas.

Y no es el único estudio que ha apuntado la importancia que tiene el tono de voz al afirmar nuestra autoridad. Otra investigación reveló que los políticos con voces más graves consiguen más votos, porque esta característica se asocia a una mayor fuerza física y agresividad.

El equipo de Saxton acaba de presentar un estudio en el que ha tratado de valorar el efecto del tono de voz y el vello facial al mismo tiempo. Para ello los investigadores pidieron a 20 hombres y 20 mujeres que valoraran el dominio y el atractivo de seis hombres que habían sido grabados en cuatro ocasiones mientras se dejaban crecer la barba. Gracias a un programa de software los investigadores presentaron vídeos de los hombres en los que cambiaban artificialmente su tono de voz.

A la hora de ligar no solo tratamos de ser más atractivos, además tratamos de desplazar a nuestros competidores

Tras analizar los resultados, los científicos comprobaron que las voces masculinas más graves que la media resultaban las más atractivas. Las voces demasiado graves o agudas no eran tan populares. En contraste, las voces eran percibidas como más dominantes cuánto más graves eran. Las barbas no afectaban al atractivo, pero aquellos que se habían dejado crecer el vello facial sí fueron percibidos como más dominantes, en la línea de los anteriores estudios realizados al respecto.

En opinión de Saxton, estas investigaciones revelan que a la hora de ligar no sólo tratamos de ser más atractivos, además tratamos de desplazar a nuestros competidores, algo que no es tan útil hoy en día pero que, aún así, seguimos haciendo de forma institiva.

“La tensión entre atraer a una pareja y competir con el resto de pretendientes no solo afecta a nuestras barbas y voces”, explica el psicólogo. “Los hombres suelen pensar que su cuerpo debe ser más musculado que lo que en realidad le gusta a las mujeres, y las mujeres piensan que necesitan ser más delgadas y llevar más maquillaje de lo que en realidad le gusta a los hombres. No somos siempre buenos al juzgar que es lo que el otro sexo ve apetecible, pero en parte se debe a que nuestros instintos nos empujan no solo a atraer al otro sexo, sino también a competir con los individuos del nuestro”.  

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