Se casó obesa y tiene una talla 36

Ahora pesa la mitad. Y eliminando un solo ingrediente de su dieta

Hoy esta joven escocesa de 31 años luce una talla 36 y pesa 44 kilos. Pero hace cinco años rondaba los 100 kilos. Esto es lo que hizo Donna Docherty para adelgazar tanto

Foto: Antes, durante y después del impresionante cambio de Donna Docherty. (Facebook)
Antes, durante y después del impresionante cambio de Donna Docherty. (Facebook)

Cuando se casó, Donna Docherty lució un bonito y amplio vestido de boda de la talla 48. Apenas cinco años después, la joven escocesa de 31 años luce una talla 36 y ha reducido su peso prácticamente a la mitad, pasando de pesar más de 96 kilos a mantenerse en los 49. Ahora ha querido hacer público el sencillo secreto que se esconde detrás de tan impresionante pérdida de peso, y, como cabía esperar, los diarios británicos no han tardado en recoger su historia con todo lujo de detalles.

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Una adolescencia sin complejos

Tal y como relata Phoebe Jackson-Edwards en 'The Daily Mail, cuando Donna recibió sus fotos de boda, tomó una determinación: cortar con el azúcar y eliminar de su dieta los refrescos azucarados diarios que ingería. La joven recuerda que por aquel entonces la comida basura era la base de su alimentación. Adicta a los restaurantes de 'fast food', cada día centraba su menú en platos precocinados, rebozados y patatas fritas hasta el punto de que se acostumbró a vivir con sobrepeso y calzarse una talla 50.

Hasta los 20 años estuve comiendo mal todos los días sin importarme ni mi figura ni si mi alimentación estaba o no afectando a mi salud

Su menú diario se basaba en alimentos ultracalóricos desde primera hora de la mañana. “A menudo tomaba un aperitivo a base de galletas, chocolate y patatas fritas, y todos los días me bebía seis latas de Coca Cola normal”, recuerda en sus declaraciones. “Cuando era adolescente me gustaba ir a los puestos de comida con mis amigos a comer y después cenaba algún congelado de comida preparada. Hasta los 20 años estuve comiendo así todos los días sin importarme ni mi figura ni si mi alimentación estaba o no afectando a mi salud”, reconoce.

¿Esa soy yo? El punto de inflexión

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Las dietas no parecían funcionar para Donna. Lo máximo que consiguió fue adelgazar una talla para el día de su boda pudiendo lucir un largo vestido de novia con corte palabra de honor de la talla 48. “Aunque era una talla enorme, en mi gran día me sentí un poco más delgada y el vestido me encajó bien”.

Fue tiempo después del enlace, en la Navidad de 2013 en un momento familiar en el que comenzaron a ver las fotografías de la boda de su hermana en la que ella iba de dama de honor, cuando decidió abandonar aquella vida rodeada de carbohidratos y alimentos azucarados. “Me vi a mi misma embutida en aquel vestido negro y pensé 'de verdad necesitas hacer algo, Donna'”. Tras reconocer junto a su marido Kevin que tenía un problema grave, corrió a la cocina y vació todos los armarios de comida basura y dulces. Bajo la convicción de que no pasaría de Año Nuevo para que su vida cambiase, se apuntó al gimnasio.

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Acabando con su dulce condena

A diferencia de la inmensa mayoría de las personas que abandonan a los pocos meses su propósito de Año Nuevo de ir a menudo al gimnasio, Donna cumplió su cometido a rajatabla. Unos 12 meses después había conseguido perder más de seis kilos gracias a su constancia y el cambio radical en la alimentación, pero quería mejorar todavía más su resultados: en enero de 2014 contrató a un entrenador personal que le programó una tabla de ejercicios que debía realizar cinco días a la semana, y su plan de trabajo funcionó de forma radical: “Empecé a realizar ejercicios cardiovasculares y levantamiento de pesas. Un año después había perdido más de 38 kilos, no podía creerme lo bien que me veía y sentía”.

Me siento mucho mejor conmigo misma y amo mi nuevo aspecto. Los días de los vestidos de la talla 50 se acabaron

Aunque actualmente ha vuelto a incorporar a su dieta algunas alternativas dulces saludables e incluso patatas fritas de vez en cuando, Donna es consciente de que la mayor parte de su cambio de aspecto lo consiguió al poner punto y final a su relación con los alimentos procesados y la bollería: “Cuando miro hacia atrás y veo las fotos de mi boda no me puedo creer lo diferente que soy ahora y lo que he conseguido gracias a cortar el azúcar. Ahora cocino mi propia comida y no consumo alimentos precocinados. Adoro mi dieta de gachas de avena, huevos y salsa casera de chili con carne”, explica emocionada.

Como en toda historia narrada en primera persona, su relato también termina con un mensaje alentador para todas aquellas personas que, hartas de intentar todo tipo de dietas sin resultado aparente, necesitan entender cómo pueden hacerlo para conseguir lo mismo que personas como Donna: “Cualquiera que desee hacer un cambio como el mio puede, pero necesita sentirse realmente motivado y apoyarse cada día, porque nadie va a hacerlo por ti”.

“Me costó cinco años ver a la persona que tengo frente al espejo, pero la recompensa es increíble: me siento mucho mejor conmigo misma y amo mi nuevo aspecto. Los días de los vestidos de la talla 50 se acabaron”, asegura la joven orgullosa de su duro pero exitoso trabajo por cambiar su cuerpo y, a la larga, su vida.

Alma, Corazón, Vida

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