¡QUE VIENEN LOS BÁRBAROS!

Las 2 conocidas palabras españolas de las que no imaginas su origen

Solemos pensar que las palabras de otro idioma no hacen más que estropear el español, pero la realidad es que términos así hay a patadas en nuestra lengua desde hace siglos

Foto: Cientos y cientos términos del español provienen de fuera de nuestras fronteras. (Tom Grill/Corbis)
Cientos y cientos términos del español provienen de fuera de nuestras fronteras. (Tom Grill/Corbis)

Si queremos resolver nuestras dudas a la hora de escribir, pocos libros hay mejores que 'Palabras mayores. 199 recetas infalibles para expresarse bien' (Vox), del que ya hemos hablado en anteriores ocasiones, como en un artículo sobre las cosas que deberíamos tener muy claras al hablar u otro sobre los errores que cometemos al escribir. Se trata de un volumen imprescindible, especialmente por la ausencia de prejuicios de sus autores, como demuestran en el fragmento que presentamos a continuación, en el que nos descubren el origen de dos palabras que utilizamos muy a menudo:

'Palabras mayores'.
'Palabras mayores'.

“Cuando hablamos de los extranjerismos casi siempre nos referimos a los llegados del inglés o del francés, y sobre todo a los recién llegados, durante el último tercio del siglo XX y lo que llevamos del XXI; pero en muy raras ocasiones pensamos en las palabras que tomamos de otras lenguas en épocas pretéritas. Así, hoy, a ningún hispanohablante le parecen ajenas a su lengua las voces 'aceite' y 'jamón', pues parece que han estado siempre con nosotros, mas no es así.

Hubo un tiempo en el que los habitantes de Al Ándalus (las actuales España y Portugal) se comunicaban con distintas lenguas: la dominante –el árabe–, el romance y el hebreo, y los habitantes de romance utilizaban la palabra 'óleo/olio' (deformación del latín 'oleum') para llamar al producto de moler las olivas; pero un día uno de estos hablantes, en Córdoba, al que su esposa habían mandado a la tienda de la esquina a comprar 'óleo', oyó como el comprador que le precedía en la fila –mejor vestido que él y con olor a limpio– le pidió al tendero que le diera 'az-zait', y al comprobar que lo que le servían a ese señor era nada más ni nada menos que lo que él y su gente conocían como dominante en ese momento. Y llegó a casa y se lo contó a su mujer, y esta a sus vecinas, y la cosa cosechó tal éxito que aún hoy seguimos diciendo 'aceite' (del árabe 'az-zait').

Ofreció a los lugareños un poco de su 'jambon'; estos, al escuchar esa novedosa forma de llamar a su 'pernil', decidieron que les gustaba más

No muy diferente fue lo que ocurrió con la pierna de cerdo curada al aire con sal, que en las lenguas habladas en la Península era conocida como 'pernil' (sigue llamándose así en catalán y en algunas zonas del español). Esta vez la historia ocurrió en tierra del Norte, en el conocido como “camino francés”, por donde llegaban los peregrinos del país vecino camino de Santiago de Compostela, bien provistos de viandas para el largo y lento recorrido. Allí, en alguna de esas reuniones improvisadas al borde del camino, junto al fuego, conversaban animadamente mezclando sus idiomas un grupo de franceses y otro de españoles, y uno de los primeros les ofreció a los lugareños un poco de su 'jambon'; estos, al escuchar esa novedosa forma de llamar a su 'pernil', decidieron que les gustaba más así, y difundieron la nueva, y cuajó, de modo que hoy seguimos diciendo 'jamón' (del francés 'jambon')”.

Alma, Corazón, Vida

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