LA TENACIDAD DE AUGUSTA UWAMANZU-NNA

El secreto de la mejor estudiante de EEUU (y no es su inteligencia)

Algo debe estar ocurriendo en Elmont cuando dos de sus estudiantes se han convertido de la noche a la mañana en estrellas después de recibir el visto bueno de la Ivy League

Foto: Augusta Uwamanzu-Nna
Augusta Uwamanzu-Nna

A estas alturas, es posible que ya haya oído hablar de la joven Augusta Uwamanzu-Nna, cuyo nombre ha saltado a los medios de todo el mundo después de ser aceptada en las ocho universidades de la Ivy League, los centros de educación de élite de EEUU. Algo al alcance de muy pocos: para la cohorte de 2019, las cifras de admisión se encontraban entre el 5,3% de Harvad y el 14,9% de Cornell. Un porcentaje que desciende sensiblemente cuando hablamos de hacer pleno.

No son las únicas. Uwamanzu-Nna, que ha cursado sus estudios en un instituto de las afueras de Nueva York, la Elmont Memorial High School, también puede decantarse, si así lo desea, por la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore (Maryland) o el MIT (Massachusetts Institute of Technology). Tiene hasta el 1 de mayo para decidirse, y mientras tanto, probablemente seguirá profundizando en sus muy diversas aficiones. Como explica un artículo en 'Business Insider', la publicación de las notas le pilló jugando al bádminton.

"He tenido problemas con algunas clases, pero supongo que lo que me ha permitido tener éxito finalmente es mi persistencia"

“Una a una, fui abriendo las cartas”, explicó la joven de 17 años al medio americano. “Vi que todas me habían aceptado, y cuando llegué a la última, empecé a sollozar. Literalmente, estaba llorando y corriendo por todas partes”. Aunque nació en EEUU, los orígenes de Uwamanzu-Nna son nigerianos, y asegura que no habría podido alcanzar la puntuación de 101,64 sin el apoyo de su entorno: “Mis recientes logros reflejan los valores de duro trabajo del pueblo de Elmont, el apoyo de mis padres y mis dedicados profesores. Estoy contenta pero, sobre todo, estoy agradecida”.

Una historia de éxito

Es tentador utilizar la historia de Uwamanzu-Nna como ejemplo para otros adolescentes. Desde luego, no cabe duda de que a nadie le hace ningún mal imitarla en lo que ella misma asegura que ha sido la clave de su éxito: la tenacidad. “He tenido problemas con muchos cursos en el pasado”, aseguraba en una entrevista. “Pero supongo que lo que me ha permitido tener éxito finalmente en dichas clases es mi persistencia y tenacidad”.

Una historia reflejada por los medios de comunicación estadounidenses explica bien su obstinación, pero también su entusiasmo. Hace un par de años, cuando tenía 15, Uwamanzu-Nna comenzó a preparar un proyecto para su instituto con el que pretendía entender el funcionamiento de la mecánica de fluidos por sí misma, a partir de ejemplos que pudiese observar y medir. Sin embargo, para ello necesitaba un poco de cemento y hormigón. Algo de lo que no disponía el centro donde estudiaba.

El secreto de la mejor estudiante de EEUU (y no es su inteligencia)

“Tenía que ensamblar apresuradamente este aparato extraño y utilizar bancos de ejercicios del gimnasio de mi instituto para medir la fuerza de esas muestras”, explicaba. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que no era suficiente. Así que su solución fue, cuando menos, expeditiva: decidió presentarse en un laboratorio donde pudiese trabajar. Su primera opción era la Universidad de Columbia, donde fue rechazada. Sin embargo, terminaría siendo aceptada en una escuela de ingeniería de la Universidad de Nueva York.

La joven se guardó un as en la manga: mantenerse en contacto con la principal investigadora de la Universidad de Columbia y, de esa manera, conseguir su soñado trabajo el verano siguiente. “Estaba muy impresionada por mi tenacidad y mi persistencia, así como por el hecho de que tuviese 16 años e investigase con cemento y hormigón”, ha explicado Augusta.

Un colegio, dos alumnos

Aún más sorprendente que la casi perfecta puntuación de la estudiante resulta que el año pasado otro alumno de la Elmont Memorial High School consiguiese el mismo logro. Además, su origen era también nigeriano: se trataba de Harold Ekeh, que en otra entrevista con 'Business Insider' se definía como “simplemente un chico normal con un sistema de apoyo muy fuerte”. La nota, en su caso, era de un 100,5.

Cuando tenía ocho años, Ekeh se mudó con sus padres a un país cuyo idioma no manejaba

Al igual que lo que ocurría con Uwamanzu-Nna, Ekeh no siempre lo había tenido fácil en su colegio. Sin embargo, y a diferencia de aquella, el joven se topó con dificultades después de que su familia abandonase Nigeria cuando tenía ocho años. El choque cultural fue importante, así como sus problemas de aprendizaje del idioma y su marcado acento. Sin embargo, logró salir adelante en los momentos más difíciles. Como le pasó a Augusta, la tenacidad fue lo que consiguió que destacase entre sus compañeros, no solo de la misma escuela, sino de todo EEUU.

Apenas unos años después de llegar a un país que le resultaba casi completamente ajeno, Ekeh se había convertido en el editor del periódico del colegio, formaba parte del grupo de teatro del instituto, tocaba la batería en su iglesia, dirigía el coro de jóvenes y era el vicepresidente del MUN (Modelo de Naciones Unidas, una simulación popular en los institutos americanos) de su centro. La lección que estos dos jóvenes aprendieron por necesidad parece clara: la insistencia y el trabajo duro permiten superar las barreras que la vida pone por delante.

Alma, Corazón, Vida

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