La gente está fatal

Las fantasías más raras que les piden a las profesionales que cumplan en la cama

Todos hemos vivido alguna experiencia laboral desagradable. Pero cuando el ambiente profesional está relacionado con el sexo, las realidad supera la ficción con creces

Foto: 'Tierra trágame', suplicaron los protagonistas. (iStock)
'Tierra trágame', suplicaron los protagonistas. (iStock)

Con más o menos razón, a todos nos gusta quejarnos de nuestro ambiente profesional y recordar escenas en las que nos hemos sentido humillados en pos de buscar algo de comprensión. Queremos que se sepa lo absurdo, injusto o repulsivo de la situación que hemos vivido, y necesitamos compartirlo con alguien. Y si no están a mano compañeros, amigos o familiares, qué mejor que una comunidad virtual.

Una vez más, la plataforma Reddit se ha convertido en el psicólogo 'online' para un importante número de personas que tienen algo en común: haber compartido alguna de esas desagradables experiencias laborales similares a las del resto de usuarios. Uno de los últimos hilos de comentarios recoge, como tantas otras veces, algunas tétricas situaciones relatadas en primera persona por sus protagonistas durante su jornada. Pero teniendo en cuenta que hablamos de trabajadores sexuales, las peticiones más extrañas que les han hecho sus clientes no tienen ningún desperdicio.

Jugar a los médicos, pero especialistas

Por lo general, el pánico a visitar al dentista suele formar parte del imaginario común. Claro que una vez pedimos cita, tenemos tiempo para concienciarnos de lo que va a ocurrir, asumir que el chirrido de dientes será la banda sonora y que el tubo sorbedor de saliva funcionará 'a su manera' una vez más (es decir, haciendo vacío en la parte interna de tu moflete mientras tú te ahogas en tus propias babas). Pero, ¿cómo reaccionar si te toca un examen improvisado?

Tomábamos café, repasábamos la lista de quehaceres semanales y le deseaba que tuviese un buen día

“Un chico me hizo ponerme sobre la mesa y quitarme los zapatos. Sacó un conjunto de herramientas y espejos dentales y un cepillo de dientes eléctrico y sin más empezó a hacerme un 'examen dental'. Estuvo toda una hora. Comprobación de cavidades, pulido, limpieza con hilo dental, etc. Supuse que estaba jugando a que examinaba mi dentadura, pero nunca llegó a sacarse el pene de los pantalones. En realidad fue un momento bastante genial, aunque un poco bizarro al principio”, confiesa la examinada, quien acudió al dentista por sorpresa cuando su objetivo era practicar sexo. Ella se llevó una limpieza gratis y él, al parecer, se quedó más que satisfecho. Sobre su trauma por haber sido expulsado de la universidad de odontología no comentó nada…

La lista de la compra

“Uno de mis clientes más extraños me llamaba para que le ayudase a hacer la lista de la compra, de las tareas y los recados que tenía que hacer durante la semana. Era un chico joven, de unos 25 años, y realmente muy atractivo. Me contó que se sentía solo porque su novia se había ido a estudiar a Bélgica y se estaban tomando un descanso. Solía pedirme este tipo de cosas porque estaba demasiado ocupado así que cada semana me tocaba hacer el 'show' con él: tomábamos café, repasábamos la lista de quehaceres semanales y le deseaba que tuviese un buen día. Más que una situación dulce, era desgarradora”.

Posición fetal (no sexual)

Bueno. Veamos. Que el orgasmo de pezón existe es cierto y la ciencia lo ha demostrado. Los pechos son sin lugar a dudas una de las partes erógenas femeninas por antonomasia, pero si se le da una utilidad algo más maternal que sexual, el reparto de roles es cuando menos algo raro. Así le ocurrió a otro de los participantes en el hilo cuando trabajaba como escort masculino: “Tenía una clienta cincuentona que me llamaba para que me acurrucase con ella en una mecedora y que le chupase los pezones como si me estuviese dando de mamar. Ella me acariciaba el pelo todo el rato”.

Una cosa es 'jugar a los médicos' y otra  sustituir una noche de placer por una revisión médica. (Corbis)
Una cosa es 'jugar a los médicos' y otra sustituir una noche de placer por una revisión médica. (Corbis)

¿Mejor que el aquarium?

“Un tipo me pagó por un pase privado y me pidió que llevara mi computadora al baño y me sumergiera tanto como pudiese. Estuve bajo el agua unos 45 segundos, y cuando salí él había dejado la habitación. Todavía me pregunto qué sacó de aquello”. Y nosotros, amiga. Y nosotros.

El masturbador

A muchas parejas les gusta contar con una persona ajena para aderezar sus relaciones sexuales y aportar algo –en estos casos más bien 'alguien'– nuevo en escena. “Hubo un par de veces que quedé con un matrimonio joven. Cuando el tipo introducía su pene en la vagina de su mujer yo deslizaba mi mano y la ponía entre la abertura vaginal y su miembro mientras lo agarraba con la mano. En cierto modo les estaba masturbando al mismo tiempo, pero eso es lo que querían de mi, en diferentes posiciones”, relata otro.

Estuve bajo el agua unos 45 segundos, y cuando salí él había dejado la habitación. Todavía me pregunto qué sacó de aquello

Desayunar como un rey

Lo de colocar comida sobre el cuerpo desnudo de nuestro acompañante y disfrutar de un sabroso preliminar, no tiene nada de raro. Claro que normalmente hablamos de alimentos cocinados, comestibles y poco desagradables tanto para quien sirve de bandeja humana como para el comensal del tentempié: “Una vez un tipo me pidió que cascase unos huevos sobre mi vagina para que pudiese verlos deslizarse por mis labios”, recuerda aún contrariada otra de las usuarias de Reddit.

Con la muerte en los talones

Una cosa es vivir una situación espeluznante por lo bizarra y extraña que resulte, y otra es que se convierta en una auténtica escena de terror. Así le ocurrió a una de las participantes, cuyo relato es, sin lugar a dudas, el más dramático, aunque por la poca importancia que ella misma le dio, casi podría decirse que debía estar acostumbrada a escenas similares más propias de un 'thriller' de terror que de una noche de pasión contratada: “Un profesor de la universidad me pidió que me pusiese un disfraz de colegiala. La única cosa que no me pidió que llevase fue cuerda y un cuchillo con el iba a asesinarme. No vivía demasiado lejos de la cuneta en la que habían encontrado los cuerpos de unas chicas, todas ellas también profesionales del sexo. Al principio lo relacioné, pero después me dije a mi misma que no podía haber sido él. Era demasiado obvio”, confiesa la aventurada y poco miedosa usuaria. Desde luego, hay quienes son profesionales hasta el último momento.

Alma, Corazón, Vida

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