Sedentarios en forma

10 sencillas maneras de perder dos kilos en el trabajo (sin necesidad de hacer ejercicio)

Los expertos aseguran que si los incluyes en tu rutina diaria no sólo cuidarás de tu salud, además podrías adelgazar sin tener que hacer dieta ni ir al gimnasio

Foto: Que no, que es mucho más fácil e indoloro. (iStock)
Que no, que es mucho más fácil e indoloro. (iStock)

Está claro, la vida sedentaria es realmente mala para la salud. Asociada con sufrir obesidad, problemas de circulación, diabetes tipo 2 e incluso algunos tipos de cáncer, no sabes cómo afrontar tu día a día para que no te cueste la vida tener que ir todos los días a trabajar a la oficina y pasar muchas horas sentado, normalmente en posturas que además te están destrozando la espalda.

Morir antes de tiempo –según un reciente estudio publicado en la revista 'Annals of Internal Medicine', estar sentado durante periodos prolongados, incluso haciendo ejercicio paralelamente, eleva un 10% el riesgo de muerte prematura– y con chepa no tiene por qué ser tu destino. No te asustes porque tampoco te vamos a proponer que te vuelvas un adicto al gimnasio ni que te impongas una dieta estricta que te amargue los días. Adquiere hábitos tan sencillos como estos y tu jornada laboral se convertirá en tu nueva sala de 'fitness'. Toma nota porque los expertos aseguran que si los incluyes en tu rutina diaria no solo cuidarás de tu salud, además podrías adelgazar más de dos kilos sin tener que hacer dieta ni ejercicio.

1. Ante la duda: bebe agua

¿Realmente tienes hambre o es solo sed? Esto se preguntó un equipo de investigadores quienes descubrieron que, como consecuencia de que nuestro organismo manifiesta las mismas señales ante las dos, en muchas ocasiones confundimos la sensación de querer comer con la de hidratarnos. Vamos, que quizás estés picando entre horas sin mesura cuando en realidad lo único que te pide el cuerpo es un poco de agua. ¿Sabes esos compañeros de la oficina que cada poco rato se levantan a a rellenar sus botellitas? Pues lo están haciendo bastante mejor que tú.

2. Masca chicle

Punto controvertido teniendo en cuenta que un estudio culpó a este hábito de ser el responsable de que no fortalezas tus abdominales y numerosos expertos señalan que masticarlo nos hace llenarnos de aire y sentirnos hinchados. Sin embargo, hay quienes defienden que el consumo de chicle durante la jornada laboral nos mantiene despiertos y reduce la ansiedad gracias a que durante la salivación se aumentan los niveles de cortisol –la conocida como 'hormona del estrés'– en nuestro organismo. ¿Has escuchado aquello de que el estrés aumenta la cantidad de células grasas en el abdomen? Busca la información mientras haces unas entretenidas pompas.

Jugar a los 'Power Rangers' puede ayudar, pero estas opciones son menos ridículas. (iStock)
Jugar a los 'Power Rangers' puede ayudar, pero estas opciones son menos ridículas. (iStock)

3. El mejor asiento: una pelota de yoga

Puede que ya lo hayas visto en el despacho de alguno de los directivos de tu empresa y te hayas preguntado por qué estaba sentado sobre una gran pelota de goma en lugar de un reconfortante asiento de piel. Pues, básicamente, mejorar su postura y quemar calorías mientras trabajan. Tal y como explica en 'Yahoo Health' la nutricionista Jill Koegel, “estar sentado en una de esas grandes bolas durante la jornada laboral puede ayudar a perder 100 calorías adicionales al día”. Calculemos: a 300 días de trabajo al año… casi cuatro kilos por estar sentado. No está nada mal.

4. Menos café y más té verde

Numerosos estudios han demostrado que tomar café es de lo más saludable, pero eso no quita que puedas sustituir de vez en cuando tu oscura taza por una de té, que además de espabilarte y mantenerte despierto, tiene cantidad de efectos adelgazantes. Especialmente el verde, reconocido por su alto contenido en catequinas, es la mejor opción para eliminar grasas y es un fuerte antioxidante. Para muestra, otro estudio: tras una década analizando el peso, alimentación y actividad de 1.100 personas, un equipo de investigadores taiwaneses pudo asegurar que pasados los años quienes tomaron té verde a diario tenían un 20% menos de grasa corporal que quienes lo hicieron.

Quizás estés picando entre horas sin mesura cuando en realidad lo que te pide el cuerpo es un poco de agua

5. Evita los refrescos

No quieres tomar más café porque te va a dar una taquicardia y lo del té verde está genial, pero no paras de ir al baño. Lo que jamás deberías hacer es saciar tu ansiedad con un refresco alto en calorías y azúcares. Y si es 'light' casi peor porque los edulcorantes no son los mejores aliados para cuidar de tu salud: científicos de la Universidad de Texas descubrieron que los adultos que bebían refrescos sin azúcar experimentaron un impresionante aumento de la circunferencia de sus barrigas de hasta un 70% en comparación con los que no tomaban bebidas artificiales.

6. Sube por las escaleras

Un clásico que nunca falla difícilmente aplicable para aquellas personas que trabajen en una planta décimo octava: obviar el ascensor y subir andando. Con este sencillo ejercicio quemamos el doble de calorías que caminando. Una rutina especialmente saludable para quienes padecen un poco de sobrepeso ya que, como señaló una investigación realizada en la Universidad de Nuevo México, con apenas subir dos pisos diarios a pata pueden perder hasta tres kilos al año. ¿Y si aumentas a seis? Nada más y nada menos que ocho kilos, ¡y sin pisar el gimnasio!

Ojo, la idea es mantenerte recto y mejorar la postura, no partirte la crisma. (iStock)
Ojo, la idea es mantenerte recto y mejorar la postura, no partirte la crisma. (iStock)

7. Haz amigos sanos

Se presupone que has madurado lo suficiente como para superar aquello de que si tus amigos se tiran por un puente tú no te lanzarías después, pero también es cierto que si te rodeas de gente que se alimenta de productos altos en grasas, azúcares y calorías, las probabilidades de que te sientas saciado con tu crema de verduras y tu zanahoria rayada escasean. Vas a pasar hambre y envidia, y lo sabes. Como se suele decir, los amigos es lo único que se elige en la vida, y si lo que pretendes es perder algo de peso lo mejor es que entables relaciones con compañeros dispuestos a acompañarte en tu nuevo objetivo de vida sana.

8. Renueva tu escritorio y hazlo elevable

Es interesante seguir al pie de la letra aquel ritual que nos recomendaba Teresa Rabal en el que nos poníamos de pie y nos volvíamos a sentar “porque a los oficios vamos a jugar”. No estamos de broma, el simple hecho de levantarnos ayuda adelgazar, y ojo porque tal y como explica Koegel, estamos hablando de quemar 50 calorías más por hora que si sentadito te quedas. Si tienes la oportunidad de ponerte de pie mientras trabajas elevando tu mesa, opción ya presente en algunas empresas europeas, te quitarás sin moverte del sitio hasta tres kilos de peso al año.

Con apenas subir dos pisos diarios a pie puedes perder hasta tres kilos al año

9. Paséate

Los paseos de tu mesa a la máquina de café, al baño o a la fotocopiadora no son suficientes. Necesitas caminar al menos dos minutos por cada hora que estás sentado. Y no pienses 'menuda bobada' porque una una investigación publicada en la clínica 'Clinical Journal of the American Society of Nephrology' demostró que estos cortos paseos horarios pueden compensar los efectos de estar demasiado tiempo sentado. Si tus nuevos amigos sanos trabajan en la otra punta de la oficina, ahí tienes la oportunidad para dar unos cuantos pasos hasta sus sitios y charlar sobre lo humano y lo divino o sobre si la quinoa os gusta más que el sogro como base de vuestras ensaladas.

10. La inamovible hora de comer

Aunque en nuestro país sea bastante típico que se nos vaya pasando la hora y terminemos comiendo a las cuatro de la tarde cualquier sábado y domingo, fue precisamente un equipo de investigadores españoles el que descubrió que las personas con sobrepeso que comían antes de las tres de la tarde perdían un 25% más de peso que quienes paraban a almorzar entre la una y las dos. Tras analizar lo que ocurría en dos grupos de personas a quienes se les dio un menú con exactamente la misma cantidad de calorías, comprobaron que los que comían una o dos horas antes adelgazaban hasta dos kilos y medio más que quienes postergaban el momento de la ingesta. ¿Por qué? Según explicaron los científicos esperar para comer hasta que uno tiene un hambre atroz deriva en que comamos mayores cantidades y acabemos picando algo entre horas: dos de los grandes enemigos de tus planes de adelgazamiento.

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