Piensa en un número del 1 al 10, y es probable que este sea el que hayas elegido
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POR QUÉ EL 7 ES EL NÚMERO DE LA SUERTE

Piensa en un número del 1 al 10, y es probable que este sea el que hayas elegido

No todas las cifras son iguales, y la historia y las diferentes culturas han terminado por hacer que algunas prevalezcan. Pero puede haber razones desconocidas para ello

Foto: El libro del Apocalipsis está plagado de referencias al número siete. (iStock)
El libro del Apocalipsis está plagado de referencias al número siete. (iStock)

Sí, la respuesta es el número 7. No podemos asegurar con un 100% de probabilidad que haya sido ese, pero en la mayor parte de casos habrá sido así. ¿Por qué? Quizá el 1 parezca muy pedestre, el 8 algo fofo, el 5 dé lugar a desafortunadas rimas y el 3… ¿A quién le importa el 3? Si ha elegido el 7, debe saber que hay muchas otras personas que también la consideran su cifra preferida.

Es lo que señala una encuesta realizada durante el UK Numbers Festival de 2015 celebrado en Newcastle, como explica un reportaje publicado en 'The Conversation'. Las respuestas de los 442 participantes mostraron que el 7 era, con diferencia, el número preferido. Hasta un 12,6% se decantaba por el mismo, seguido por el número 4 (con un 6,8%), el 9 (con un 5,2%), el 3 (un 4,5%), el 8 (4,3%) y el 13 (4,1%). Un porcentaje que ascendía hasta el 13% en caso de que la consultada fuese una mujer. No es el único realizado a tal efecto. Otro llevado a cabo por el escritor británico Alex Bellos proporcionaba el mismo resultado, sólo que el 3 sustituía al 4 en la segunda plaza.

El poder de una cifra

Se puede especular por qué se prefiere ese número y no otro. En cierta manera, puede deberse a su apariencia: el 7 es la cifra más estilizada, ¿no? O puede ser que se trate de su carácter único: es el número primo más alto de los comprendidos entre el 0 y el 9, es decir, que puede dividirse únicamente entre él mismo y el 1. Además de utilizarse frecuentemente en encriptado, la rareza de los números primos aumenta a medida que la cuenta se eleva.

¿Qué pasa con las siete maravillas del mundo, los siete mares, los siete pecados capitales, las siete hijas de Atlas en las Pléyades...?

Uno de los 'papers' más citados de la historia también hace referencia a las cualidades mágicas del número siete, aunque no se refiere tanto a aquello que lo hace inolvidable como al poder que juega dentro de la memoria humana. Según el célebre 'El número mágico siete, mas o menos dos: algunos límites en nuestra capacidad para procesar información”, publicado en 'The Psychological Review' por George A. Miller, nuestra memoria a corto plazo sólo es capaz de recordar siete cosas diferentes, al igual que nuestras valoraciones sólo pueden tener siete niveles y el juicio absoluto sólo se realiza en siete categorías.

La ley de Miller, como se conoce popularmente, señala que la mayor parte de adultos tiene unos siete “huecos” mentales para administrar la información que ha recibido más recientemente. Sin embargo, como bromeaba el autor en su investigación, “¿qué pasa con el número mágico siete? ¿Qué pasa con las siete maravillas del mundo, los siete mares, los siete pecados capitales, las siete hijas de Atlas en las Pléyades, las siete edades del hombre, los siete círculo del infierno, os siete colores primarios, las siete notas de la escala musical y los siete días de la semana?” Miller no se atreve a ir tan lejos, pero sugiere que “quizá hay algo profundo detrás de todo estos sietes, algo que reclama nuestra atención para que lo descubramos, pero sospecho que es sólo una coincidencia perniciosa y pitagórica”.

El 7 por todas partes

Desde luego, Miller daba en el clavo en una de las cualidades evidentes del 7: no sólo parece estar por todas partes, sino que forma parte esencial de tradiciones religiosas como la judía. El número suele ser utilizado para representar la perfección de la divinidad, y aparece de manera frecuente en la Biblia. Es evidente en la creación de la Tierra en siete días, como se explica en el libro del Génesis, así como los siete sacramentos. Pero también aparece en el Levítico 14:7, como parte de un rito (“y rociará siete veces al que ha de ser purificado de la lepra y le declarará limpio”), en Isaías 11:15 (“y sacará Jehová la lengua del mar de Egipto; y levantará su mano con el poder de su espíritu sobre el río, y lo herirá con sus siete brazos, y hará que pasen por él con sandalias”) o en Josué 6:13-15 (“Los siete sacerdotes que llevaban las trompetas tomaron la delantera y marcharon al frente del arca mientras tocaban sus trompetas”; “El séptimo día, a la salida del sol, se levantaron y marcharon alrededor de la ciudad tal como lo habían hecho los días anteriores, sólo que en ese día repitieron la marcha siete veces”).

El origen del fraccionamiento del tiempo en siete días se encuentra en Babilonia, una de las primeras culturas en estudiar astronomía

Donde más se menciona el número 7 es, no obstante, en el Apocalipsis, como es bien conocido. Son siete los sellos del apocalipsis, son siete las iglesias de Asia y son siete las trompetas que resuenan el Día del Juicio. Además, el 777 es considerado un número sagrado frente al 666 del Diablo, al representar la perfección de la Trinidad. ¿De dónde proviene esa fascinación por el número 7? Quizá por la antigua astronomía, que se refería a los “siete astros errantes”, una heptalogía formada por el Sol y la Luna, así como por los cinco planetas visibles para el ojo humano, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno.

Pero, ¿en qué momento empezó a dividirse la semana en siete días, un fraccionamiento del tiempo que sería posteriormente recogido por la traducción judía y en el Antiguo Testamento? El origen se encuentra en Babilonia, la primera civilización en realizar grandes avances en el campo de la astronomía. Reflejando los siete astros del cielo, probablemente decidieron dividir cada semana en siete ciclos, de manera que cada día pudiese honrarse a un dios diferente. Sin embargo, en su caso, las semanas se cuadraban dentro del ciclo lunar de 29 días, 12 horas, 44 minutos y 3 segundos, por lo que era frecuente que algunas llegasen a tener ocho o nueve días de duración.

Este hombre afirma que puede leerte la mente.

En cualquier caso, no hace falta hacer trampas para defender la ubicuidad del 7. Si ha visto el vídeo anterior, que aparecía en el reportaje de 'The Conversation', probablemente se habrá sorprendido al comprobar cómo el 'youtuber' ha adivinado su respuesta. Sin embargo, no se debe a ninguna cualidad sobrenatural del número 7, sino a la manera en que el vídeo presenta las preguntas: hasta que aparece en pantalla, el autor nos ha obligado a realizar operaciones matemáticas de suma o resta. Si se nos pide que pensemos un número entre 5 y 12, lo natural es que nuestro cerebro siga con el piloto automático puesto y nos limitemos a restar 5 a 12… lo que nos dará, obviamente, un 7.

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