Debía mucho dinero y ahora tengo un millón de dólares: así es cómo lo conseguí
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Debía mucho dinero y ahora tengo un millón de dólares: así es cómo lo conseguí

La mediática autora del best seller 'The Entrepreneur Equation' Carol Roth no proviene de ninguna familia rica pero es millonaria, y su método para conseguirlo es de lo más sencillo

Foto: Esta pobre niña rica sí que sabe cómo solventar las dificultades económicas. (speakerpedia.com)
Esta pobre niña rica sí que sabe cómo solventar las dificultades económicas. (speakerpedia.com)

“Vengo de una familia en la que el dinero siempre ha sido un problema”, comienza relatando la experta en finanzas y autora del best seller 'The Entrepreneur Equation' (BenBella Books) Carol Roth en 'Business Insider'. Con un padre con un humilde puesto de trabajo como electricista y una madre ama de casa, la actualmente empresaria de éxito recuerda que la economía familiar nunca fue demasiado boyante. La presión por no poder hacer frente a todos los gastos –y el constante pensamiento de que no podrían costear la educación universitaria de su hija– acabó mellando la relación de sus padres que terminaron por divorciarse cuando ella era adolescente.

Cierto, tampoco es la historia más trágica jamás contada y son cientos de miles las familias que se encuentran en situaciones similares, pero cómo Roth sorteó las trampas financieras y pasó de no tener ni un duro a contar con seis ceros en su cuenta bancaria sí que tiene mérito. “Cuando en 1995 me gradué en una de las mejores escuelas de negocios del país, la Escuela de Negocio Wharton de la Universidad de Pensilvania, tenía una formación increíble y una deuda de 40.000 dólares –unos 36.400 euros– con la universidad”. Fue entonces cuando Roth decidió poner fin a la nefasta situación económica que parecía estar intrínseca en su genética: “Decidí que en menos de ocho años habría salido de aquel agujero financiero y tendría un patrimonio de un millón de dólares. Y así es como lo hice”.

1. Establecer el objetivo

Como cuando cada domingo nos recordamos que a partir del lunes nos pondremos a dieta 'porque ya está bien', Roth reconoce que la parte más importante y complicada para alcanzar un objetivo es empezar. “Una meta significa que queremos conseguir un resultado muy específico, con una fecha concreta de finalización y un plan de medidas para completarla”. Y tenía bien claro lo que quería: “Mi objetivo concreto era conseguir mi primer millón de dólares a los 30 años, una meta difícil pero razonable”.

2. Conseguir un buen trabajo (bien remunerado)

El caos financiero heredado de su familia le traía por el camino de la amargura y necesitaba acabar con aquella lacra. Quería tener el suficiente dinero para, más allá de subsistir, poder asumir riesgos e inversiones económicas, tener flexibilidad en sus pagos y dejar de vivir estresada. En 1995, cuando el navegador de moda era Netscape y encontrar trabajo mandando el CV 'online' era algo inviable, la recién licenciada necesitaba encontrar un puesto que le permitiese ganar el suficiente dinero para que sus planes se cumpliesen. “Evalué las diferentes actividades a las que me podía dedicar para poder avanzar hasta alcanzar mi objetivo” sin dejar de tener en mente que debía ser un trabajo con vistas a largo plazo en el que pudiese ascender, y lo encontró en las finanzas empresariales.

Mi objetivo concreto era conseguir mi primer millón de dólares a los 30 años, una meta difícil pero razonable

“No sólo encontré el trabajo correcto, también la compañía adecuada. Cuando podía haberme dejado guiar por el prestigio y buscar un puesto en una gran empresa como Goldman Sachs, escogí llevar las finanzas de una firma de moda que parecía valorar la meritocracia. Pensé que era la mejor oportunidad para conseguir un ascenso y ganar más en los próximos años”, y pensó correctamente.

3. Trabajar, trabajar y trabajar

El caso de Roth cumple con las espectativas del popular dicho 'dinero llama a dinero y trabajo llama a trabajo'. “He trabajado como una loca. Yo diría que la mayoría de las semanas, trabajábamos entre 16 y 18 horas al día seis o siete días a la semana”. Pero las noches en vela y las jornadas interminables se tradujeron no sólo en dinero sino en nuevos proyectos, empleados a su cargo, más y mejor pagados clientes y, lo más importante, encargarse de transacciones económicas de cuantías desorbitadas.

4. Destaca y hazte ver

“Mi trabajo nunca pasaba desapercibido”, asegura la también colaboradora habitual de programas de radio y televisión. Procuraba tener buena relación con los altos cargos de la empresa y hacer visibles los buenos resultados de sus proyectos. “Cuando pensaba que estaba trabajando en un nivel superior al que me correspondía pedía un aumento y me promocionaba”, comenta Roth, quien recuerda que ascendió rápidamente y aumentó sus ingresos considerablemente en muy poco tiempo: “A los 25 años era una de las vicepresidentas de la empresa, un par de años antes de lo previsto”.

Diría que la mayoría de las semanas, trabajábamos entre 16 y 18 horas al día seis o siete días a la semana

5. Reducir los gastos al mínimo

Ganar mucho dinero y tener un puestazo está muy bien, pero si el objetivo es tener un millón de euros en la cuenta derrochar a lo loco es un error. “Mientras mis compañeros tenían pisos de dos y tres dormitorios, yo me quedé en un apartamento tipo estudio (al que casi nunca iba porque, por lo general, estaba en el trabajo), no tenía televisión por cable, iba al trabajo en autobús, me llevaba comida a la oficina y cuando salía a comer fuera calculaba el coste del menú”, recuerda. “Lo que ahorraba de dinero me ayudó a cumplir con el siguiente paso”.

6. Acabar con las deudas

Gracias al ahorro en gastos básicos, Roth pudo recaudar gran parte de su sueldo para acabar con su deuda universitaria. Teniendo en cuenta las subidas constantes de los tipos de interés, pensó que tenía que saldar aquel pufo cuanto antes: “Conseguí cerrar la deuda en diciembre de 1996, aproximadamente un año y medio después de graduarme”.

7. Invertir

“Con mi deuda saldada, unos ingresos cada vez mayores y gastos tan bajos, pude empezar a ahorrar. Y, comencé a invertir una parte de ese dinero en cuentas de jubilación, acciones y bonos”, explica. A los cinco años dejó su trabajo como tesorera para montar su propia empresa y comenzó a comprar participaciones en otras. “Si me hubiera quedado en mi trabajo probablemente habría alcanzado la meta del millón uno o dos años antes, pero quería intentar montar mi propio negocio, y presentía que igualmente alcanzaría mi objetivo”.

8. Afrontar los contratiempos con calma

Como cabría esperar, pese a lo bien que marchaban las cosas para Roth, no todo funcionó a la perfección a lo largo del camino hacia el millón, y surgieron importantes gastos imprevistos. “Uno de los mayores contratiempos fue el préstamo de casi 40.000 dólares que tuve que hacer a un pariente cercano en el año 1997, justo cuando estaba empezando a aumentar mis ahorros. Se lo di y no me lo devolvió nunca, pero decidí no centrarme en la pérdida y pensar en el futuro y en las cosas que sí podía controlar”, relata la hoy millonaria.

“Y eso fue todo. A los 30 años, mi patrimonio neto alcanzó y superó la marca del millón de dólares”, sentencia orgullosa la millonaria.

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