¿Es UNA BUENA IDEA?

Esta firma da la baja a las mujeres cuando tienen el periodo (y les va genial)

Coexist es una pequeña empresa social con base en Bristol en la que trabajan 31 empleados, sólo siete de ellos hombres, y ha anunciado una "pionera" medida

Foto: Algunos de los trabajadores de Coexist. (Coexist Facebook)
Algunos de los trabajadores de Coexist. (Coexist Facebook)

Una compañía británica ha anunciado que dejará a sus empleadas pedir una baja todos los meses cuando tengan la menstruación, una medida que llevan aplicando meses pero que ahora harán "oficial" ya que permite “crear un ambiente de trabajo más feliz y saludable”.

Coexist es una pequeña empresa social con base en Bristol en la que trabajan 31 empleados, sólo siete de ellos hombres. Su directora, Bex Baster, cree que la productividad de la firma aumenta al adaptar las jornadas laborales a los ciclos naturales de todos los trabajadores. Y, de paso, la iniciativa sirve para romper el tabú sobre la menstruación que, asegura, sigue muy presente en su país.

“Como directora he visto a mujeres sufrir de verdad con su menstruación, retorciéndose de dolor”, explica Baster, que ha atendido a numerosos medios británicos. “Se sienten culpables y avergonzadas por pedir la baja y a menudo se sientan en sus despachos en silencio para que nadie se dé cuenta”.

Esto se trata en realidad de sincronizar el trabajo con los ciclos naturales del cuerpo

Los dolores menstruales pueden ser muy intensos dependiendo de cada persona. Aunque en España no existen políticas laborales concretas sobre el periodo, según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia las mujeres que padecen un síndrome premenstrual severo causan un promedio de ocho días de baja al año, y una media de más de 1.500 días a lo largo de su vida laboral debido a los fuertes síntomas que padecen durante al menos cuatro días cada mes, algo que les impide realizar su actividad normal.

El objetivo de Baster es que cualquier mujer se sienta libre de ir a casa si su menstruación está siendo dolorosa, sin necesidad de que esto se considere una enfermedad –máxime teniendo en cuenta lo complejo y controvertido que resulta el diagnóstico del conocido como síndrome premenstrual–. Y esto, asegura, no sólo es beneficioso para las trabajadoras, sino también para la empresa.

“Existe la idea errónea de que dar tiempo libre a los empleados hace a un negocio improductivo”, explica Baster. “Pero esto se trata en realidad de sincronizar el trabajo con los ciclos naturales del cuerpo. Para las mujeres, uno de ellos es el ciclo menstrual. Naturalmente, cuando tienen el periodo están en un estado de hibernación, y necesitan reagruparse, mantenerse calientes y alimentar sus cuerpos. Pero inmediatamente después del periodo, es el momento en que las mujeres son hasta tres veces más productivas que de costumbre”.

¿El periodo incapacita a las mujeres para trabajar? (Corbis)
¿El periodo incapacita a las mujeres para trabajar? (Corbis)

Una medida polémica

Puede parecer que las ideas de Baster son la punta de lanza del feminismo, pero lo cierto es que su iniciativa tiene poco de novedoso. Aunque Coexist es la primera empresa de Reino Unido que promueve este tipo de medidas, las políticas sobre menstruación están bastante extendidas en los países asiáticos –e incluso han sido adoptadas internamente por algunas multinacionales, la más famosa de ellas Nike– y no son bien vistas por muchas feministas, que las consideran algo reaccionario.

En Japón la ley que regula las bajas laborales de esta índole –'seirikyuuka', que se traduce como “derecho fisiológico”– data de 1947. Como afirman las historiadoras Virginia L. Olesen y Nancy F. Woods en su ensayo 'Cultura, sociedad y menstruación', la legislación fue vista en un principio como un paso más en la emancipación femenina y en la igualdad de género en el trabajo, pero con el tiempo fue cambiando su aceptación, pues muchas mujeres consideran que se trata de un tipo de discriminación positiva que hace un flaco favor a su carrera laboral.

La categoría de 'síndrome premenstrual' es una construcción médica y social que moderniza la histeria

En Rusia, uno de los últimos países que planteó introducir este tipo de cambios en la legislación laboral, a petición del Partido Liberal-Demócrata, la iniciativa fue férreamente condenada por los colectivos feministas. Y es que la propuesta de ley se justificó acompañándola de afirmaciones como que “los dolores menstruales reducen la memoria y la capacidad de trabajo”, así como que “la menstruación no sólo es un problema médico, sino también social”.

El problema de fondo que rodea a todos los intentos por regular este tipo de bajas, reside en lo difícil que es marcar los límites que separan una menstruación “normal” de una “patológica”, la que se mete en el saco del poco definido “síndrome premenstrual”. Algunos creen que este sólo afecta en torno al 3% de las mujeres, otros lo elevan hasta el 30%. Y nadie tiene claro dónde empieza o acaba.

Más polémico es señalar que la productividad de las mujeres, así como su estado de ánimo, varía en función de su ciclo menstrual, una idea muy extendida pero que ha sido rechazada continuamente por la evidencia científica.

¿Igualdad de género o sumisión reaccionaria?

El problema para estudiar si la relación entre cambios de humor y menstruación es un invento o no, reside en que es casi imposible distinguir los efectos de la regla propiamente dicha y los distintos cambios hormonales. Al tratarse de un evento que sucede cada mes es, además, muy difícil saber qué tiene que ver con esto y qué no. ¿Qué ocurre si tienes la regla en un periodo de estrés? ¿O en determinado punto de la semana donde, se sabe, estamos más tristes o alegres? Y lo que es quizás más importante ¿en qué medida estos cambios de humor no surgen de la presión cultural?

Como explican los médicos Mercedes Pérez-Fernández y Juan Gervás en su reciente libro 'El encarnizamiento médico con las mujeres' (Libros del Lince) “en general, la categoría de 'síndrome premenstrual' es una construcción médica y social que moderniza la histeria, esa vieja atribución de los cambios anímicos de la mujer a su útero y sus hormonas”. Estos cambios hormonales existen pero, normalmente, sin relación con el ciclo, por lo que justificar las políticas sobre bajas durante el periodo citando la productividad no deja de ser un planteamiento que roza lo esotérico.

¿Existe un punto intermedio? Probablemente, pero cuando se pide adaptar los horarios laborales a unos supuestos cambios de ciclo que influyen en el rendimiento de las mujeres se entra en una contradicción de difícil argumentación. En realidad, nadie debería trabajar si sufre severos dolores, tenga la regla o no, pero si lo que se quiere es evitar que la menstruación sea vista como una enfermedad, este tipo de políticas son, cuanto menos, discutibles.

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
7 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios