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La maldición de los Harlech, la dinastía que alternó con JFK, Clapton y Lagerfeld
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UNA SUERTE QUE NO ENVIDIARÍAN NI LOS KENNEDY

La maldición de los Harlech, la dinastía que alternó con JFK, Clapton y Lagerfeld

El pasado 1 de febrero moría a los 61 años Francis Harlech, el sexto barón de la dinastía. Un hombre que tuvo que pasar por un buen puñado de desgracias personales y familiares

Foto: Alice Ormsby-Gore y Eric Clapton, fotografiados en septiembre de 1969. (Corbis)
Alice Ormsby-Gore y Eric Clapton, fotografiados en septiembre de 1969. (Corbis)

Es muy probable que el apellido “Harlech” no le suene de nada. Sin embargo, desde mediados del siglo pasado, ha aparecido con relativa frecuencia tanto en la prensa rosa como en la política o la cultura. La última vez, a principios del mes de febrero, cuando los rotativos británicos dieron noticia de la muerte de Lord Francis David Orsmby Gore, a los 61 años de edad, por causas naturales. Como señalaba 'The Telegraph', era “un hombre agradable pero con problemas cuya vida fue perseguida por una serie de tragedias que llevó a muchos a hablar de una maldición familiar”.

Remontémonos a los orígenes de la dinastía Harlech, o al menos, al quinto barón de Harlech, David, nacido en 1918 y que sirvió ocasionalmente a la patria británica –pasó por la Artillería Real, fue Miembro del Parlamento para el Partido Conservador– hasta que, con la llegada de John Fitzgerald Kennedy al poder, encontró su verdadera vocación: ser embajador británico, un cargo que desempeño con rigor en Washington y laxitud durante las frecuentes escapadas en el yate de su viejo amigo JFK, al que conocía desde los años 30, cuando su padre trabajaba como embajador estadounidense en Londres.

Si su hermano mayor, Gerard, no hubiese muerto en un accidente automovilístico a los 19 años, nunca habría llegado a convertirse en barón

De ahí que, en el funeral de David Harlech celebrado en 1985, pudiese verse a una entristecida Jackie Kennedy. No obstante, como señala 'The Daily Mail' en su repaso por la genealogía familiar, por mucho que la esposa de David advirtiese sobre el mal fario asociado a la dinastía Kennedy, los Harlech superarían con creces los niveles de tragedia de los americanos, que vieron morir asesinados a dos hermanos y perder a un sobrino en trágicas circunstancias.

Los bulliciosos años sesenta

Si David se convirtió en el quintó barón Harlech, no fue precisamente por ser el primógenito. Si su hermano mayor, Gerard, no hubiese muerto en un accidente automovilístico a los 19 años, nunca habría ocupado dicho lugar. No sería el único ser querido que fallecería en la carretera: su esposa, Sylvia Lloyd Thomas, moriría en 1967 en otro accidente, cuando el pequeño Francis contaba tan sólo con 13 años. Toda tragedia esconde una oportunidad, y para lord David Harlech esta era proponerse en matrimonio a Jackie Kennedy. Sin embargo, esta rechazó la propuesta del británico en favor de la del magnate griego Aristóteles Onasis, con quien terminaría casándose en 1969. Una decisión de la que, como aseguran algunos allegados, terminaría arrepintiéndose. Jackie Kennedy Onasis murió en 1994, casi una década después de que lo hiciese su amor imposible David que, terrible coincidencia, también falleció en un accidente de tráfico en 1985, al intentar esquivar a una oveja.

'Lady Jane', de los Rolling Stones.

Había tenido tiempo más que suficiente para asistir, probablemente con las manos a la cabeza, a la deriva vital de sus dos hijos, Francis y Jane, que como ocurrió con tantos descendientes de la aristocracia que, con un buen colchón económico sobre el que reposar los vicios, se dieron a la contracultura. ¿Recuerdan la canción 'Lady Jane' de los Rolling Stones? La Jane del título era Jane Harlech, con quien Mick Jagger salió brevemente. Junto a Francis, los dos hermanos establecerían una agencia de modelos, English Boy, y una comuna en los terrenos que habían obtenido de manos de su padre con el objetivo de montar “un circo de la paz que uniese la distancia entre los niños ricos y los niños que no tienen nada”, en sus propias palabras.

Más duradera sería la relación de la hermana pequeña de la familia, Alice, con Eric Clapton, a quien conoció cuando apenas tenía 17 años. Más duradera y más trágica: su compromiso matrimonial en 1969 coincidió con la rampante adicción del guitarrista a la heroína, a la que arrastró al consumo de la droga. Clapton lograría salir de las drogas y grabar algún que otro disco de AOR-blues mientras daba las gracias por no haber corrido la suerte de su pareja; Alice Harlech murió de sobredosis en 1995.

La herencia que pasó de manos de David a Francis no podía estar más envenenada en deudas

Fue Francis el encargado de identificar el cadáver de su malograda hermana, de igual manera que había hecho con Julian, otro de los hermanos Harlech, 20 años antes. Julian se había disparado con un revólver a causa de sus problemas con la depresión, el alcohol y las drogas. Una muerte que, como había ocurrido con su padre, convertía a Francis en el heredero al trono Harlech. Sin embargo, su vida sería mucho más complicada que la de su progenitor.

El último de los Harlech

La herencia que pasó de manos de David, el quinto barón de Harlech, a Francis, el sexto, no podía estar más envenenada. A pesar de que era cuantiosa (2,6 millones de libras), más de la mitad de ese dinero terminó siendo gastado en el impuesto de sucesión. Su vida personal, no obstante, parecía ir viento en popa, después de su matrimonio con Amanda Grieve, que se convertiría en la musa de dos de los diseñadores de moda más importantes de finales del siglo XX, Karl Lagerfeld y John Galiano.

Tuvo que identificar los cuerpos de su padre, hermano y hermana. ¿Te imaginas qué hace eso a una persona?

Los problemas financieros y las infidelidades empezarían a hacer mella en el matrimonio Harlech. Como explica 'The Daily Mail', Tallulah, la hija pequeña de la unión, se había acostumbrado a los ocho años a ver a otras mujeres en la cama de su padre. Francis, al menos, tenía aún el orgullo de verse en la Cámara de los Lores, a la que pertenecía por derecho hereditario. Una dedicación que compaginaba con un consumo cada vez más elevado de drogas y alcohol, que empezaron a mezclarse con problemas con la ley: en 1994 su carnet fue retirado después de que su tasa de alcohol duplicase el máximo permitido. Tampoco ayudaron las dos armas cargadas que los policías encontraron en su automóvil. La suerte estaba echada y Amanda se divorció de él en 1998.

A partir de ahí, la decadencia. Francis perdió una de las pocas cosas que le enorgullecían, su asiento en la Cámara de los Lores, después de que Tony Blair eliminase los puestos heredados. Otro par de detenciones condujeron a lo inevitable: vender Brogntyn Hall, en Shropshire, la residencia familiar de los Harlech desde hacía más de dos siglos. Una venta por la que obtuvo apenas cinco millones de libras. “Frank ha pasado por más cosas de las que podemos imaginar”, señalaba un amigo de la familia. “Tuvo que identificar los cuerpos de su padre, hermano y hermana. ¿Te imaginas qué hace eso a una persona? Entonces tuvo que vivir un divorcio muy difícil, con un acuerdo que no benefició sus finanzas”.

I will love you always and forever Papa, be by my side now - my angel with me

Una foto publicada por Tallulah Harlech (@tharlech) el

Antes de su muerte, Francis pasó un año en libertad condicional y llegó a ser internado por sus problemas mentales. Su comportamiento era errático, e intentó sin éxito recuperar el puesto en la Cámara donde su abuelo se había sentado durante décadas. Murió en Gales, donde se refugió después de vender la mayor parte de sus propiedades. Le sobreviven Jasset, de 29 años, y Tallulah, de 27, estrella de la moda inglesa célebre por sus apariciones en la pasarela de Chanel y una incipiente carrera como actriz, tras su paso por la escuela de Lee Strasberg. Hace dos semanas, tras la muerte de su padre, publicó un último mensaje de despedida: “Siempre te querré, papá, ahora ven a mi lado – sé el ángel que me acompaña”.

Es muy probable que el apellido “Harlech” no le suene de nada. Sin embargo, desde mediados del siglo pasado, ha aparecido con relativa frecuencia tanto en la prensa rosa como en la política o la cultura. La última vez, a principios del mes de febrero, cuando los rotativos británicos dieron noticia de la muerte de Lord Francis David Orsmby Gore, a los 61 años de edad, por causas naturales. Como señalaba 'The Telegraph', era “un hombre agradable pero con problemas cuya vida fue perseguida por una serie de tragedias que llevó a muchos a hablar de una maldición familiar”.

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