TRAMPAS EN LAS QUE CAEMOS SIN QUERER

8 trucos para gastar menos en el 'súper', según la gurú de la economía doméstica

Logró saldar sus 20.000 euros de deuda en tan sólo 15 meses, y ahora se ha convertido en una de las principales expertas en cuestiones de ahorro

Foto: ¿Perdido en el supermercado? Una pequeña guía para no gastar de más. (iStock)
¿Perdido en el supermercado? Una pequeña guía para no gastar de más. (iStock)

Probablemente no les suene de nada, pero Anna Newell Jones se ha hecho famosa en Estados Unidos gracias a su peculiar historia de superación. No, no dejó el alcohol o las drogas, ni consiguió fundar una empresa con un capital inicial de dos centavos y un cacahuete, tampoco sufría ninguna condición médica especialmente incapacitante ni salvó su vida tras meses a la deriva en alta mar. Simplemente, debía mucho dinero. En concreto, 23.000 dólares (al cambio, algo más de 20.000 euros) que logró devolver en menos de lo que canta un gallo.

La oriunda de Denver (Colorado) decidió entonces dar un cambio radical para salir adelante y, de paso, convertir la necesidad en forma de vida. Como ahora explica ufana en el perfil de su cuenta de Twitter, “me quedé sin deudas y mi vida cambió completamente”. Newell Jones fundó And Then We Saved, una organización en la que promueve la libertad financiera y el ahorro a través de fórmulas como la dieta de gasto o la vida sin deudas.

'Debt-Free Living'.
'Debt-Free Living'.

Newell Jones publicará en abril 'The Spender's Guide to Debt-Free Living' (William Morrow & Co.), el particular manifiesto de la bloguera sobre las ventajas de abrocharse el cinturón. También, una guía sobre cómo consiguió deshacerse de toda su deuda en tan sólo 15 meses, como si de una dieta milagro se tratarse. En un fragmento publicado en 'Business Insider' explica de qué manera empezó a gastar mucho menos dinero en su comida, el único producto del que no podía prescindir por completo.

Evita el síndrome de la despensa vacía

Todos lo hemos experimentado alguna vez. Abrimos el armario de la cocina o la nevera y nos damos cuenta de que no tenemos nada que llevarnos a la boca. Por lo general, esto suele ocurrir por la noche, en ocasiones un jueves o un viernes, cuando acudir al supermercado para comprar la cena es lo último que nos apetece, así que descolgamos el teléfono y pedimos a domicilio algo por lo que estaremos pagando más del doble que si lo hubiésemos cocinado nosotros (eso sin tener en cuenta si nos da por coger la puerta y salir a cenar). La solución es hacer acopio de productos enlatados, así como arroz, judías, pasta, harina, nueces, mantequilla o fideos, que no sólo aguantan durante mucho tiempo, sino que pueden preparase de maneras muy diferentes.

No acumules

A simple vista, resulta mucho más barato comprar determinados alimentos al por mayor y en grandes cantidades, por lo que tendemos a hacer acopio de comida que nunca terminará en nuestro plato. Es muy complicado distinguir la diferencia entre disponer siempre de los alimentos básicos y propasarnos comprando, por lo que antes de hacer ninguna compra debemos preguntarnos si realmente lo necesitamos. En ese sentido, una lógica medioplacista (que no nos haga quedarnos sin comida en tres días, pero tampoco nos haga sorprendernos cuando veamos que tenemos las estanterías llenas de comida caducada) es lo ideal.

La dificultad, la monotonía o no disponer de los ingredientes necesarios son tres razones por las que nos resulta complicado elegir un plato para cocinar

Compra alimentos de temporada

En el pasado no había vuelta de hoja: comprábamos las frutas y verduras que había a la venta, porque no existía otra alternativa. Hoy, con la globalización y la proliferación de invernaderos, disponemos de prácticamente todos los alimentos en cualquier momento del año. Sin embargo, la calidad no siempre es la mejor, y su precio está sujeto a las fluctuaciones propias de un mercado de oferta y demanda. Por eso debemos intentar conocer cuáles son los productos propios de cada época. Newell Jones sugiere, además, apuntarnos a los grupos de consumo locales para favorecer a los agricultores de nuestro entorno inmediato.

Maneja las recetas básicas

Uno de los grandes problemas a la hora de cocinar es decidirse por el plato que vamos a preparar. La dificultad, la monotonía o no disponer de los ingredientes necesarios son tres buenas razones por las que nos resulta tan complicado decantarnos por uno u otro. La bloguera recomienda tener un amplio repertorio de platos básicos que nos saquen de un apuro, especialmente si podemos preparar una gran cantidad para que nos sirva para varios días. Si lo que queremos es ahorrar, mejor comprar en el súper un alimento congelado, aunque no sea lo más saludable, que darnos cuenta de que tenemos que ir al restaurante a la hora de comer porque todos los 'tuppers' están vacíos.

De cabeza al despilfarro. (Chris Sattlberger/Corbis)
De cabeza al despilfarro. (Chris Sattlberger/Corbis)

Cuidado con las complicaciones

Si de lo que se trata es de ahorrarnos unos cuantos euros, nada mejor que obviar esos preparados que nos llevan a comprar ingredientes que los encarecen de manera desproporcionada. Si salimos del sota, caballo y rey habitual, es muy probable que nos encontremos en la alacena con especias, frutas, verduras u otros alimentos que tan sólo hemos utilizado una o dos veces, y que probablemente nos habrán salido más caros que la media. Salvo el caso de la avena, que la autora recomienda encarecidamente como un alimento “saludable y saciante” que, además, “puede preparase de un millón de formas distintas”.

El truco de la falsificación

Parte del dinero extra que gastamos en alimentos suele provenir de nuestra inclinación a seleccionar algunos productos de marca antes que la marca blanca de los supermercados, una tendencia que proviene de nuestra inseguridad acerca de su calidad. Newell Jones propone una estrategia para disipar todas nuestras dudas: comprar el producto de marca, acostumbrarnos a él y, en la siguiente visita al mercado, adquirir el de menos precio. Nos garantiza que en la mayor parte de casos no nos daremos cuenta de la diferencia.

No hay nada peor para nuestros bolsillos que la compra compulsiva a la que suelen conducir los premios exageradamente bajos

Ve a la tienda de todo a 100

Aunque en España la mayor parte de tiendas de conveniencia no ofrecen alimentos, en EEUU es habitual que sí lo hagan. Newell Jones recomienda darse un paseo entre sus estanterías, puesto que en ellas pueden encontrarse cereales o snacks baratos. Eso sí, con cuidado: no hay nada peor para nuestros bolsillos que la compra compulsiva a la que suelen conducir los premios exageradamente baratos.

Cuidado con la comida orgánica

Bajo la etiqueta de comida ecológica o la de comida orgánica se encuentran multitud de alimentos que no son, necesariamente, más saludables que los que podemos adquirir en los establecimientos tradicionales, pero sí mucho más caros. La bloguera recomienda ceñirnos a los Dirty Dozen (los Sucios Doce), determinados por el Environmental Working Group como los que más pesticidas contienen: se trata de las manzanas, los pepinos, las nectarinas, las patatas, los melocotones, las espinacas, el apio, los tomates cherry, las uvas, los guisantes, las fresas y los pimientos dulces. El resto, en teoría, deberíamos poder comprarlos en cualquier lugar. Aunque hay mucha tela que cortar sobre este tema, lo que sí es cierto es que, como explicaba J.M. Mulet, profesor de biotecnología de la UNAV, a El Confidencial, en muchos casos “no tienen ninguna ventaja nutricional o sobre el medioambiente” y “son más caros”.

Alma, Corazón, Vida

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