Sobornos y desfalcos en la construcción

El Foro Económico Mundial explica por qué hay tanta corrupción en el urbanismo

Hay 13 características que han convertido al sector en uno de los que más pérdidas afronta como consecuencia de las corruptelas, las irregularidades y las ineficiencias

Foto: Muchas constructoras esconden algo más que un as en la manga. (iStock)
Muchas constructoras esconden algo más que un as en la manga. (iStock)

Se espera que el valor de la producción mundial del sector de la construcción aumente de 8 billones de dólares –7,15 billones de euros– hasta los 17,5 billones –unos 15 billones al cambio– de aquí a quince años. Al margen de las oscilaciones del mercado, posibles conflictos políticos y sociales o situaciones medioambientales adversas, los expertos en finanzas tienen claro que hay un factor que sí o sí afectará a los resultados reales del sector de la construcción: “Es difícil determinar con precisión el valor de las pérdidas que se darán a través de la corrupción, pero las estimaciones oscilan entre el 10% y el 30%”, explica Petter Matthews en un detallado artículo publicado en la página web del Foro Económico Mundial.

Si puede resultarnos llamativo que se dé por hecho que la corrupción puede traducirse en un 30% de pérdidas, ojo, porque los expertos sugieren que podría perderse una cantidad similar a través de la mala gestión y la ineficacia. Porcentajes que, de no paliarse a través de medidas que mejoren la eficiencia y eficacia del sector, podría traducirse en miles de millones de euros anuales perdidos o, en el peor de los casos, no invertidos en su cometido inicial.

Los gobiernos invierten miles de millones de euros al año. En medio de una vorágine de proyectos inacabados es más fácil ocultar los sobornos

Malversaciones de fondos conocidas que en cualquier otro sector no podrían tolerarse, pero en la construcción se cuenta con ellas, porque van a ocurrir. Y no podemos continuar así. “Las infraestructuras sustentan casi todos los aspectos del crecimiento económico y el desarrollo humano en todos los países. Es un componente vital para solventar los desafíos mundiales a los que nos enfrentamos –incluyendo la eliminación de la pobreza, el logro de la seguridad alimentaria, la reconstrucción de la economía mundial y poder hacer frente a los efectos del cambio climático–. En pocas palabras, a menos que mejorase rápidamente la eficiencia de las inversiones en infraestructuras, nuestros esfuerzos para cumplir con los grandes retos globales de nuestro tiempo tienen todas las probabilidades de fracasar”, asegura Matthews.

Un complejo sector descontrolado

¿Qué es lo que hace que la industria de la construcción sea tan corrupta? Niell Stansbury, responsable del Global Infrastructure Anti-Corruption Centre (organización independiente sin ánimo de lucro que proporciona recursos para comprender, identificar y prevenir la corrupción en los sectores de infraestructura, construcción e ingeniería) ha detectado las 13 características básicas que han convertido al sector en uno de los que más pérdidas afronta como consecuencia de las corruptelas, irregularidades e ineficiencias.

1. Singularidad. No hay dos proyectos de construcción iguales por lo que no se utilizan las mismas medidas de control en todos. Una gran oportunidad para que las empresas inflen los costos y puedan ocultar cómodamente sobornos y presupuestos sin sentido.

2. Cadenas de transacciones complejas. En la entrega de un proyecto de infraestructura intervienen diferentes disciplinas profesionales: comerciantes, constructores, arquitectos, ingenieros, mano de obra… Al darse numerosas relaciones contractuales resulta complicado establecer medidas de control sobre las mismas.

3. Activos e instrumentales no declarados. A menudo, las empresas de construcción ocultan los materiales y la mano de obra que verdaderamente usan y declaran por lo alto cuando en realidad están gastando mucho menos. Stansbury pone como ejemplo cuando en lugar de utilizar acero para determinados refuerzos optan por poner hormigón o el uso de mamposterías cubiertas con yeso para ocultar cables y tuberías. A uno le da que pensar: ¿qué ocurre con el dinero que se presupuestó para los materiales originales?

4. Burocracia oficial. Las distintas etapas del ciclo de construcción y entrega de los proyectos requieren numerosas aprobaciones del gobierno de licencias y permisos, que no siempre llegan en plazo y se alargan en el tiempo. Complicaciones burocráticas que proporcionan la situación ideal para sobornos y malversaciones de fondos.

5. La escalada de inversiones en infraestructuras. Las inversiones en infraestructura económica, tales como presas, aeropuertos y ferrocarriles, pueden costar decenas de miles de millones de euros a los gobiernos por lo que, en medio de una vorágine de nuevos y antiguos proyectos inacabados, es más fácil ocultar los sobornos.

Muchas empresas presentan cualquier proyecto con tal de no salirse de las licitaciones. (iStock)
Muchas empresas presentan cualquier proyecto con tal de no salirse de las licitaciones. (iStock)

Los concursos públicos, la verdad

Los expertos del Foro Económico Mundial también destacan como uno de los grandes problemas del sector de las infraestructuras las irregularidades y falta de coherencia en la contratación de empresas constructoras. “En algunos casos los procedimientos que utilizan pueden fomentar los comportamientos corruptos”, continúa Stansbury, quien recuerda que una investigación realizada en 2008 por la Oficina de Comercio Británico descubrió la existencia generalizada de colusiones entre las empresas de licitación del gobierno.

Aquel estudio puso de manifiesto que una importante cantidad de empresas que fueron invitadas a presentar proyectos en los concursos públicos no enviaron nada porque estaban ocupadas en otros trabajos, lo que directamente las eliminaba de cualquier lista para otros concursos y se les negaba la oportunidad de hacer ninguna oferta en el futuro. Así, los investigadores detectaron que determinadas constructoras –y no eran pocas– presentaban cualquier proyecto por el mero hecho de permanecer en las listas de licitación.

Es difícil determinar con precisión el valor de las pérdidas que se darán a través de la corrupción, pero las estimaciones oscilan entre el 10% y el 30%

“Técnicamente”, aclara el experto, “estos ejemplos infringen la ley de competencia leal, y en muchos casos no tendrían por qué haber dado lugar a ningún coste económico para el cliente o ganancia para el contratista y fueron vistos como una respuesta racional y no cómo una mala práctica en el proceso de adquisiciones”.

Lo barato sale caro

“Los casos de fijación de precios encubiertos en Reino Unido se han reducido como consecuencia, en gran medida, del fin de las licitaciones en base a precios más bajos apostando por un enfoque de calidad y acuerdos de colaboración”, señala el experto, quien considera que, de seguir en esta línea, en el futuro se podrá reducir la corrupción en el sector.

Para ello es fundamental que los concursos se centren en escoger aquel proyecto que sea mejor y no el más barato o –como lamentablemente ocurre dentro de nuestras fronteras– el de quien mejor nos caiga o tenga una parentesco más cercano a la autoridad de turno que decida. Si partimos de presupuestos “ridículos”, las empresas constructoras tienen dificultades para invertir en los materiales y mano de obra declarados sin obtener beneficios, por lo que “la calidad de su trabajo decae y se vuelven más propensos a realizar cambios injustificados, retrasarse en los pagos a subcontratistas y dejarse llevar por una conducta corrupta con el objetivo de minimizar al máximo las pérdidas”, resume Matthews. Y, cómo no, las infraestructuras levantadas con una inversión más baja, se traducen a largo plazo en una importante inversión en el mantenimiento de los activos construidos.

“Es significativo que un reciente estudio sobre los procedimientos de adquisición realizado por el Banco Mundial se haya traducido en un nuevo marco de contratación que por primera vez permite que los contratos se adjudiquen en base a criterios distintos al precio”, ejemplifica.

La abandonada e inutilizada Ciudad de la Cultura en Santiago de Compostela ha costado y cuesta millones de euros. (Efe)
La abandonada e inutilizada Ciudad de la Cultura en Santiago de Compostela ha costado y cuesta millones de euros. (Efe)

Proyectos infames, aceptados

Nuestro país se caracteriza por contar con numerosas construcciones urbanísticas que no sólo han costado millones de euros a las arcas de las comunidades y el estado sino que además no sirven para nada. El aeropuerto fantasma de Castellón, la pasarela de la Fórmula 1 que se utilizó 15 días en Valencia o la Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela, son buena muestra de a qué nos referimos, pero, como se dice coloquialmente, parece que nos gusta consolarnos con el 'mal de muchos', porque en el resto del mundo la situación es similar.

Además de controlar que el presupuesto inicial sea realista, los expertos recomiendan que se acentúe la selección de los proyectos adecuados y el control permanente de la buena marcha de los mismos. Como explica Matthews, una mala preparación, ya sea debido a la corrupción, la negligencia o la inadecuada capacidad, aumenta las oportunidades de que haya corrupción: “Si los proyectos están mal preparados –por ejemplo, cuando se diseñan de forma incompleta, están mal presupuestados o consiguen beneficios dudosos e incluso inexistentes– puede dar lugar a retrasos y a que las empresas requieran determinados cambios que pueden ser manipulados para beneficiar a particulares o empresas”.

Se vuelven más propensos a retrasarse en los pagos a subcontratistas y a dejarse llevar por una conducta corrupta para minimizar al máximo las pérdidas

Con el objetivo de establecer medidas efectivas para a fortalecer y ayudar a reducir la corrupción y la ineficiencia, Jill Wells, ingeniera especializada en cuestiones económicas, sociales y laborales relacionadas con el sector de la construcción, ha identificado cinco pasos esenciales en la selección y puesta en marcha de nuevas infraestructuras:

  1. Control sobre la selección inicial
  2. Evaluación del proyecto, no en el presupuesto
  3. Revisión y valoración independiente (previas a elegir proyecto)
  4. Selección de proyectos y presupuestos
  5. Control y seguimiento permanente hasta finalización

“Ahora es el momento de aumentar la inversión en infraestructura, pero los aumentos en la inversión pública deben ir acompañados de reformas destinadas a garantizar una mejor relación calidad-precio. Esto es sobre todo un reto para el gobierno, pero no es uno que puede satisfacer por sí solo. Las empresas pueden ayudar, por ejemplo, mediante el mantenimiento de altos estándares éticos en sus propias operaciones y alentando a sus clientes del sector público a centrarse en mejorar la gestión y la eficiencia. La sociedad civil también, actuando como 'infomediarios' para interpretar los datos sobre la inversión pública para las partes interesadas y apoyando sus esfuerzos para actuar sobre ella”, propone Matthews.

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