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Un virus del que no sabemos (casi) nada: los expertos aclaran las dudas sobre el zika
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PODRÍA CRECER SU PELIGROSIDAD

Un virus del que no sabemos (casi) nada: los expertos aclaran las dudas sobre el zika

Dada la cantidad de interrogantes que plantea el asunto, El Confidencial ha reunido a dos reputados investigadores, especializados en enfermedades similares, para saber a qué nos enfrentamos

Foto: Una mujer embarazada durante una revisión de rutina en el instituto guatemalteco de seguridad social. (Efe/esteban biba)
Una mujer embarazada durante una revisión de rutina en el instituto guatemalteco de seguridad social. (Efe/esteban biba)

Han bastado dos meses desde la primera víctima mortal del virus del Zika para que la OMS declare el estado de emergencia sanitaria de alcance internacional. El virus, que se transmite a través de picaduras de mosquito, está ya presente en buena parte de Latinoamérica y se han detectado casos en EEUU, Reino Unido, Italia y, también, España, donde Sanidad ha identificado ya siete casos, el último el de una joven de Cataluña que viajó recientemente a Colombia y que ha sido la primera embarazada diagnosticada en nuestro país.

Dada la cantidad de interrogantes que plantea el asunto, El Confidencial ha consultado a dos expertos en la materia para resolver las dudas más comunes. El doctor Juan F. García-Arriaza es investigador en el Centro Nacional de Biotecnología de Madrid y trabaja en la generación de vacunas frente a enfermedades infecciosas humanas (como el chikungunya). El biólogo Javier Ibáñez es investigador del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad de Tübingen (Alemania), experto en malaria, otra enfermedad que, como el zika, se transmite a través de los mosquitos.

¿Debemos estar verdaderamente preocupados?

Aunque el virus del Zika se descubrió en 1947, no ha sido hasta hace unos meses cuando se empezó a especular sobre su relación con la microcefalia en bebés y llegó a las portadas de los periódicos. Pero ¿es realmente tan peligroso?

“Obviamente hay que estar alerta en estas situaciones, es un virus emergente y muy poca gente ha trabajado con él”, explica el doctor García-Arriaza. “Ahora estamos estudiando cómo se transmite y qué problemas causa. Lo más alarmante es la relación con la microcefalia en las mujeres embarazadas, que no está demostrada 100%. Los científicos están a la carrera demostrando esta relación. Pero, de momento, hay que estar precavido ante una transmisión”.

Hasta que se termine de comprobar a qué nos enfrentamos, si una mujer está embarazada y va a ir a Sudamérica es mejor que no viaje

Como explica el investigador, los casos de microcefalia no se están dando en todas las regiones, por lo que “podrían guardar relación con el genotipo concreto de algunas personas”, pero hasta que sepamos más sobre el virus es mejor estar alerta.

“No soy político ni experto en gestión de medicina pero creo que no está mal que se pongan una serie de medidas al inicio para evitar males mayores”, explica García-Arriaza. “Hasta que se termine de comprobar a qué nos enfrentamos, si una mujer está embarazada y va a ir a Sudamérica es mejor que no viaje. No creo que sean medidas demasiado alarmistas, hay que ser precavido”.

¿Cuál es la posibilidad de que llegue a España?

Aunque el ministro de Sanidad Alfonso Alonso ha insistido en que el riesgo de que se produzca un caso en España de infección por el virus del Zika es muy bajo, entre los expertos hay opiniones encontradas.

En opinión de García-Arriaza, por el momento, la posibilidad de que haya un brote del virus en nuestro país es remotísima: “Hay que tener en cuenta que el virus se transmite por un mosquito que no existe en España, o puede estar muy confinado. Su distribución no afecta a nuestro país, y sin que esté presente no hay brote. Lo que puede ocurrir y está ocurriendo es que haya personas que se infecten en países donde el mosquito es endémico”.

Está clarísimo que el aumento de las temperaturas está produciendo nuevos brotes, porque los vectores amplían su distribución

Ibáñez es menos optimista: “A España puede llegar. En el momento que el vector llega ¿por qué no?”, explica. Y el vector, esto es, el mosquito, es cada vez más habitual en un país como el nuestro en el que las temperaturas no dejan de subir. “El problema generalizado, que es global, y del que muchos detestan oir hablar, es el cambio climático. En el momento en que esto se acelera y el área de dispersión de esos animales se extiende, ya que pueden llegar a más sitios donde antes no llegaban porque hace mucho frío, estamos expuestos a este tipo de enfermedades”, apunta el experto.

En esto sí coinciden ambos investigadores. Según García-Arriaza, a medida que suba la temperatura del planeta, la presencia en nuestro país de enfermedades que antes estaban confinadas a latitudes más calidas irá en aumento: “Está clarísimo que el aumento de las temperaturas en el planeta está produciendo nuevos brotes de enfermedad, porque los vectores amplían su distribución. Otro aspecto importante es la globalización. La posibilidad de coger un avión y en unas horas estar en una selva hace que se puedan transmitir las enfermedades de forma muy rápida”

¿Representa una amenaza similar a la del ébola?

Ibáñez cree que no son enfermedades comparables en términos de peligrosidad, dado que el zika no es una enfermedad mortal. “A nadie le gusta que su hijo tenga microcefalia porque va asociado a retraso mental, problemas para el desarrollo… Todos queremos lo mejor para nuestras familias”, explica. “Pero en EEUU, por ejemplo, ha habido más casos de malformaciones debido a la rubeola. Al no haber una respuesta clara se entiende la alarma, pero el zika es similar al dengue o el chikungunya, que son transportados por el mismo tipo de insectos, y no representa una amenaza a la salud como el ébola, que mata a gente”.

García-Arriaza también cree que el zika es mucho menos peligroso que el ébola, pero apunta que los casos de infectados son mucho más numerosos, pues es mucho más fácil su transmisión (vía mosquito, de momento). “El peligro real es que el virus cambie y su virulencia sea mayor”, apunta el doctor, lo que nos lleva a la siguiente pregunta.

¿Puede aumentar la peligrosidad?

En las últimas semanas se ha hablado mucho de la posibilidad de que el virus del Zika se convierta en un patógeno más peligroso, debido a un supuesto caso de transmisión sexual del virus declarado en Texas, pero ¿cuál es la posibilidad real de que el virus se transformé o se vuelva más virulento?

“La transmisión sexual hay que demostrarla. No está nada clara”, asegura Ibáñez. Pero, en opinión de García-Arriaza, no podemos descartar la posibilidad de que se transmita sexualmente, pues ha habido ya dos casos de contagio –el de Dallas y el de un investigador que contagió a su mujer–, se ha demostrado que el virus permanece en el semen y es difícil descartar esta vía de transmisión en los países más afectados: “Si una persona en Sudamérica se lo transmite a su mujer, ¿viene de un mosquito o de las relaciones sexuales?”

El virus del Zika no sólo podría volverse más virulento, además, podría mutar para transmitirse por más vías, ya sea sexual o a través de otros animales

De lo que no tienen duda ambos investigadores es de que el virus puede ser más peligroso. Como explica García-Arriaza, “es un virus cuyo material genético es ARN, que a diferencia del ADN cambia mucho más rápido. Ocurre como en el caso de la gripe, que tenemos nuevas versiones del virus todas las temporadas”.

El virus del Zika no sólo podría volverse más virulento, además, podría mutar para transmitirse por más vías, ya sea sexual o, como comenta García-Arriaza, a través de otros mosquitos: “El chikunguya es un virus parecido que se transmitía por los mismos mosquitos que el zika pero una mutación permitió que lo transmitiera otro insecto, el mosquito tigre, que tiene un área de distribución mucho más amplia y está presente en la costa mediterránea. Algo como esto provocaría una pandemia más globalizada”.

¿Se alcanzará pronto una vacuna?

“El hecho de que la OMS eleve la alerta permite a organismos y compañías farmacéuticas ponerse en marcha y hay recursos que se empiezan a repartir, pero aun en un estado de emergencia alcanzar una vacuna es lento”, explica Ibáñez. “Es difícil, no tanto porque sea científicamente complejo, sino porque hay mucha agencia reguladora. En la búsqueda de una vacuna tienes unos años de parón, tienes que pasar por varios estados de progresión. Hasta comprobar que eso funciona estamos hablando de 8 o 10 años en el mejor de los casos. En situaciones de emergencia lo que pasa es que se saltan algunas barreras, aunque éticamente te pones en un terreno peligroso”.

El problema es que, como explica García-Arriaza, a diferencia del ébola, que se llevaba estudiando un tiempo antes de que estallara la pandemia, nadie sabe nada del zika, por lo que la investigación debe empezar desde cero. “Se estarán usando plataformas de vacunas que se han utilizado para virus parecidos como el dengue o la fiebre amarilla, pero se tardará tiempo”, apunta.

¿Es posible atacar al mosquito?

A día de hoy, se siguen debatiendo las maneras más eficaces de acabar con el virus, pero, además de la investigación de una vacuna, la mayoría de las propuestas pasan por controlar la población del insecto que transmite la enfermedad.

Como explica Ibáñez, este tipo de intervenciones se llevan practicando muchos años en lo relativo a la malaria, pero nunca se ha conseguido acabar con el virus por esta vía: “Es verdad que puedes neutralizarlo durante algún tiempo, pero es poco efectivo a la larga. En malaria por ejemplo lo que intentas hacer es generar un plan de erradicación y eso implica usar distintos métodos: controlar el vector, trabajar en vacunas… Cubres todos los espectros posibles para ir arrinconando lo máximo posible al virus. Es una medida discutible, porque implica más toxicidad en el ambiente. En malaria lo que mejor funciona, más que el insecticida, es dormir con mallas antimosquitos”.

La única forma de acabar con el virus es encontrar una vacuna, pero como llevará tiempo, de momento sólo podemos protegernos del mosquito

En opinión del experto en medicina tropical es necesario atacar el mosquito en situaciones de emergencia, pero debemos tener claro que, hagamos lo que hagamos, esta no será una solución definitiva: “No vas a conseguir exterminar el vector. Vas a poder erradicarlo de un lugar concreto, controlarlo, pero en cuanto levantas la presión vuelve a aflorar. Los insectos llevan aquí más que nosotros, millones de años, están mejor adaptados a esto”.

De opinión parecida es García-Arriaza, que cree que la única forma de acabar con el virus es encontrar una vacuna, pero como llevará tiempo, de momento sólo podemos protegernos del mosquito, usando repelentes, manga larga, mosquiteras y, claro, evitando visitar las zonas donde más abunda.

Han bastado dos meses desde la primera víctima mortal del virus del Zika para que la OMS declare el estado de emergencia sanitaria de alcance internacional. El virus, que se transmite a través de picaduras de mosquito, está ya presente en buena parte de Latinoamérica y se han detectado casos en EEUU, Reino Unido, Italia y, también, España, donde Sanidad ha identificado ya siete casos, el último el de una joven de Cataluña que viajó recientemente a Colombia y que ha sido la primera embarazada diagnosticada en nuestro país.

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