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La disfunción eréctil: un problema muy común para el que hay solución

La dificultad para poder lograr una erección puede darse de forma natural en cualquier hombre. En algunas ocasiones puede ser producto del cansancio o el consumo de alcohol, pero no siempre

Foto: No te preocupes, hay remedio. (iStock)
No te preocupes, hay remedio. (iStock)

La disfunción eréctil es un trastorno frecuente, que afecta considerablemente a la calidad de vida de los hombres que lo padecen. Su prevalencia varía considerablemente según su definición, pero se conoce que oscila entre el 10 y el 52%, especialmente en hombres entre 40 y 70 años. Con una incidencia de 30 casos nuevos por cada 1.000 habitantes por año. 

En líneas generales, se refiere a la incapacidad sostenida para poder mantener o conseguir una erección lo suficientemente firme, que posibilite realizar el coito de forma satisfactoria. Es muy importante poder diferenciar la pérdida de la erección de forma puntual, de la incapacidad consistente y mantenida para conseguirla, en cuyo caso pudiera tratarse de una posible disfunción eréctil. 

La dificultad ocasional para poder lograr una erección puede darse de forma natural en cualquier hombre. En algunas ocasiones puede ser producto del cansancio, el consumo de alcohol u otras sustancias, o por alguna incomodidad del lugar en el que se intenta realizar el acto sexual. Detectar y atender estos elementos de forma temprana, puede ayudar a prevenir que se desencadene una disfunción eréctil. 

La combinación de causas psicológicas y orgánicas se presenta en el 70% de los casos

A su vez, la disfunción eréctil puede diferenciarse según su posible origen, que puede ser de tipo orgánico o psicológico. Entendemos que ésta es de origen psicológico cuando el hombre es capaz de tener erecciones de forma espontánea y sin buscarlas. A su vez, cuando puede conseguir erecciones superiores en la masturbación que en el coito, o en determinadas prácticas sexuales o con parejas específicas. 

Por otro lado, se habla de una disfunción eréctil de tipo orgánico, cuando hay una causa fisiológica que impide que se produzca cualquier tipo de erección. La combinación de causas psicológicas y orgánicas se presenta en el 70% de los casos, mientras que únicamente causas físicas ocurren en el 30% de los hombres que padecen de disfunción eréctil.

Los factores que lo ocasionan

En los casos en los que subyace un origen psicológico, existen múltiples razones que pueden estar asociadas a su aparición. Entre éstas se encuentran, no recibir suficientes estímulos para poder tener una erección, que impide que el hombre esté lo suficientemente motivado. Esto puede suceder, por ejemplo, en casos en los que hay poca atracción física o la pareja no realiza las conductas necesarias que permitan estimularle lo suficiente. Puede darse también que el hombre no perciba los estímulos que disparan la erección por estar poco disponible para el acto, debido a preocupaciones, problemas emocionales, etc., que le impiden percibir los estímulos sexuales de su pareja. 

Pueden ser frecuentes, las ocasiones en las que la práctica sexual en sí misma, no facilita la excitación, por estar el varón acostumbrado a otras o debido simplemente a que no le resultan satisfactorias. Asimismo, puede ocurrir una disfunción eréctil debido a la saciación, en la que el hombre ha practicado el sexo de forma tan habitual que ha generado aburrimiento. 

Sin embargo, lo más común en todos los casos asociados a un origen psicológico, es que exista una elevada ansiedad relacionada con la actividad sexual. Muchas veces, relacionada con una interpretación catastrofista sobre las posibles experiencias negativas para conseguir la erección, que en ocasiones condiciona los siguientes encuentros. Es decir, como el varón, de forma natural ha podido sufrir algún episodio de pérdida de erección, puede empezar a pensar que esa pérdida de erección le puede volver a ocurrir. Esta es la vía más común pada desarrollar una disfunción eréctil: anticipar que te va a ocurrir. Como el varón enfrenta la relación sexual pensando que puede no funcionar, ese pensamiento le dispara la ansiedad, y es esa ansiedad precisamente, la que bloque a la respuesta sexual, produciéndose la temida pérdida de erección. De esta manera se crea un círculo vicioso, del cual, puede ser difícil salir. 

Una de las áreas más importantes a trabajar es la autoestima debido a que se puede generar una cadena de pensamiento que empeore la situación

Cuanto antes sea posible abordar la disfunción eréctil, más fácil será encontrar una solución. Buscar ayuda profesional, como la psicoterapia, es una herramienta muy poderosa para poder afrontar este problema de forma segura y eficiente. Desde este contexto, una vez que se ha identificado que existe un origen psicológico, es necesario identificar la posible causa, para poder atenderse de forma específica, desde el trabajo de lo cognitivo y lo sensorial. De esta manera, es posible fortalecer la regulación emocional de la ansiedad, que puede dificultar el estado de relajación necesario para conseguir la erección. 

Fomentar estrategias que permitan mejorar el grado de estimulación proporcionada en el acto sexual, así como, atender los posibles elementos de preocupación que impiden focalizarse en la relación. Una de las áreas más importantes a trabajar a nivel terapéutico, es la autoestima. Principalmente, debido a que se puede generar una cadena de pensamiento en la que la dificultad para conseguir la erección se traduzca en falta de valía o incapacidad para satisfacer las expectativas, así como, miedo al abandono o rechazo de la pareja. 

Sin embargo, no se trata únicamente de eliminar la causa de la disfunción eréctil, sino también promover que el hombre reenfoque el objetivo de las relaciones sexuales, que le permita, en lugar de enfocarse en el logro de la erección, centrarse en el placer y el disfrute de la relación sexual. 

Si sospechas que puedes tener este problema, es importante que busques ayuda. Cuanto antes sea abordado, más fácil será poder ponerle solución. Tanto la comunicación y el apoyo de la pareja es importante, así como, poder contar con el recurso de la psicoterapia, los cuales son apoyos fundamentales que permitirán salir adelante. 

*Mariana Luque Santoro es psicóloga de Centro de Psicología Arganzuela

 

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