no hemos aprendido de la crisis

Las tres señales definitivas que nos avisan de una catástrofe. Y puede ser en 2016

Aunque la mayoría de analistas son optimistas respecto del futuro, existen tendencias que nos hacen pensar todo lo contrario. Algunos expertos advierten que esto es un camino seguro a la ruina

Foto: Hay una gran falla en el sistema. (iStock)
Hay una gran falla en el sistema. (iStock)

Las previsiones de la mayoría de los analistas para 2016 son positivas. Suelen ver el año con moderado optimismo, con prudencia, pero encontrando signos robustos de recuperación. Las cosas parecen encauzadas tras la crisis, se han superado serios desafíos y muchas empresas del sector productivo comienzan por primera vez a mirar a medio plazo, y no sólo desde la perspectiva de la mera supervivencia.

Pero quizá las cosas no sean tan favorables como se está apuntando. En los medios financieros siempre hay voces que disienten, y que se especializan en avisar de catástrofes inminentes a las que pocos dan pábulo. Sin embargo, hay una serie de tendencias en el horizonte que hacen pensar que los malos augurios no son tan infundados. Y no sólo se trata de las advertencias de una nueva burbuja en el sector tecnológico, con la hipervaloración de los 'unicornios', o de los avisos de Christine Lagarde acerca de las debilidades del sector financiero en muchos países, como en los emergentes, sino de aspectos de mayor recorrido y menos subrayados.

Primera llamada de atención

El primero de los avisos que deberíamos tomar en serio es el de Michael Burry, un personaje de actualidad gracias a la adaptación cinematográfica del libro de Michael Lewis 'La gran apuesta', recientemente estrenada en Estados Unidos. Burry es uno de los inversores que descubrió justo antes de la crisis que el mercado inmobiliario estaba al borde del colapso y decidió sacar partido de ello, lo que produjo sustanciosos beneficios.

Lo que hacemos es tóxico, porque rompe el mecanismo de valoración del riesgo. Según Burry, estamos creando tensiones terribles en el sistema

Ahora, en una entrevista realizada para 'New York', señala que la crisis hizo más grandes a los mayores bancos, y a la Reserva Federal, un organismo no elegido por los ciudadanos, más potente y relevante; que los bancos se vieron obligados por el gobierno a salvar a algunos de los peores prestamistas de la burbuja inmobiliaria; que la política de tipos de interés cero ha roto el contrato social para las generaciones de estadounidenses trabajadores que ahorraron pensando en la jubilación; y que "el interés que la Reserva Federal paga por el exceso de reservas de las instituciones de crédito está perjudicando notablemente a las pequeñas y medianas empresas, donde se produce la mayor parte de la creación de empleo y el aumento  de los salario". Según Burry, las políticas y regulaciones del gobierno en la era posterior a la crisis han ayudado al vaciamiento de la clase media estadounidense.

En ese contexto, “la FED está tratando de estimular el crecimiento mediante el dinero fácil, que es el único instrumento que tiene. Pero estas políticas están acentuado la brecha entre los ricos y los pobres, lo que alimenta los extremismos. El mundo se está encaminando hacia tasas reales de interés negativo a escala global, lo cual es tóxico, porque rompe el mecanismo de valoración del riesgo”. Así, asegura Burry, “estamos creando tensiones terribles en el sistema”. 

El segundo aviso

Proviene de una serie de noticias que han tenido lugar estos días, y que advierten con ejemplos palpables de una gran falla en el sistema. Apple debe pagar una multa de 318 millones de euros por haber cometido fraude en el pago de impuestos, los magnates de 'hedge funds' Steve Cohen, Daniel S. Loeb, y Louis Moore Bacon han evitado pagar muchos millones de dólares en impuestos gracias a un agujero legal, ideando un sofisticado mecanismo a través de las Bermudas que les ahorraba la molestia de abonar al Estado el dinero que el resto de ciudadanos se ve obligado a pagar.  

Pasaron de 'Esto casi acaba con nosotros' a 'Fuimos capaces de sobrevivir a la crisis', lo cual ha terminado de fortalecer sus egos y sus creencias

También se ha conocido que JP Morgan, Bank of America Merrill Lynch, Deutsche Bank AG, Nomura Holding y Morgan Stanley obtuvieron miles de millones en beneficios en Gran Bretaña y no pagaron nada en concepto de impuestos en 2014. Parece que hay dos sistemas tributarios, uno para los muy ricos y otro para la gente común, algo que empobrece a los Estados y les hace mucho más vulnerables a los riesgos.  

El tercer aviso

Proviene de Joris Luyendijk, un antropólogo holandés que durante dos años publicó un blog en 'The Guardian' en el que recogía las confidencias de los banqueros de la City, y cuyas conclusiones ha recogido en un libro, 'Swimming with sharks'. En él advierte de que el sector financiero no ha aprendido ninguna lección de la crisis, y que todo ha regresado a la normalidad, es decir, a las mismas prácticas que acabaron llevándonos a un recesión brutal. “Pasaron de 'esto casi acaba con nosotros' a 'fuimos capaces de sobrevivir a la crisis'”, lo cual ha terminado de fortalecer sus egos y sus creencias.  

Quizá no nos aboque a una catástrofe inminente, pero sí traza un camino lento e inexorable hacia ella

Siguen imperando los mismos males, afirma Juyendijk: la toma de riesgos es la esencia del funcionamiento del sistema, las agencias regulatorias continúan sin ejercer su trabajo, la política de incentivos no ha cambiado, las exigencias del sector siguen obligando a las empresas productivas a extraer beneficios casi imposibles y sus principales actores siguen teniendo la sensación de que si una jugada sale mal, serán otros los que paguen, particularmente los contribuyentes, que serán quienes corran con el rescate. La misma mentalidad que llevó a cerrar los ojos a riesgos enormes sigue imperando, según Luyendijk. 

De modo que si juntamos una política monetaria que empequeñece a las pymes y a los trabajadores y aumenta la brecha entre los que tienen y los que no, una política fiscal que disminuye los recursos de los Estados y de sus ciudadanos, pero facilita vías de escape a las grandes fortunas, y una actividad financiera empeñada en continuar con las mismas prácticas que conducejon a riesgos enormes, el futuro no pinta nada bien. Quizá, como afirma Michael Burry, no nos aboque a una catástrofe inminente, pero sí traza un camino lento e inexorable hacia ella.  

 

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