LAS ESPECIAS ESTÁN EN LA BASE DE TODO

Los 10 secretos de la alimentación de los griegos que son buenos para tu salud

Inventaron las Olimpiadas, la filosofía y a sus estatuas no les sobra un gramo de grasa. Viajamos a la tierra de los olivos para descubrirte algunos hábitos saludables de nuestros vecinos helenos.

Foto: Y cantidad de calorías que quemas bailando el sirtaki... (iStock)
Y cantidad de calorías que quemas bailando el sirtaki... (iStock)

'¡Opa!' Gritan demasiado cuando hablan, en las fiestas les da por romper la vajilla y Demi Russo era uno de ellos. Con todos estos precedentes uno puede sacar una imagen bastante ajustada de los griegos, más allá de su honorable pasado como inventores de las Olimpiadas y la geometría (palabra, por cierto, griega, como la mayoría). Quizás se deba a su situación mediterránea o a su estilo de vida relajado, familiar y vitalista, o a que Pitágoras era vegetariano, pero lo cierto es que los griegos actuales conocen todos los secretos de la alimentación para tener una salud más de hierro que el casco de Alejandro Magno.

Estos son los 10 hábitos de alimentación que moldearán tu cuerpo para que te confundan con una estatua de mármol, según la autora Maria Benardis, coach de salud, chef y autora del libro 'Cooking and Eating Wisdom for Better Health' (Balboa Press ed).

1. Empieza siempre la comida con una ensalada

Seguro que alguna vez has comido la típica ensalada griega a la que llaman 'kalamata', aunque el pueblo heleno cuenta con cientos de deliciosas recetas de verdura cruda. Y es que es probable que no lo sepas, pero tan amantes son de la ensalada que en la antigüedad la servían a menudo como postre. Un alimento esencial que no puede faltar en ninguna mesa griega.

Los griegos adoran las ensaladas.
Los griegos adoran las ensaladas.

“El objetivo de la ensalada es estimular el apetito antes de la comida principal”, dice Bernardis, quien añade que empezar por los vegetales es saciante y previene que comas en demasía más tarde. Asimismo, la chef incluye en su obra algunas recetas de aliño casero que combinan aceite de oliva, vinagre, especias, zumo de limón y miel.

2. Haz de cocinar una verdadera experiencia

Vivimos en una eterna Olimpiada de la que nunca saldremos victoriosos: prisas, comida preparada, snacks para engañar al estómago entre reuniones… Qué lejos quedó la comida casera de nuestras madres y qué falta nos hace. Bien, los griegos, tan familiares siempre, incluyen un sano hábito al que llaman 'agapi', esto es, aprender que cocinar es relajante y un verdadero arte. “Agapi es un jubiloso y armonioso estado mental, libre de caos”, explica Bernardis. “En la cultura griega cocinar es una experiencia espiritual altamente celebrada y respetada, que nos conecta con nosotros mismos, con los otros y con la naturaleza”, sostiene. ¿El secreto? Tomarse la cocina como un juego y no como una obligación, acompañar la preparación de un guiso con música e incluso bailar y cantar, como hace este chef canadiense.

E incluye el empirismo (palabra también griega), algo que también recomienda la chef: “Permítete cocinar con los sentidos y decide la cantidad de ingredientes que quieres utilizar en cada plato, no te dejes gobernar por los libros de cocina”.

3. Desconecta durante la comida

¿Qué sentido tiene dedicarle una hora a cocinar algo que comerás en dos minutos? Los griegos llevan el 'agapi' también a la mesa y evitan toda distracción que les impida saborear la buena compañía y, sobre todo, los platos. “Es poco respetuoso contestar al teléfono y ver la televisión mientras comemos, particularmente en compañía de otros.

Cocinar con especias es uno de los secretos griegos para dar sabor a los platos de forma sencilla y baja en calorías

Este tipo de cosas rompen la armonía, impiden que la energía fluya y este tiempo es necesario para disfrutar de alimentos que van a nutrirte y sanar tu cuerpo y tu alma”, añade Bernardis. Sus consejos acerca de estar siempre presente no solo forman parte de la filosofía del mindfulness, ya lo postulaban la mayoría de filósofos griegos, desde Sócrates a Platón y, como no, Epicuro. Pero, además, comer pausadamente hace que nos sintamos saciados antes.

4. A veces el campo sí es orégano

“Cocinar con especias es una gran manera de darle sabor a tus platos sin sumar calorías. Yo añado especias a los tés, los guisos, los postres, las empanadas, carnes y pescados a la plancha y, por supuesto, las ensaladas”. Y lo mejor es que también podemos ser creativos aromatizando los platos con hierbas. “Las sumerjo en sal con algo de zumo de limón y uso la sal para dar sabor a los platos, o bien las frío para añadir como adorno a los platos y las utilizo junto al aceite de oliva o el queso feta especiado”, sugiere la autora.

5. El verde es el nuevo negro

Cuando Bernardis era niña a menudo recorría las montañas con su abuela buscando hortalizas y plantas de hoja verde para introducir en sus guisos y ensaladas, bien hervidas o aderezadas con aceite de oliva y jugo de limón. “En la Antigua Grecia las utilizaban como propósitos médicos y todavía hoy los griegos consumimos plantas de hoja verde por sus propiedades antioxidantes, vitaminas y minerales”, explica. Incluso a los niños griegos se les enseña a identificar estas plantas y no es raro que parte de su ocio lo conformen excursiones familiares donde juegan a recolectarlas. “No importa lo que estés cocinando, las verduras de hoja siempre encajan”, añade.

La dieta mediterránea es una de las más sanas del mundo y si además se consumen productos de temporada, mucho mejor

6. Come según la estación

La resina o almáciga es uno de los ingredientes más preciados de la cocina griega, al que acompaña una historia cuanto menos curiosa: la resina proviene de un árbol que solo puede crecer en este país mediterráneo y cuando alguien lo ha plantado en otro lugar, muere.

De esta manera, Bernardis ilustra el motivo por el que deberíamos comer aquello que crece en el lugar de origen y en la estación pertinente. “En los mercados locales podremos encontrar productos del tiempo en los que baso mi cocina, aunque también condimento con otros alimentos importados, sobre todo ingredientes europeos”. El mejor consejo, según la chef: llevar una libreta de recetas para cocinar productos de estación. No solo comeremos más sano, al comprar en el mercado local también ahorraremos dinero.

No hay nada mejor que comer productos locales. (iStock)
No hay nada mejor que comer productos locales. (iStock)

7. Menos es más, también en el plato

Olvida los alimentos procesados y aplica la sencillez. Esta es la fórmula: una pizca de sal, un chorrito de aceite y comino. Esta vuelta a la esencia tendrá un triple efecto beneficioso en nuestras facturas, salud y cintura. “En la cocina griega los ingredientes son utilizados de forma simple y moderada, y no se superponen a otros ingredientes”, dice. El objetivo es tan viejo como Plinio, conseguir proporción, es decir, armonía de sabor.

8.El ingrediente clave

La autora propone un truco delicioso para aderezar los platos: espolvorear queso feta sobre un plato de verduras estofadas, ya que les añadirá sabor y es una opción mucho más saludable que una porción de pizza, por muy geométrica que esta sea.

Un alimento típico que no debe faltar en ningún plato. (iStock)
Un alimento típico que no debe faltar en ningún plato. (iStock)

9. ¡Machácalos!

Aunque con orígenes turcos, el tzatziki a base de yogur y pepino es una de las salsas griegas más conocidas. Y es que a nuestros vecinos helenos les encanta hacer puré, una invención que surgió, como cuenta Bernardis, ante la falta de tenedores: “Fue la solución para comer antes de los tenedores y las cucharas, pero a nosotros nos apasiona porque es una manera de añadir más verdura a nuestros guisos”. Por ejemplo, los 'dolmades', hojas de parra rellenas de arroz o quinoa, pueden combinarse con una salsa tzatziki y comino, hierba que los antiguos creían que era antiancerígena.

Una salsa a base de yogur y pepino deliciosa. (iStock)
Una salsa a base de yogur y pepino deliciosa. (iStock)

10. Postre sí, como sin pasarse

“Platón creía que la comida debía tener sabores simples, incluso los dulces”, explica la chef, que añade: “Esto significa que no hay que utilizar pasteles procesados, galletas o helado con una lista infinita de ingredientes. En mi cocina el postre es solo una tirita al final de la comida, como un yogur con miel, fruta fresca o, si queremos algo más complejo, baklava”. Este último postre, también de origen turco, está elaborado con una pasta de nueces bañada en almíbar o jarabe y hay numerosas variedades. Aunque algo más calórico, si es casero y lo comemos con moderación, el baklava puede ser una sabrosa opción para poner punto y final a una comida, o para degustar a media tarde.  

Delicioso, pero resérvalo para el fin de semana. (iStock)
Delicioso, pero resérvalo para el fin de semana. (iStock)

Hay maneras de viajar sin moverse de casa, hacerlo con el paladar es una de ellas. Y si además conseguimos que la toga nos siente fenomenal añadiendo a nuestros menús ideas griegas, mucho mejor.  

 

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