algunas de ellas se ganaron

Ocho de las demandas judiciales más absurdas del año

Estados Unidos, país donde interponer una demanda es, junto al béisbol y las alitas de pollo, una de las filias favoritas de las ciudadanos, es protagonista de algunos de los juicios más delirantes

Foto: Hay juicios tan delirantes que incluso al juez se le cae la peluca. (iStock)
Hay juicios tan delirantes que incluso al juez se le cae la peluca. (iStock)

Los abogados nunca han gozado de demasiada buena fama, e incluso hay un refrán popular que dice así: “buen abogado, mal cristiano”, y otros dichos semejantes. Si bien tenidos popularmente por mentirosos y carentes de escrúpulos, hubo un tiempo en que el sueño de toda familia era que su hijo estudiase Derecho y llegase a juez o a notario. Y no fueron pocos los escritores que estudiaron leyes para tan pronto graduarse saltárselas a la torera.

Hay que admitir, no obstante, que los letrados ejercen muchas veces de San Judas Tadeo a la moderna, defensores de los imposibles y las causas perdidas. De hecho, una de las más sonadas del año la vivimos recientemente: ¿recuerdan aquella periodista húngara repentinamente famosa (e infame) por haberle hecho la zancadilla a un refugiado que huía de la policía?. Ocurrió en octubre, y aunque tontamente se dedicó a negarlo a pesar de que el vídeo ya se había hecho viral, su marido quiso llevar el caso un paso más allá y demostrar la inocencia de su mujer ante un juzgado. Una cuestión de honor, sostenía el esposo. Cuando era evidente que si la cuestión era de algo lo sería de tiempo, porque el “honor” quedó en el suelo, junto al pobre refugiado.

La web 'Alternet' ha recogido algunas de las demandas judiciales más absurdas de este año que ya está listo para sentencia. Estas son las ocho mejores (o más risibles).

1. ¿Qué les enseñan a los niños de hoy?

Jennifer Connel acudió la fiesta de su sobrino Sean, que acababa de cumplir ocho años. Cuando el niño la vio sintió tanta alegría que se lanzó a sus brazos con tanta energía que ambos cayeron al suelo y el cumpleaños acabó con la muñeca rota de la tía Jen, a la que tuvieron que dar el pastel cucharadita a cucharadita. ¿Quién podía suponer que iba a demandar a su propio sobrino? Así fue. Connel interpuso una demanda por valor de casi 120.000 euros al niño del cumpleaños acusándolo de “negligente y descuidado” por no haber medido su fuerza.

Tras la dramática declaración de la tía ante el jurado aun este tardó en deliberar unos 20 minutos, aunque tal vez fue porque tenían un ataque de risa. Como pueden suponer, la tía Jen se volvió a casa con las manos vacías y acusó a la agencia de seguros de obligarla a demandar al niño.

2. El pobre (y sufrido ladrón)

Todd Kirkpatrick era un ladrón de bancos que en 2012 protagonizó uno de los robos más torpes del que se tienen constancia, y que no fue nada bueno para su salud. Se encontraba en mitad de un atraco en el condado de Snohomish, en Washington, cuando apareció un miembro de la oficina del sheriff, Kirkpatrick salió huyendo y en un momento determinado se volvió al oficial Dan Scott. Este, al sentirse amenazado, disparó su arma hiriendo al atracador, que acabó en el hospital y luego el presidio. Cuál fue su sorpresa cuando Kirkpatrick exigió al condado unos 6 millones de dólares, que incluía el pago de las facturas médicas y los daños ocasionados, porque los policías fallaron al intentar detener a Scott, quien claramente quería matarlo. Aunque el caso sigue abierto, Dan Scott fue nombrado poco después del incidente Agente del Año; así que tal vez aquel delirio de demanda fuese en realidad una venganza que no tiene visos de prosperar.

Los letrados a veces no fallan: la fabricante de Budweiser pagó 5 dólares a cada bebedor de Beck's por no informar que la cerveza ya no era alemana

3. No juegues con un amante de la birra

Sucedió en 2012, la clásica cervecera norteamericana por excelencia Anheuser Busch, creadora de Budweiser, compró otra marca mítica de cerveza, en esta ocasión, la rubia Beck's, que se fabricaba desde 1873 en Bremen, Alemania. Lo que los yanquis olvidaron añadir en el etiquetado es que Beck's ya no era alemana, sino elaborada en Missouri, desde la fermentación al embotellado.

En esta ocasión, el olfato de los abogados no ha fallado; Anhuerser Busch está condenada a pagar a los consumidores de Beck's 50 dólares por persona por el agravio informativo, lo que suma unos 3, 5 millones de dólares. Y si una traición con otra se cura, los fans de la alemana podrían gastarse sus cinco pavos con otra rubia igual, pero belga. Justicia salomónica, ¿no les parece?

4. ¿Te puedes demandar a ti mismo?

Sí. Barbara Bagley lo hizo. En 2011 esta mujer conducía su Range Rover en Nevada cuando tuvo un accidente de tráfico y su marido, que iba de copiloto, salió precipitado del vehículo y murió. Para evitar pagar a los acreedores de su marido con el dinero que había heredado tras su muerte, Barbara tuvo una idea: ¿y si se demandaba a sí misma por homicidio imprudente y negligencia? De esta forma, la compañía de seguros debería hacer frente a los pagos, pensó. Y además, si ganaba el juicio, recuperaría su dinero y el de su propia negligencia. Brillante, ¿verdad? Los abogados siguen todavía intentando salir del entuerto.

5. El prisionero con el número 88

Sucedió durante un partido eliminatorio de la Liga de Fútbol Nacional (NFL) estadounidense. El jugador estrella de los Cowboys de Dallas Dez Bryant hizo una milagrosa recepción del balón que llevaría a su equipo a la victoria del campeonato, sin embargo, al revisar las imágenes tras el partido, la jugada no fue legal y acabaron por perder el punto. Una pena, pero también hay que saber perder, ¿no? Terry Hendrix, preso en un correccional de Colorado y fanático de los Cowboys no estaba de acuerdo, así que trabó un plan. No, no se asusten, no se fugó de la prisión para tomarse la justicia por su mano, sino que hizo algo mejor: Hendrix demandó a la NFL alegando “negligencia, incumplimiento de un deber de lealtad y desprecio temerario”. Y pidió en compensación 88 mil millones de dólares… ¿Por qué? Se rumorea que Bryant era el preso número 88, o eso había escrito en su uniforme.

Las 'celebrities' también son víctimas de demandas absurdas: Mila Kunis fue acusada de haberle robado un pollito a una amiga cuando eran niñas

6. El riesgo de no dejar enfriar el café

Estados Unidos es la tierra de los abogados y de las demandas absurdas, que por muy loco que parezca pueden llegar a ganarse. Selena Edwards había leído que algunas personas demandaron a Mc Donald's porque el personal entregaba el café ardiendo y las tazas de espuma de polietileno no protegían contra las quemaduras que, aparentemente, les ocasionó coger la taza. Ni corta ni perezosa, Edwards copió la idea y decidió demandar a la cadena del payaso Ronald por las supuestas quemaduras causadas por un café hirviendo. No obstante, la demandante primeriza cometió un error, usar como prueba imágenes que había conseguido en Internet. El resultado daría para muchas tazas de café, nada menos que las 21 que al menos deberá beberse en la cárcel la norteamericana, una por cada delito de fraude del que está acusada. Y es que al final acabó bastante escaldada…

7. El pollo de la chica cisne

Seguro que les sonará el nombre de la actriz de origen ucraniano Mila Kunis, que consiguió el Oscar a la Mejor Actriz de Reparto por Cisne Negro. Acostumbrados a las peripecias cleptómanas de una Wynona Rider puede que no les impresione, pero esta actriz de rostro angelical tiene su pasado oscuro: hace un tiempo una amiga de la infancia la denunció porque cuando era niña le había robado un pollito que tenía de mascota. La demandante es nada más y nada menos que la cantante Kristina Karo, que reclama a Kunis 5.000 dólares por el sufrimiento emocional que le ocasionó este crimen, a lo que la actriz comentó que respondería con una demanda por el mismo valor, porque tras ver si último videoclip ella también había tenía “secuelas emocionales”.

8. Tener un vecino quisquilloso

Los perros que ladran en mitad de la noche resultan irritantes, e incluso si lo hacen en pleno día. Sin embargo, ¿puedes demandar a tu vecino porque su perro no para de ladrar? Woodrow Thompson lo hizo, interpuso una demanda a su vecina Denise Norton porque el perro de esta tenía “un super ladrido”. El maniático vecino dijo, además, que los ladridos tenían una intensidad de 128 decibelios incluso a través de los vidrios dobles de sus ventanas, es decir, más o menos como el ruido de un trueno. ¿Cómo creen que acabó el caso? La dueña del perrito ruidoso decidió no tomarse en serio la demanda de su vecina y no se presentó al juicio, lo que dio la victoria al susceptible vecino.

¿Sabes aquel chiste del abogado que le dice a su cliente...? (iStock)
¿Sabes aquel chiste del abogado que le dice a su cliente...? (iStock)
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