Perder peso puede ser un placer

La "dieta del capricho": adelgaza comiendo alimentos prohibidos

Un equipo de investigadores ha encontrado la solución para cumplir con un plan de alimentación saludable a largo plazo sin saltárnoslo. Solo hay que seguir una máxima de lo más apetitosa

Foto: Ahí le has dado, chica. Buena elección para mantener ese tipito. (iStock)
Ahí le has dado, chica. Buena elección para mantener ese tipito. (iStock)

Ha llegado el día que muchos esperaban: un reciente estudio acaba de demostrar que hincharnos a patatas fritas, pizza, hamburguesas o similares, podría realmente ayudarnos a adelgazar.

No es la primera investigación, ni mucho menos, que asegura que comer alimentos grasos puede resultar más beneficioso en el proceso de pérdida de peso y ayudarnos verdaderamente a adelgazar, pero en este caso los autores no creen que estos deban formar parte de nuestra dieta diaria. La 'dieta del capricho' ha encontrado el truco definitivo para cumplir con un plan de alimentación saludable a largo plazo y perder esos kilos de más que tanto nos cuesta quitarnos.

Solo hay que seguir una máxima, y te va a resultar bien sencilla y apetitosa.

Ve echando cuentas para saber cuánto queda para tu día preferido de la semana. (iStock)
Ve echando cuentas para saber cuánto queda para tu día preferido de la semana. (iStock)

Una norma de lo más agradable

Para encontrar el paso clave hacia una dieta realmente efectiva, los investigadores de la escuela Business & Economics de la Universidad Católica de Lisboa mantuvieron a los participantes siguiendo un régimen estricto de 10.500 calorías a la semana (en España se consume un promedio de 1.820 calorías diarias, según el último estudio realizado por la Fundación Española de Nutrición en diciembre del pasado año).

Siguiendo la idea propuesta en el Génesis de 'el séptimo día: descanso', a la mitad de los participantes en el estudio se les permitió comer lo que quisiesen los domingos.

Los que habían disfrutado de un día de comilona a su gusto estaban más felices y motivados para seguir trabajando en sus objetivos de pérdida de peso

Después de dos semanas, los dos grupos habían reducido sus índices de masa corporal. Si bien no hubo diferencia significativa en la cantidad de peso que los dos grupos habían perdido, los que habían disfrutado de un día de comilona a su gusto estaban más felices y motivados para seguir trabajando en sus objetivos de pérdida de peso, y a la larga eran capaces de mantener su régimen saludable semanal sin saltárselo. “La indulgencia ocasional hace que se siga una dieta más sostenible”, asegura la doctora Rita Coelho do Vale, autora principal de la investigación.

La dieta que nadie abandona

“El autocontrol es fundamental para mantener una alimentación saludable, y si estamos agotados y de mal humor es más probable que nos demos por vencidos. Pero si podemos visualizar que pasados unos días vamos a poder tener un 'día libre' en el que disfrutaremos de platos que normalmente no entrarían dentro de un plan de adelgazamiento, es mucho más probable que nos adhiramos a lo que marque la dieta el resto de la semana y no la abandonemos”, explicaba Coelho do Vale.

Los investigadores aseguran que la clave para que la dieta del día libre funcione es planear la ingesta de los alimentos capricho con anticipación. Es necesario designar un día específico para romper con las reglas del régimen y que este sirva como estímulo y nos ayude a continuar con la alimentación saludable y baja en calorías el resto de la semana.

En el día libre no vale todo

La idea de aprovechar el domingo, o el día de la semana que estimemos según nos convenga, para descansar de la dieta y comernos un plato grande de pasta o una hamburguesa que rezume grasa por los costados, sólo tiene una restricción: “No hay que confundir el 'día de hacer trampa' con 'un día de empacho'”, advierte Coelho do Vale.

Los participantes que comieron porciones de pizza, helados y otras golosinas un día a la semana, lo hicieron siempre sin excederse en las cantidades. Todos consumieron raciones razonables para no superar el total de calorías semanales de la dieta.

No hay que confundir el 'día de hacer trampa' con 'un día de empacho'

Mientras que los que no se saltaban la alimentación saludable comían unas 1.500 calorías diarias todos los días de la semana, el resto, si por ejemplo consumían alrededor de 1.200 calorías de lunes a sábado, el día de descanso podían llegar a las 3.300, lo que se podría traducir en una pizza entera cuatro quesos (unas 1.800 calorías) para comer y, por qué no, unas cuantas porciones de una hawaiana (170 calorías por porción) o una pizza sabor barbacoa (cerca de 270 calorías por porción) para merendar o cenar.

La idea está clara: no destierres para siempre esa adictiva bolsa de Doritos que tanto te gusta. Hacerla parte del menú de tu día libre será la mejor manera de ayudar de una vez por todas a que la báscula marque unos cuantos kilos de menos.  

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