entrevista con josé miguel gaona

“No es descabellado pensar que hay algo más allá de la muerte”

El psiquiatra español asegura que cada vez más científicos se están interesando por las Experiencias Cercanas a la Muerte pero ¿son un proceso neurológico o la prueba de que hay algo más allá?

Foto: José Miguel Gaona. (Congreso Consciencia Transpersonal)
José Miguel Gaona. (Congreso Consciencia Transpersonal)

Aunque José Miguel Gaona es más conocido por ser un habitual de los programas de Ana Rosa Quintana o Iker Jiménez, tiene una trayectoria dilatada como psiquiatra y es uno de los pocos doctores españoles que sigue dedicándose academicamente a terrenos propios de lo que en tiempos se conocía como parapsicología.

En su último libro, 'El Límite' (La Esfera de los Libros), Gaona parte de su experiencia en el estudio de las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) para adentrarse en una nueva teoría de la consciencia que, según ha asegurado a El Confidencial, cada vez está estudiando más científicos.

PREGUNTA. ¿Qué es exactamente una ECM?

RESPUESTA. No es otra cosa que una vivencia que ocurre en aquellos momentos en los que nos encontramos en una situación comprometida respecto a nuestra vida. Personas que se encuentran con un pie, por así decirlo, en el más allá.

P. ¿Hasta qué punto son comunes estas experiencias?

R. No se puede decir que todo el mundo que se encuentre en una situación como esta las tenga. Cuando hay una situación vitalmente comprometida y hay una resucitación aproximadamente entre un 10% o 20% de las personas las experimentan. Pero es una minoría. Por eso se ha discutido mucho sobre sus causas. Luego está, claro, el grupo de aquellos que quizás la han tenido, pero como han fallecido nunca nos las van a poder contar.

P. Este tipo de experiencias se repiten en la literatura médica durante toda la historia. A día de hoy parece claro que el fenómeno existe, pero la mayoría de científicos piensa que se trata de un fenómeno exclusivamente neurológico. ¿Usted cree que hay algo más?

R. La neurofisiología podría explicar todos estos fenómenos. Sin embargo, a pesar de las publicaciones que se han realizado al respecto en relación a aumentos del CO2 o la disminución del riego cerebral, ninguna teoría es capaz de explicar en su totalidad una ECM. Esto no quiere decir, lógicamente, que no se pueda hacer en el futuro. Pero casi todas ellas tan sólo han explicado cuestiones parciales, particularmente el túnel, la sensación de salir fuera del cuerpo, etc. Pero hay otros aspectos que me interesan muchísimo y son por un lado las experiencias extracorpóreas y aquellas cuestiones dentro de estas experiencias que permiten aparentemente a la persona conocer cosas que se encuentran fuera del alcance de su visión, en esos momentos en que supuestamente se encuentran muertas. Esto es muy llamativo porque lo que hace es objetivar la experiencia: una parte puede ser neurológica, pero otra parte parece no tener una explicación aparente.

P. ¿No podría deberse todo a una alucinación?

R. Podemos postular que todo es una mera alucinación, una alucinación muy rica. Desde el punto de vista común es lo más probable: que sea una alucinación compleja, una alucinación que se alimenta de muchos elementos de la realidad, para construir algo bastante más complejo. Pero lo curioso del caso es que las áreas cerebrales donde parece que se producen las ECM no son aquellas que habitualmente están implicadas en las alucinaciones, sino con situaciones que han sido vividas como realidad. Otra cosa es que tengamos que reinterpretar cuáles son esas áreas y cuáles están implicadas o no, pero lo cierto es que la “hiperrealidad” es el adjetivo al que podríamos acudir cuando alguien nos relata una ECM. Un ser humano que tiene una ECM la relata no como si fuese un sueño, no como si fuese una alucinación, sino como algo totalmente real, tan real que les es difícil llegar a explicar cómo ha sido, porque escapa a sus palabras. Hay otro elemento que apunta a esa objetivación, y es el encuentro con personas ya fallecidas. Pero no solamente con personas ya fallecidas, algo que también podría formar parte de una simple alucinación, sino con personas que han fallecido pero sin que lo supiera la persona que las ha visto. Es otro granito de arena.

P. Es imposible hablar de este tema sin tocar la trascendencia. El ser humano siempre ha pensado que había algo más allá. ¿Hasta que punto tendemos a ver estas experiencias como algo trascendente sólo porque estamos empujados a pensar que esto no se acaba aquínbsp;

R. Muchas veces, los científicos incluidos, estamos condicionados por nuestros prejuicios. Me llama siempre la atención cómo personas que se autocalifican de científicas, sin haber ahondado más en el tema, son capaces de negarlo, de decir que es imposible. Yo entiendo que, evidentemente, no resulta fácil indagar en estas cuestiones, pero me parece igual de anticientífico darle carta de validez a ciegas como negarse a ello sin haber profundizado en el tema. Yo pertenecía al primer grupo, al que lo negaba. Esto era algo que, en su momento, me parecía propio de las fabulaciones. Sin embargo, a medida que he estado haciendo experimentos, ha cambiado mi visión sobre el asunto. Michael Persinger, que dirige uno de los departamentos punteros de psicología que estudian este tipo de cosas, me admitió en su grupo y cambió por completo mi perspectiva acerca de la consciencia y su relación con el entorno. Es cuando descubrí fenómenos como la microtelequinesia o la armonización cerebral. Fenómenos en los que se postula que al menos una parte de nuestra consciencia se encuentra fuera de nuestro cerebro. Son cosas que llaman muchísimos la atención pero que constituyen uno de los ejes de investigación en la Universidad Laurenciana. Yo mismo he colaborado en algunas de las publicaciones científicas al respecto y he estado muy sorprendido del resultado de estas investigaciones. Si atendemos a estas, el cerebro no sería otra cosa que una especie de antena para poder, de alguna manera, organizar nuestra consciencia ya que, a su vez, parte de esta consciencia se encuentra fuera del cerebro. Ya sé que esto suena muy peregrino pero hay multitud de estudios que apuntan en este sentido.

P. Sabe perfectamente que mucha gente cuando lea esto va a pensar que se está inventando estas cosas para vender libros. ¿Qué les diría?

R. Es comprensible. Lo cierto es que lo normal es no tener la menor idea acerca de este tipo de cosas. Muchos de estos científicos ortodoxos, que son tremendamente críticos con este tipo de cosas, me recuerdan mucho a aquellos otros que se creen todo a pies juntillas. Es la misma actitud psicológica. Hay personas que se creen todo sin hacer la más mínima crítica y otros lo niegan todo sin haber estudiado prácticamente nada. Lo que les invitaría es a profundizar más en este tipo de cosas. Lo que sí es cierto es que hay una zona del cerebro que está dedicada a lo que podríamos llamar espiritualidad y esa área del cerebro la posee todo el mundo. Esto no quiere decir necesariamente que tengan que ocurrir cosas sobrenaturales todo el tiempo. Lo que sí observo es que hay un verdadero proceso de abstracción respecto a este tipo de cosas y llega un momento en que negamos este tipo de experiencias sólo porque aparentemente nuestro intelecto nos dice que tenemos que negarlas. Si te dicen que todo el universo ha estado reducido a una mota de polvo y ha sucedido algo como el Big Bang suena más raro que una ECM. Y sin embargo es lo que la mayor parte de los científicos hoy en día admiten. O que una partícula puede estar en dos sitios a la vez, algo que están admitiendo muchos científicos respecto a la física cuántica. Para subrayar que esta consciencia podría estar fuera del cerebro hemos hecho una serie de experimentos, enlazamientos con toroides, con una serie de bobinas que se ponen alrededor de la cabeza, y los resultados han sido muy llamativos. Hemos podido, de alguna manera, sincronizar ondas cerebrales mediante aparatos electrónicos que estarían enlazando con una serie de campos de Schuman, que rodean a la tierra, y podríamos sincronizar consciencias, sincronizar cerebros. Una vez más esto suena a ciencia ficción, y algunos creerán que es falso y que los experimentos están mal realizados. Para eso está la ciencia, para discutirlos y ver si hay algún problema en la metodología. Pero hoy por hoy los resultados que hemos obtenido son tremendamente llamativos.

Como se ha dicho que esto es anticientífico, son pocos los investigadores que se lían la manta a la cabeza y lo estudian de una manera profunda

P. Todo el tema de las ECM se ha puesto especialmente de moda debido al testimonio de Eben Alexander, cuyos libros han sido superventas en EEUU. Eben cuenta que ha estado en una especie de jardines del paraíso. Supongo que le habrá conocido, ¿usted se cree lo que cuenta?

R. Sí, le he conocido personalmente. Es curioso que esas ECM con elementos de jardín y demás son mucho más frecuentes en Oriente, donde además están impregnadas de elementos culturales. Las ECM orientales tienen elementos propios: se encuentran con Buda u otros personajes del folclore autóctono. El testimonio de Eben Alexander es tremendamente rico en cuanto a elementos, pero el que haya visto tantas cosas no quiere decir necesariamente que estas tengan que ver de una manera literal con lo que ha vivido. Yo me inclino a pensar que es un fenómeno híbrido. Algunos de los elementos que están incluidos en las ECM tienen que ver con la neurofisiología y, quizás, tan sólo quizás, algunos pueden tener que ver con esa otra rama de investigación que estamos siguiendo ahora mismo. Hay todo un mundo que descubrir respecto a esto. Y a propósito, esta teoría sobre la consciencia también explicaría algunas de las experiencias que ocurren con los trasplantados. Esto es una cuestión casi tabú, pero quizás porque soy conocido por el estudio de este tipo de cosas, no te imaginas la de llamadas que he recibido de trasplantados, muchos de ellos con testimonios alucinantes, que no se corresponden para nada con supuestos estados psicológicos ni las drogas que están recibiendo para evitar el rechazo, sino con verdaderas vivencias que ellos mismos no se llegan a explicar. Justamente hace quince días un trasplantado de corazón se puso en contacto conmigo para contarme su experiencia y te quedas a cuadros cuando observas que esa persona tiene recuerdos que no le corresponden, de sitios donde nunca ha estado. Yo esto lo cojo todo con alfileres, pero lo cierto es que a día de hoy no hemos descubierto por qué esto ocurre en algunos casos de una manera muy intensa.

P. Si por lo que cuenta estos fenómenos, incluido el de los trasplantes, son tan comunes, ¿por qué apenas existe literatura científica al respecto?

R. Sin lugar a dudas es por miedo. Hoy por hoy, como se ha dicho que esto es totalmente anticientífico, son pocos los investigadores que se lían la manta a la cabeza y lo estudian de una manera profunda. Luego es curioso, porque hay muchísimos compañeros que en 'petit comité' me preguntan y tienen muchísima curiosidad por este tipo de cosas, pero a la hora de dar la cara o realizar publicaciones… La ciencia a lo largo de la historia está plagada de este tipo de situaciones. Ha habido siempre un 'establishment' de científicos, igual que ha habido un 'establishment' religioso, hasta que se admite que es lógico y normal. Hay verdaderas líneas de investigación científica sobre esto, no es sólo producto de la mente de cuatro pirados. Por último, aunque estuviera equivocado, como buen científico lo admitiría con deportividad. Tampoco pasa nada, lo he investigado y he descubierto que no era cierto. Pero son demasiadas cosas enlazadas unas con otras.

José Miguel Gaona. (La esfera de los libros)
José Miguel Gaona. (La esfera de los libros)

P. No sé si es una persona religiosa. Pero, después de investigar sobre este tema, ¿ha cambiado su visión de la espiritualidad?

R. La verdad es que me lo tomo más en serio. Todas las religiones en su esencia tienen que ver con la espiritualidad. Todo es algo tremendamente parecido. A lo que todas las religiones apuntan es a la transcedencia, pero si examinamos lo que queremos decir con transcendencia no es otra cuestión, y así ocurre en todas las religiones, a que nuestra consciencia tiene un lugar que va más allá del cuerpo físico. Y eso es llamativo. Incluso la ciencia hoy en día está apuntando hacia cosas que tienen que ver con esto, como la teoría de cuerdas o la multidiversidad. Muchas cosas que ha despreciado la ciencia moderna pero se han estudiado durante centurias es probable que tengan una base científica, pero no una base científica según los ortodoxos actuales sino, esperemos, según los científicos del siglo XXI. No basada en esa ciencia mecanicista heredada del siglo XIX sino en una ciencia con unas miras mucho más amplias que tenga que ver con fenómenos relacionados con electromagnetismo, con la física, con otro tipo de cosas que no por ser científicas son a día de hoy, con el 'statu quo' actual, menos mágicas.

P. ¿Cree que hay vida después de la muerte?

R. No es fácil contestar, pero creo que es probable que haya una pervivencia de esa consciencia; pero no con ese yo con el que nos identificamos, no con esa personalidad, con esos sentidos. No creo que sea con la manera de contruir la realidad que tenemos durante la vida. Es muy probable que nuestra consciencia, o al menos algunos elementos de ésta, pervivan en esa zona que está fuera de nuestro cerebro. Necesitamos seguir investigando. De alguna manera no creo que todo se acabe cuando se acaba la vida. Hay indicios serios de que nuestra consciencia es capaz de interactuar fuera de nuestro cerebro y es probable que al menos parte de ella se encuentre de alguna manera relacionada con estructuras alrededor de esta cabeza tan física en la que nos encontramos. No es descabellado pensar que sí hay algo más allá.  

Alma, Corazón, Vida

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