entrevista con martin suter

La economía, VW y los bancos: "si contamos lo que va mal, puede venir una nueva crisis"

La descripción que el autor suizo hace del entorno financiero en 'Montecristo', su nueva obra, nos dirige hacia una de las paradojas más llamativas de nuestro sistema. ¿Mejor denunciar o callarse?

Foto: El autor suizo Martin Suter.
El autor suizo Martin Suter.

Un perdedor precario encuentra por accidente dos billetes con la misma numeración. Los dos son legales: no es que no haya manera de distinguir el verdadero del falso, es que ambos son auténticos. Este es el arranque de 'Montecristo', la última obra de Martin Suter, un expublicista y experiodista (publicó durante años una columna titulada 'Business Class' en el semanario suizo 'Die Weltwoche') que conoció el éxito como autor de ficción policíaca. En su nueva creación, el autor suizo, a través de una trama bien organizada, sólida y entretenida, plantea algunas preguntas sobre el mundo en el que estamos inmersos y su complejidad y fragilidad.

La tesis de la que parte Suter, y que estructura la obra, nos es bien conocida, la de un sistema de enormes dimensiones y tremendamente frágil al que cualquier pequeña disfunción le puede llevar a la ruina. Ocurrió con la crisis económica, cuando la quiebra de Lehman Brothers fue arrastrando a entidades financieras de toda clase y de ahí se contagió a las entidades productivas, al empleo y a la vida cotidiana. Y vuelve a ocurrir con Volkswagen, un asunto con el que el autor suizo encuentra muchos paralelismos: “Un fraude en una compañía puede afectar a las demás de su sector y de ahí trasladarse a otras entidades hasta causar una crisis económica mundial”. Es como si viviéramos en un edificio enorme al que si se le rompe un cristal puede acabar colapsando.

El cierre perverso

En ese contexto, parece que toda posibilidad de denuncia o de crítica queda velada por las consecuencias que acarrearía: si desvelásemos las disfunciones del sistema, como es el caso en 'Montecristo', podríamos llevar nuestro mundo al borde de la catástrofe. Ya no caben objeciones funcionales ni éticas al comportamiento de empresas que están haciendo algo ilegal, porque el mero hecho de publicitarlas provocaría efectos muy perjudiciales para todo el mundo. Es un cierre perverso, porque no deja otra opción que aceptar lo que no funciona o generar un mal mayor.

Lo único que sé es que nosotros, los ciudadanos normales, no conocemos la verdad sobre casi nada

Pero. ¿el mundo que describe 'Montecristo' es pura ficción o refleja con precisión el nuestro? Desde la perspectiva de Suter, la correspondencia entre la obra y la realidad es grande. “Los reguladores y los políticos nacionales carecen de capacidad de acción, porque cuando las empresas son 'too big to fail' y pueden producir un efecto arrastre en su caída, todos estamos en peligro”. Y no sólo porque “reguladores y regulados estén demasiado unidos”. En el pasado, había asuntos que los gobiernos callaban, y con ellos los medios de comunicación, porque entendían ligados a la “razón de Estado”. Hoy, esa misma perspectiva es recogida, pero con más intensidad si cabe, y ligada al entorno financiero. “En la época de la globalización, no se trata de proteger o no a tu país, sino de proteger al mundo. Todo están tan ligado que un escándalo grande puede hacer que, por ejemplo, caigan las finanzas suizas y detrás de ellas, otras y otras hasta producir una crisis mundial”.

La prensa y su realidad

En esta situación de doble vínculo queda la prensa en su obra, y probablemente en la realidad. ¿No podemos hacer otra cosa que callarnos? ¿Es mejor contar lo que se sabe u ocultarlo para no causar perjuicios graves? “En la novela alguien dice que hay un punto donde es mejor mentir que decir la verdad. Todos hemos conocido momentos de esta clase en nuestra vida particular, y sabemos que hay ocasiones en que esta pregunta tiene lugar en la vida pública. Yo no conozco la respuesta. Hay un punto de vista moral que insiste en que la verdad debe ser dicha, y otro político que afirma que mejor callar. No lo sé. Lo único que sé es que nosotros, los ciudadanos normales, no conocemos la verdad sobre casi nada”.

Hacen el mismo caso a la crítica que los reyes antiguos a sus bufones: ninguno

Hay en la obra dos aspectos llamativos, que pasan casi de soslayo. El primero alude a ese desencanto con el sistema en el que han caído muchos ciudadanos, que creían en él y del que formaban parte convencida, como esos 'insiders' de su novela, trabajadores que estaban plenamente integrados y que han sido despedidos para aumentar beneficios, porque ya pasan de los 50 años o simplemente porque su convicción en la necesidad de un periodismo bien realizado resulta incómoda. Para Suter, “muchos de ellos tienen razones para no estar contentos con la sociedad. Han vivido grandes decepciones, fueron parte del sistema, éste les abandona y ellos se vengan. Son los más peligrosos”.

El segundo alude a la interrelación entre política y cultura, algo que ha estado muy presente en décadas anteriores, pero que ahora se recrudece. “Como los Estados disponen de menos dinero para el arte, éste termina financiado por las empresas, que tienen la misma relación con él que los reyes con sus bufones. Se puede hacer un libro o una película muy crítica con los patrocinadores, que no se van a quejar. Como antes ocurría con los bufones, los reyes no los toman muy en serio”.

Quizá el panorama que describe veladamente a través de la ficción no sea muy alentador, pero es lo que hay, dice Suter. “Quizá sea pesimista o quizá realista. La verdad es que no hay mucha diferencia hoy entre uno y otro”.


 


 


 


 

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