“Como una orgía en la Antigua Roma”: esto es lo que cuentan los británicos de sí mismos
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UN PASEO POR EL TABLOIDE

“Como una orgía en la Antigua Roma”: esto es lo que cuentan los británicos de sí mismos

Seis directivos británicos de una conocida firma han sido detenidos en Roma, después de bañarse desnudos en una fuente histórica. ¿Es este un comportamiento generalizado entre los ingleses?

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¿Son los británicos unos sátiros irredentos? (iStock)

'The Daily Mail' es el segundo periódico más vendido en Reino Unido, por detrás de 'The Sun', pero cuenta, además, con el sitio web de noticias más leído del mundo, con más de 11 millones de visitas diarias. A pesar de la cantidad de críticas que recibe por su carácter sensacionalista, lo cierto es que el diario configura en gran medida la imagen que los británicos tienen de sí mismos y, de forma aún más clara, la que el resto del mundo tiene de ellos. Y, en muchos casos, ésta deja mucho que desear.

En su gigantesca web pueden encontrarse historias de todo tipo, ilustradas con enormes fotos, pero al margen de la extravagancia de muchas de ellas, sorprende la cantidad de sucesos que se cubren relacionados con algún tipo de violencia sexual.

Este martes, 'The Daily Mail' informaba que seis directivos británicos de una conocida firma habían sido detenidos en Roma después de bañarse desnudos en una fuente histórica. El diario compartía, además, un vídeo de la escena, que un testigo describía como “enormemente entretenida”, pues “parecía una orgía en la Antigua Roma”. Los seis bañistas se enfrentan ahora a un juicio por obscenidad pública, que puede penarse hasta con tres años de cárcel. Y sus nombres, edades y rostros ya son de dominio público.

¿Tienen los británicos un problema con el sexo o son sus diarios los que magnifican estos sucesos?

Siguiendo el interminable 'scroll' el tabloide cuenta la historia de Hayley Gillett, una terapeuta ocupacional que mantuvo una relación sexual con uno de sus pacientes que había sufrido daño cerebral en un accidente de coche. En este caso, no hay ningún hecho delictivo, pero la terapeuta se enfrenta a un procedimiento disciplinario. Su amante ha admitido, además, que guarda fotos desnudas de la enfermera en su teléfono móvil. “Era uno de los pacientes que podían presentar una conducta manipuladora y si ella tenía problemas debería haber informado a la dirección”, asegura en el artículo Caroline Murphy, la jefa directa de Gillett.

El diario aborda también el caso de Caroline Berriman, una profesora de 30 años que sedujo a uno de sus alumnos de 15 y llegó a hacer el amor con él 50 veces, de forma regular y sin usar anticonceptivos. La profesora, que ha sido apartada de la docencia, se ha librado de la cárcel, y tan sólo se enfrenta a dos cargos por mantener relaciones sexuales con un menor de edad, pero tendrá que cumplir 250 horas de trabajo comunitario.

Estas tres historias se publican el mismo día y no es difícil encontrar un puñado de noticias similares en cada edición, sin contar, además con todas las historias más graves sobre violaciones, pederastas, violencia de género... Parece oportuno hacerse una pregunta: ¿tienen los británicos un problema con el sexo o son sus diarios los que magnifican estos sucesos haciendo que parezcan más comunes y relevantes de lo que en realidad son?

Mezclando churras con merinas

Primero los datos. Los británicos no son unos santos. Si atendemos, por ejemplo, a los datos de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, veremos que Gran Bretaña es uno de los países con una mayor tasa de violencia machista de Europa: un 44% de las mujeres británicas mayores de 15 años han sido víctimas de alguna forma de violencia, frente al 22% de España. Ahora bien, países como Suecia, Finlandia, Dinamarca o los Países Bajos les superan por varios puntos, y otros como Francia igualan sus cifras.

Los británicos también tienen fama de borrachos pero, de nuevo, las estadísticas no les colocan en el lugar que lo hacen sus propios diarios. Es cierto que el consumo de alcohol en Reino Unido está por encima de la media de la OCDE y es mayor que el de España, pero es bastante menor que el de la mayoría de países de Europa del Este y el de otras naciones con menos fama de bebedoras como Francia, Austria, Portugal o Alemania.

Ni que decir tiene que no es lo mismo mantener una relación sexual con un paciente que bañarse en una fuente pública y, no digamos, seducir a un alumno de 15 años. La enorme presencia de noticias del estilo en este tipo de medios hace que todo se diluya y parezca igual de grave una cosa y la otra, sobre todo cuando se le está dando el mismo espacio y la misma importancia. Es por ello que, antes de alucinar con el comportamiento de los británicos, deberíamos preguntarnos, cuanto menos, si la imagen que recibimos de ellos no está distorsionada.

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