españa es el quinto país que más leche consume

¿La leche es mala para la salud? Cuatro mentiras que te contaron sobre ella

La OCU recopila y desmiente los argumentos más utilizados en contra de este lácteo, base de la dieta mediterránea

Foto: Durante las últimas décadas, la reputación de la leche ha caído en picado. (EC)
Durante las últimas décadas, la reputación de la leche ha caído en picado. (EC)

España es el quinto país que más leche consume del mundo. Este lácteo supone el 12% de la cesta de la compra de los españoles. Sin embargo, en los últimos tiempos se ha hecho fuerte la idea de que la leche es perjudicial para la salud. 

Para acabar con el mito, los expertos de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) han elaborado un listado con las que en su opinión son las cuatro grandes mentiras que circulan sobre la leche. [Ocho alternativas a la leche]

1. Ningún otro animal la toma

Es el argumento estrella en contra de este lácteo: si una vez finalizado el periodo de lactancia, ningún mamífero sigue consumiendo leche, tampoco tendrían porque hacerlo las personas.

"Somos un mamífero único en muchos aspectos, rebaten los expertos de la OCU. Además "somos el único mamífero que puede conseguir leche de otros mamíferos", añaden. Si somos los únicos mamíferos que pueden seguir consumiendo leche es porque somos los únicos que pueden hacerlo.

2. Los adultos tienen dificultades para digerirla

Es cierto que en determinadas zonas del mundo, como en África o en Asia, la leche fue prácticamente eliminada de la dieta y eso llevó a alteraciones genéticas que han llevado a que un porcentaje muy grande de la población sea intolerante a la lactosa.

Sin embargo, esto no es así en Europa. "Digerir mejor o peor la leche depende de si eres o no intolerante a la lactosa", consideran desde la organización. En su opinión, la propia industria láctea ha contribuido a la confusión, con todas las marcas comercializando una versión sin lactosa que se anuncia como 'fácil de digerir'. "Como siempre, hay que ir a la letra pequeña para leer 'apto para intolerantes a la lactosa'", denuncian. 

La leche supone un 12% de la cesta del supermercado de los españoles. (Reuters)
La leche supone un 12% de la cesta del supermercado de los españoles. (Reuters)

3. Provoca alergias

Hay que distinguir entre una intolerancia y una alergia. La intolerancia al azúcar de la leche (lactosa) suele aparecer en edad adulta. Los intolerantes pueden optar por tomar otros lácteos, sobre todo yogures, ya que contienen menos lactosa y sus fermentos producen enzimas que ayudan a la digestión. En los países mediterráneos, el porcentaje de intolerantes oscila entre el 15% y el 20% de la población.

La alergia a la proteína de la leche aparece en edades muy tempranas, afecta a menos del 3% de los bebés y en el 80% de los casos desaparece por sí sola cuando el niño crece. Si no lo hace, el único tratamiento es eliminar la leche de la dieta. "Ni la intolerancia ni la alergia son fenómenos mayoritarios", juzgan desde la OCU.

4. Es mala para el colesterol

Cuando una persona tiene el colesterol alto se le recomienda reducir el consumo de grasas saturadas de origen animal, pero la leche cuenta con ácidos grasos saturados que no inciden en el riesgo cardiovascular. "Ninguna evidencia científica indica que una persona con el colesterol alto deba dejar de tomar leche entera", consideran los expertos de la OCU.  

"Para empezar, hasta el 95% del colesterol sanguíneo no viene de los alimentos sino del propio organismo (componente genético)", recuerdan. Además, la leche también cuenta con grasas beneficiosas, como el ácido oléico o el linoleico conjugado, que ayudan a reducir el colesterol, y determinados péptidos que reducen la tensión arterial.

En realidad previene la obesidad

La leche no solo no es perjudicial para la salud sino que es muy positiva para nuestro organismo. De acuerdo con el documento 'Importancia nutricional y metabólica de la leche', elaborado por especialistas en nutrición, el consumo de leche de vaca es "factor básico" en la prevención de sobrepeso y la obesidad, tanto por su "efecto directo en los hábitos dietéticos como por el efecto de sus componentes, principalmente el calcio, en el metabolismo de los lípidos y formación de adipocitos".

"Los cambios dietéticos en pacientes con sobrepeso, obesidad y enfermedad cardiovascular incrementando frutas, vegetales y productos lácteos desnatados han demostrado ser eficaces en adelgazamiento, tanto en la fase de pérdida de peso como en la de mantenimiento, entre otros factores, porque estos componentes de la dieta contribuyen a una reducción total de la ingesta calórica", manifiestan.

Se relaciona una mayor ingesta de calcio a una mayor pérdida de peso corporal, de tejido adiposo y de disminución de grasa en la región abdominal. De hecho, el papel beneficioso de la leche en el control del peso se ha relacionado con su contenido en calcio, tipo de proteína y presencia sustancial de determinados aminoácidos o ácidos grasos. El estudio señala que el consumo de proteínas lácteas también puede contribuir al "equilibrio energético" participando en el control del apetito.

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