Así no vas a ninguna parte

Las señales de que estás viviendo por debajo de lo que te mereces

Está claro que en determinados contextos debemos mantener la compostura, pero en otras ocasiones, si no tomamos la iniciativa nosotros, no lo va a hacer nadie

Foto: ¿Será su camisa? ¿Su móvil? ¿Su corte de pelo? Da igual, el hecho es que él han llegado a más que tú. Aprende a remontar. (iStock)
¿Será su camisa? ¿Su móvil? ¿Su corte de pelo? Da igual, el hecho es que él han llegado a más que tú. Aprende a remontar. (iStock)

El éxito es un concepto muy subjetivo, puesto que cada persona aplica su propia visión a su vida y la de sus seres queridos. Lo que para uno puede ser un aspecto esencial dentro de su desarrollo laboral, sentimental o humano, para otro nos es más que un aspecto de lo más secundario. En este tipo de situaciones, lo más importante es que cada cual tenga claras sus pretensiones en la vida, a qué aspiran, qué esperan del resto y la serie de medidas que van a llevar a cabo para lograr todos sus propósitos.

Es cierto que estas ideas pueden parecer de lo más simples y evidentes, pero a la hora de llevarlas a cabo en la vida real, todo se complica. A todos nos gustaría desarrollar nuestros talentos y vivir al máximo las experiencias positivas o gratificantes, así como disfrutar de los aspectos positivos que conllevan las relaciones humanas, pero, por desgracia, todas las luces tienen sus sombras y a veces actuamos de tal manera en la que tratamos de evitar cualquier tipo de confrontación o la vergüenza. Estos comportamientos son los que nos limitan, nos ponen trabas y nos dificultan cuando tratamos de vivir plenamente nuestra vida.

Habitualmente no somos conscientes de estas actuaciones, puesto que no parecen significativas o llamativas. Sin embargo, en el fondo tenemos esa sensación de que algo no marcha del todo bien, aunque tampoco tratamos de buscar el porqué o de poner una solución. Por estos motivos, el psiquiatra David Sack, indica en Psychology Today una serie de comportamientos muy habituales y que no nos ponen en brete a la hora de desarrollarnos de manera óptima.

1. Esperar a ser preguntado

Es cierto que en ocasiones no es nada sencillo tomar la iniciativa, pero no hay nada de malo en proponer a nuestros colegas o compañeros de trabajo un plan que nos apetezca, intentar quedar con esa persona que nos llama la atención o dar nuestra opinión cuando se charla sobre un tema que nos parezca de interés. Está claro que en determinados contextos uno debe mantener la compostura, pero también tenemos que tener claro que, en muchas ocasiones, si no somos nosotros los que tomemos la iniciativa, no lo va a hacer nadie.

2. Evitar la confrontación

En determinadas situaciones es ridículo mostrar que chocamos con una persona, o bien por su personalidad o porque directamente no nos genera ningún interés o beneficio. Esto es bien diferente a evitar cualquier confrontación por el miedo a sufrir represalias, escuchar una respuesta que no queramos oír o el temor a que la otra persona se enfade con nosotros. Es más que recomendable diferenciar la diplomacia o el respeto del pasotismo o lo temeroso. Mostrar una opinión contraria no tiene por qué significar conflicto y siempre puede generar mejoras e interesantes debates.

Ante todo, nunca pierdas los nervios. (iStock)
Ante todo, nunca pierdas los nervios. (iStock)

3. Empieza por lo fácil

En nuestro día a día nos encontramos con diferentes obligaciones a las que tenemos que hacer frente. Un comportamiento muy habitual pasa por ir realizando las pequeñas tareas básicas, pero de poca importancia, dejando a un lado aquellas obligaciones de gran calado, en las que debemos una decisión y que tratamos de posponer al máximo, con el único fin de que las aguas vuelvan a su cauce sin que estas nos salpiquen en su transcurso.

4. Se reacciona mal ante la crítica

Como es evidente, existen determinadas críticas o comentarios que no tienen ni un ápice constructivo. Sin embargo, en la gran mayoría de ocasiones, los comentarios adversativos tienen como fin el hacernos ver que quizá estemos equivocados, que podemos dar algo más de nosotros mismos y que esperan algo más de nosotros. Si, en estas situaciones, en vez de tratar de verlo como una posibilidad de mejora, reaccionamos con desaliento, quizá nos estemos poniendo trabas a nosotros mismos, damos una respuesta a la defensiva y no vemos la posibilidad de mejora que hay detrás. Lógicamente, es conveniente conocer la diferencia entre aquellas críticas positivas, de las que solo buscan molestar y hacernos daño.

5. Pensamos mucho y hacemos poco

La reflexión es un acto de gran importancia en nuestro desarrollo intelectual, y como seres humanos. Sin embargo, ese pensamiento es solo el principio. Por muchas ideas interesantes o brillantes que tengamos, de nada servirá si no las llevamos a la práctica. Es evidente que no podemos, ni debemos, convertir en realidad todas las ideas que se nos pasan por la cabeza, pero también debemos tener claro que es necesario ser personas con iniciativa, que toman decisiones y que llevan el pensamiento teórico al plano práctico, aunque en ocasiones nos podamos equivocar.

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios