confesiones de una nanny

Lo que de verdad piensan las niñeras de ti y de tus hijos (y quizá no te guste)

¿Qué es lo que ocurre cuando dejas a tus niños en manos de un canguro? La mayoría hace bien su trabajo, pero eso no significa que tus hijos (y tú) le caigáis bien

Foto: En cuanto te des la vuelta va a sentar al niño a ver 'Bob Esponja'. (iStock)
En cuanto te des la vuelta va a sentar al niño a ver 'Bob Esponja'. (iStock)

Todos los padres tienen dudas cuando dejan a su hijo por primera vez en manos de una niñera. Por norma general, al volver el niño está tan contento, pero la canguro no tiene por qué estarlo tanto.

Así se despacha una niñera anónima en un testimonio depositado en Whisper, una aplicación para móviles que permite a sus usuarios hacer todo tipo de confesiones anónimas: “Odio mi trabajo como niñera. Los niños son ignorantes y maleducados. Nunca me podrían pagar lo suficiente como para que volviera a aceptar este trabajo”.

Muchas niñeras confiesan que los niños son agotadores y, aunque los padres hayan indicado lo contrario, acaban sentándoles delante de la tele para que dejen de dar la turra. “Odio cuando los padres no dejan a los niños que vean la tele”, comenta una nanny. “Es dificil mantener a los chavales entretenidos durante más de 10 horas”.

Cuando los niños se echan la siesta me duermo en el sofá en vez de limpiar la casa

Muchas coinciden en señalar que el mejor momento del día para una niñera es la hora de la siesta. Cuando los niños están durmiendo pueden descansar a gusto. Son “tres horas de tranquila felicidad”, asegura una de ellas. Alguna reconoce, incluso, que aprovechan el momento para evadirse de sus tareas: “Me acuesto tarde por la noche y cuando los niños se echan la siesta me duermo en el sofá en vez de limpiar la casa”.

Niño bueno, niño malo

La experiencia varía mucho en función de cómo se comporten los niños, pero muchas niñeras pierden por completo el instinto maternal. “Cuánto más veo a estos niños menos me apetece tener mis propios hijos”, confiesa una. Otras no detestan tanto a los chavales, sino a sus progenitores: “Sus padres son tan terribles que sueño con secuestrar a los niños y criarles en un hogar lleno de amor”.

Muchas coinciden en criticar a los padres que dejan demasiado tiempo a sus hijos en manos de otras personas. “Me niego a estar nunca tan ocupada como para tener que contratar a alguien para que críe a mis hijos”, asegura una niñera. “Ellos serán mi prioridad”. Otras, sencillamente, sienten lástima: “Soy niñera de un bebé de 11 meses. Dio sus primeros pasos conmigo. Estoy muy orgullosa, pero me siento mal porque sus padres no fueran los primeros que le vieran andar”.

Por suerte, no todos los comentarios de las niñeras son negativos. Muchas están orgullosas de su trabajo. “Dibujar con tiza y salir al parque a jugar en un día como este con niños adorables es lo mejor”, comenta una. “¡Ser niñera es genial!”

Otras comentan que los niños acaban cogiéndoles especial cariño, algo de lo que se sienten muy orgullosas. “Una de las mejores sensaciones del mundo es cuando oyes decir a un niño que te quiere”, explica una canguro. “Especialmente la primera vez”.

Alma, Corazón, Vida

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