No te pringues la cara de tomate

Así se come la pasta con clase: sigue los pasos y queda como un señor (o como una dama)

Siempre que vas a un restaurante no dudas en pedir pasta y darte un homenaje. Pero a los comensales que te acompañan no les hace tanta ilusión: comes mal y les salpicas con la salsa

Foto: 'Que no, tía. Así a lo bruto no es. Que te crees que haces risas y no. Cansina.' (iStock)
'Que no, tía. Así a lo bruto no es. Que te crees que haces risas y no. Cansina.' (iStock)

¿Te imaginas que te despiertas mañana y eres multimillonario? Viajes alrededor del mundo, un gran chalet con jardín, fiestas en yates, un avión privado, coches de lujo y, por qué no, un busto de tu prima esculpido en oro de 100 quilates. ¿Qué sólo hay hasta 24? Pues pagas para que lo inventen con más. Contigo ha topado este metal precioso, hombre ya.

Un sueño común al que todos nos acercamos mentalmente de cuando en cuando pero que tenemos verdaderamente idealizado. Porque, cuidado, ser rico tiene sus cosas malas. Por ejemplo, se acabaron los bocatas de calamares, el huevo frito con puntillita y el paquete de salchichas que, tanto te cuesta admitir en público, sueles devorar sin cocinar. Ahí, en crudo. 

Ahora que eres rico te vas a hartar de bogavantes y caviar y lo de calzarte un platazo de pasta con tomate va a estar totalmente fuera de lugar cuando vayas a los restaurantes estos de comida emulsionada, reducida y criogenizada (dios santo ¿acaso habrán hecho croquetas con Walt Disney?) ¿O sií Espera porque quizás puedas seguir pidiendo pasta sin quedar como un gañán. Solo tienes que aprender a comer con clase.

Suelen poner cuchara porque debes usarla. (iStock)
Suelen poner cuchara porque debes usarla. (iStock)

Lo estás haciendo mal: coge la cuchara

Lo primero, olvida tu truco culinario de súper chef porque es incorrecto: los espaguetis no se tienen que cortar para que sean más cómodos de comer. Tu técnica de ingerirlos a lo loco haciendo girar el tenedor sobre la montaña de pasta a ver cuántos se enredan es, además de incómodo y sucio, un completo error.

“No, no es tan simple como transportar la comida del plato a la boca”, comenta Kate Bratskeir, quien recoge en el Huffington Post una guía para enseñar a la gente a comer fideos con encanto y dignidad. “Hay un cierto arte en comer hidratos de carbono cilíndricos aderezados con salsas”, comenta la autora excediéndose en refinamientos.

Arte o técnica, lo cierto es que existe un modo adecuado de consumir espaguetis de forma educada. Esto es, sin llenarte la cara y la camiseta de tomate porque te salpiquen –ni las del resto de comensales, marrano– y llevando la cantidad justa de comida a la boca. Sólo necesitas hacerte con un cubierto que probablemente habías ignorado hasta ahora y seguir estos seis sencillos pasos. Coge tenedor y cuchara –sí, no sólo se usa para la sopa– y queda como un crack de los idiomas con mucho mundo a tus espaldas dando la señal de salida con un '¡buon appetito!'

Vas vestida como si fueses millonaria, pero te delatan las formas en la mesa, chica. Aprende a hacerlo bien. (iStock)
Vas vestida como si fueses millonaria, pero te delatan las formas en la mesa, chica. Aprende a hacerlo bien. (iStock)

Paso 1: Separa un montoncito de espaguetis. Ayudándote con el tenedor selecciona unos pocos y apártalos de la montaña. Piensa que será la dosis que comerás a continuación así que no te pases.

Paso 2: Utiliza una cuchara sopera como base sobre la que girarás el tenedor “con cuidado”, puntualizan en la guía.

Paso 3: Después de unos cuantos giros de muñeca para recoger los espaguetis sobre la cuchara, puedes “admirar la obra maestra que has envuelto alrededor del tenedor”, exclama Bratskeir, quien quizás tenga poca costumbre de utilizar cubiertos y todo este proceso le resulte alucinante. Cuando el tenedor aúne justo la cantidad que te quepa en un bocado sin tener que forzar las mandíbulas, eleva la cuchara y disfruta de la primera ración.

Paso 4: Métete todo el tenedor en la boca. Lo que hacías antes de dejar unos cuantos rabillos de espaguetis colgando por tu barbilla y dejándote la cara como un cristo, no es lo más educado en la mesa. De ahí que tengas que andarte midiendo las cantidades que enredas en el tenedor. Todo para dentro y, a poder ser, 'la comida a la boca y no la boca a la comida', que no estás comiendo ramen en un puesto ambulante de una callecita de Pekín.

Necesitarás un buen giro de muñeca para que el bocado te quede así de perfecto. (iStock)
Necesitarás un buen giro de muñeca para que el bocado te quede así de perfecto. (iStock)

Paso 5: Ayúdate de los labios para conseguir cerrar la boca tras introducir la tenedorada. Exacto, como si pusieses boquita de pez o fueses a dar un beso, aprisiónalos para que no salga ni uno y mastica. Añade algún gesto molón como mover la cabeza en modo afirmativo para indicar a tus comensales que, aunque parezca que te vas a ahogar o que la pasta va a escapar por los agujeros de tu nariz, estás disfrutando muchísimo de tus espaguetis. Exclamar un buen 'ummmm' será la demostración definitiva de que estás en la gloria, no olvides hacerlo.

Paso 6: Traga y vuelve a repetir el proceso. “Al final de la cena algunas personas pueden terminar agotadas”, ironiza Bratskeir, “pero con la práctica se convertirá en un comensal disciplinado digno de ganar un trofeo por saber comer de etiqueta”. Mira, lo mismo la lotería no te toca, pero si te dan un premio de este nivel, ¡algo que ganas!

Alma, Corazón, Vida

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