EVITA SER UN GORDIDELGADO

Los 6 errores más habituales que cometemos cuando vamos al gimnasio

En inglés cada vez se utiliza más el concepto de gordidelgado (skinny fat) para referirse a las personas que parecen delgadas pero, en realidad, tienen mucha grasa y poco músculo

Foto: Estás agotada y no saber por qué: ¿quizá porque lo estás haciendo mal? (iStock)
Estás agotada y no saber por qué: ¿quizá porque lo estás haciendo mal? (iStock)

El verano ya está aquí y la cuenta atrás para perder los kilos de más llega a su final. Es ahora o nunca, y por eso, de mano con las vacaciones y el tiempo caluroso, los gimnasios se vuelven a llenar como si fuese el dos de enero. Las prisas son malas consejeras y por eso terminamos haciendo lo que no deberíamos, de manera que nuestro cuerpo sufre estas malas decisiones.

En inglés cada vez se utiliza más el concepto de gordidelgado (skinny fat) para referirse a esos cuerpos producto de un entrenamiento apresurado y equivocado. Se trata de aquellas personas que, a pesar de haber perdido peso y tener en apariencia un cuerpo más delgado, en realidad han perdido músculo y ganado grasa, lo que provoca que estén blanditos y con menos curvas que una mesa Lack. Suele ser el resultado de un entrenamiento basado en el ejercicio cardio y unos malos hábitos alimenticios, que desembocan en un cuerpo quizá en apariencia más delgado pero, en realidad, nada definido y fibroso.

Un entrenamiento incorrecto puede provocar que abandonemos antes de tiempo

En The Daily Mail, el entrenador personal Rich Sturla, propietario de Results Health & Performance, ha recogido una serie de costumbres habituales entre los gordidelgados que impiden que alcancen un estado de forma óptimo. Para empezar, deja de centrarte únicamente en el ejercicio cardio, la cinta y la pérdida de peso y preocúpate por que la grasa y la masa muscular de tu cuerpo estén equilibradas… O de lo contrario no sólo no conseguirás el cuerpo que deseas, sino que te sentirás mucho más cansado y dejarás prematuramente el entrenamiento. Pregúntate si estás haciendo estas seis cosas, porque si es así, lo estás haciendo mal.

“No quiero estar musculoso, sólo delgado”

Esta es una de las frases que se escuchan más a menudo en los gimnasios, como si el que la pronunciase estuviese desmarcándose del habitual perfil del musculitos sin cerebro para pasar por una-persona-normal-en-buena-forma. No hay que lanzarse a los anabolizantes, obviamente, pero tampoco evitar el desarrollo muscular. Así pues, no tengas miedo al agarrar las pesas de mayor volumen, puesto que las más ligeras no conseguirán que nuestro músculo realice el esfuerzo necesario. En muchas ocasiones, las personas que simplemente quieren perder peso evitan todo ejercicio anaeróbico, como si ello fuesen a darle el cuerpo de Arnold Schwarzenegger en un par de sesiones. Sturla recomienda realizar entre 8 y 15 repeticiones de estos levantamientos.

“Voy a correr, que adelgaza”

El entrenador recomienda que echemos un vistazo a los cuerpos de los maratonianos para preguntarnos si realmente es lo que queremos: por lo general, están delgados pero poco definidos, debido a que el esfuerzo continuo provoca que el organismo tire de los músculos para conseguir energía. El exceso de ejercicio aeróbico, recuerda Sturla, es fatal para un músculo bien formado.

Como alternativa, el entrenador propone ejercicios de alta intensidad como el protocolo Tabata, ese entrenamiento tan breve como brutal, y que consiste en breves esfuerzos de 20 segundos de duración intercalados con descansos de diez. Con cuatro minutos es suficiente, nada de horas y horas sobre la cinta de correr.

“Voy a cambiar de ejercicios, a ver qué pasa”

Uno de los errores más habituales al intentar adelgazar es cambiar cada poco tiempo de rutina, muy a menudo a causa de la impaciencia provocada por no ver los efectos en el cuerpo de inmediato. A menudo, la gente cree que lo que está haciendo es CrossFit, cuando en realidad lo que está haciendo es echarse a perder a base de ejercicios descompensados y caóticos. En el mejor de los casos, no causarán un gran cambio en nuestro cuerpo; en el peor, obtendremos una apariencia como de Frankenstein construido a base de recortes de personas musculosas y delgadas.

También debes hacer pesas si quieres que tu cuerpo deje de acumular grasa. (Corbis)
También debes hacer pesas si quieres que tu cuerpo deje de acumular grasa. (Corbis)

No es lo que comes, es lo que no comes

Si no conseguirmos adelgazar, es porque falta algo en nuestra dieta que hará todo encajar, pensamos a menudo. Más bien es al revés: en lugar de centrarnos en dietas de moda que prometen haber descubierto la piedra Rosetta del adelgazamiento, haríamos mejor en fijarnos en nuestros hábitos alimenticios y comprobar si estos son de verdad saludables. ¿Comilonas y juergas alcohólicas de fin de semana? ¿Picoteo entre horas? ¿Dulces a media tarde? ¿Bebidas azucaradas a todas horas? Ahí está la clave, y no en comer pomelo como si lo fuesen a prohibir. Nada de raciones pequeñas: Sturla recuerda que tendemos a comer comida basura en cantidades más reducidas para sentirnos mejor con nosotros mismos, cuando en realidad deberíamos eliminarla por completo.

Como estrategia, podemos diseñar un cuadrante semanal para ver qué es lo que deberíamos comer… Y lo que realmente hemos comido. De esa manera podremos introducir poco a poco pequeños cambios en nuestra alimentación que sean, a poder ser, permanentes. Si creemos que no podremos seguir una dieta dentro de un año, mejor no probar con ella, porque lo dejaremos mucho antes. Mejor ser realistas.

Fíjate más en las proteínas...

Todo deportista debe hacer un hueco importante a las proteínas en su dieta diaria, ya que son necesarias para desarrollar y proteger tejidos, así como para recuperarse tras el entrenamiento. Además, son muy útiles a la hora de evitar sentir hambre, lo que siempre viene bien a la hora de mantenernos lejos de la nevera.

...Y ten cuidado con los carbohidratos

Ni mucho ni poco, aconseja el entrenador. Aunque está bien descartar alimentos como los dulces, las populares dietas bajas en carbohidratos pueden terminar provocando un aumento de la grasa entre los más esforzados. La razón es que el organismo termina demandando más grasas para compensar lo que los carbohidratos no proporcionan, lo que provoca que nos decantemos por comidas altamente calóricas y grasientas. Sturla recomienda introducir una cantidad razonable de carbohidratos en la dieta, especialmente antes y después de la práctica del ejercicio.  

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