Los signos inequívocos de que alguien cercano quiere ligar contigo
  1. Alma, Corazón, Vida
La biología de la atracción

Los signos inequívocos de que alguien cercano quiere ligar contigo

Creías que estaban flirteando contigo pero no, tan sólo se le había metido una pestaña en el ojo. No te preocupes, expertos en antropología y biología te ayudarán a detectar las fases y señales del cortejo

placeholder Foto: "Ains, voy a alargar este café infinitamente hasta estar seguro de que me mira a mí". Espabíla, igual te echan antes del bar. (iStock)
"Ains, voy a alargar este café infinitamente hasta estar seguro de que me mira a mí". Espabíla, igual te echan antes del bar. (iStock)

La antropóloga de la Universidad de Rutgers Helen E. Fisher afirma que las mujeres indican que alguien les interesa a través de señales muy similares, da igual de dónde procedan: “Aparentemente, mujeres de lugares tan dispares como las selvas del Amazonas, los salones de París o Nueva Guinea, coquetean con la misma secuencia de expresiones”.

Partiendo de esta teoría, la experta se muestra convencida de que esta actitud es algo innato en la naturaleza de las féminas de todo el mundo: “La estrategia de cortejo de la hembra humana se desarrolló hace eones para indicar el interés sexual”, explica en Psychology Today.

Te mira y sonríe. Levanta las cejas y abre los ojos para después dejar caer sus párpados, inclinala cabeza hacia abajo y hacia un lado y mira hacia otro lado. Entonces se cubre la cara con las manos y ves como empieza a reírse. ¿Te suena la situación? Porque si la has vivido, esa chica estaba ligando contigo.

No solo ellas. Hombres de todas partes del mundo también utilizan rituales de cortejo bastante parecidos. La autora denomina a estos gestos y comportamientos inconscientes comunes entre los seres humanos como la biología de la atracción, y puede resultarte muy útil en tu día a día. Por si a menudo te surgen dudas sobre si estás o no flirteando con alguien, Fisher recoge algunas de las señales universales del coqueteo que hacen las mujeres analizadas por expertos en la materia.

Las señales del cortejo

El antropólogo David Givens y el biólogo Timothy Perper pasaron varios cientos de horas en bares de EEUU para observar cómo ligaban hombres y mujeres. De este trabajo de campo extrajeron algunas fases que marcan claramente que alguien está tratando de ligar con otro alguien. Y su orden no suele fallar.

Una primera etapa sería la comúnmente conocida como ‘hacer una visual’. Cuando llegan a un bar, las personas normalmente buscan el lugar idóneo para sentarse y pasar el rato, y antes de eso miran a su alrededor para saber qué les rodea. Vayan o no con intención de ligar, inconscientemente darán una visual a lo que se cuece en el ambiente antes de escoger el que será ‘su territorio’.

“Una vez instalados, comienzan a llamar la atención hacia ellos”, explica Fisher. En este caso los autores vieron que las tácticas varían ligeramente según el género. Por ejemplo, “los hombres tienden a echar hacia atrás sus hombros y hacer movimientos rotativos, estirarse y exagerar sus movimientos corporales”, comentan los expertos.

El amor a primera vista no es más que una tendencia innata en muchas criaturas desarrollada para propiciar y estimular el proceso de apareamiento

Así, para hacerse notar, “ellos son capaces de complicar la sencilla inclinación de muñeca para llevarse un trago a la boca en algo parecido al levantamiento de pesas levantando todo el brazo al beber”, explica. Ellas son algo más discretas pero también se preocupan de que quienes les interesen perciban que están ahí y acompañan todos sus gestos de movimientos más exagerados de lo normal (sin llegar al levantamiento de jarra en barra fija).

Una vez consiguen que les vean, empiezan los andares y los pavoneos. “Los jóvenes se empiezan a mover de aquí para allá sin parar”, comenta la autora quien asemeja este comportamiento con “algo parecido a lo que hacen los babuinos macho en las praderas del este de África cuando quieren tener un encuentro sexual o el gorila macho que camina hacia delante y hacia atrás sacando pecho mientras observa a su hembra por el rabillo del ojo”.

“Algunas mujeres también tienen un paseo característico durante el cortejo”, explica la autora: “arquean la espalda sacando pecho y hacen sinuosos movimientos de cadera”. De ahí que muchas opten por llevar zapatos de tacón, el perfecto aliado para contonear sus caderas con estilo y llamar la atención haciendo ruido al caminar. Estupendo siempre y cuando el estruendo no provenga de que se haya caído al suelo porque no sepa andar bien con ellos.

La estrategia de cortejo de la hembra humana se desarrolló hace eones para indicar el interés sexual

Al igual que los animales de muchas especies se acicalan durante el cortejo, los humanos también lo hacen. Mujeres y hombres suelen acariciarse el pelo (igual que ellas se hacen tirabuzones con mechones de su melena, a algunos de ellos les da por peinarse las barbas o bigotes con los dedos) o colocarse y ajustarse la ropa. Cualquier movimiento está pensado para ser visto y percibido por aquel con el que se pretende ligar y terminan por convertirse en gestos nerviosos llenos de energía que casi puede reconocer cualquiera de los presentes.

Y cuando se ha elegido pieza, llegan las miraditas y las sonrisas. La mencionada caída de párpados y el riguroso ritual de 'te miro pero si me miras escondo la cara entre las manos' –truco bastante más usado por las féminas– se acompaña de ruborizaciones, relamerse el labio superior, mordisquearse el inferior… “Señales que indican claramente un ‘hola, estoy aquí’”, concluye Fisher, en esta especie de danza de apareamiento de la especie humana.

¿Existen los flechazos?

Como parte de la biología del cortejo, no podemos dejar de hablar del amor a primera vista. La antropóloga plantea que esta capacidad humana de sentir adoración por una persona a quien acabamos de ver proviene también de nuestra naturaleza animal.

De hecho, en el resto de especies animales el amor a primera vista puede tener una función adaptativa crítica –ya que durante la temporada de apareamiento necesitan reproducirse sí o sí– hasta el punto de que, llegado el momento, tratarán de cortejar al primer ejemplar sano que vean y aprovecharán cualquier oportunidad para copular.

“Tal vez el amor a primera vista no es más que una tendencia innata en muchas criaturas desarrollada para propiciar y estimular el proceso de apareamiento”, explica Fisher. En este sentido, “la atracción animal de nuestros antepasados se ha convertido en la actual sensación humana de enamoramiento a primera vista”, resume la autora.

Sexo Relaciones personales Relaciones de pareja Psicología Relaciones sexuales Psicología social
El redactor recomienda