Shigella sonnei

Una superbacteria “muy contagiosa”, que se creía casi extinguida, genera terror

La shigelosis era una enfermedad que se daba prácticamente por erradicada en Occidente, pero como otras peligrosas infecciones está volviendo debido a la resistencia a los antibióticos

Foto: La bacteria Shigella sonnei. (iStock)
La bacteria Shigella sonnei. (iStock)

Hacce más de un siglo el científico japonés Kiyoshi Shiga descubrio las Shigella, un género de bacterias bien conocido por los médicos por causar peligrosas diarreas. De entre estas bacterias, la Shigella sonnei es responsable de dos terceras partes de todos los casos de shigelosis, y como el resto de sus hermanas, se puede contraer a través de agua o comida contaminada por residuos fecales.

Se trata de una bacteria cuya incidencia estaba relativamente controlada en el mundo desarrollado –en España, en 2009, sólo se notificaron 237 casos–, pero como explica a El Confidencial el doctor Álvaro Pascual Hernández, presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, de un tiempo a esta parte han aparecido nuevos brotes: “Esta bacteria sólo se conoce en el ser humano y se postulaba que con los nuevos antibióticos iba a extinguirse. De 20 años acá prácticamente había desaparecido, pero en los últimos dos o tres años sí se han registrando algunos brotes. El último fue en una fiesta en una piscina desmontable, en un cumpleaños. Se produjo una transmisión a través del agua, a todos los niños”.

Aunque, como explica Pascual, se trata de infecciones excepcionales, es fácil buscar casos en las hemerotecas. En 2005, 146 ciudadanos de Daimiel (Ciudad Real) sufrieron gastroenteritis por consumir una salsa de elaboración artesanal que ofrecía un chiringuito de una feria; en 2006, hubo un brote de la bacteria en el agua potable de València d'Àneu (Lleida), que afectó a más de la mitad de la población del municipio; y en 2012, un brote de la bacteria en un centro escolar de Guipuzkoa afectó a 112 personas, en su mayoría niños.

Una brote de Shigella sonnei se ha vuelto resistente a la cripofloxacina, uno de los pocos antibióticos que aún podían acabar con el patógeno

A menudo la shigelosis se resuelve por sí sola en unos 5 o 7 días, en los que el paciente contrae diarrea (a menudo sanguinolenta), fiebre y sufre calambres estomacales. Pero en los enfermos más vulnerables, como los niños y los ancianos, la diarrea es tan grave que el paciente necesita ser hospitalizado, y tiene que tomar antibióticos. Ahí suele acabar el problema, pero como ha alertado un informe de Scientific American, el patógeno se está volviendo cada vez más resistente al tratamiento, lo que tiene muy preocupados a los médicos.

El pasado mes, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU, alertaron que un brote de Shigella sonnei se había vuelto resistente a la cripofloxacina, uno de los pocos antibióticos que aún podían acabar con el patógeno. Desde entonces, la superbacteria sigue circulando por EEUU. Y, como apunta en el informe Caroline Johnson, directora de la División de Control de Enfermedades de la ciudad de Philadephia, “no hay fronteras en lo que respecta a la resistencia a los antibióticos”.

Las bacterias desarrollan resistencia a los antibióticos de forma constante. (Corbis)
Las bacterias desarrollan resistencia a los antibióticos de forma constante. (Corbis)

Un problema cada vez más grave

Aunque algunos brotes de la Shigella sonnei tienen su origen en los países desarrollados –sobre todo por la contaminación de los alimentos o el agua del suministro público–, la mayoría de casos que se registran en Europa o EEUU se presentan en viajeros que se han desplazado a zonas donde la bacteria está mucho más presente. Pero según el informe de Scientific American la cosa está cambiando, al menos en Norteamerica, donde “la superbacteria ha establecido una firme presencia doméstica”. 

Lo que no deja de ser un mal trago para un adulto sano, puede ser un grave problema para niños, ancianos o personas enfermas de sida

Entre mayo de 2014 y mayo de 2015, los CDC han confirmado 275 casos de infecciones de shigelosis resistentes a los antibióticos. Aunque no parece gran cosa, según la publicación los datos sólo representan una pequeña fracción del verdadero número de infecciones, pues muchas personas la sufren sin pasar por el médico, y muchos de los que sí acuden a consulta no son inspeccionados en busca de la bacteria. La mayoría de personas se curan sin necesitar medicación, pero la cepa resistente de la bacteria se extiende sin ningún control. Y lo que no deja de ser un mal trago para un adulto sano, puede ser un grave problema para niños, ancianos o personas con el sistema inmunológico dañado (como los enfermos de sida).

El principal problema de la Shigella sonnei es que ya era resistente a la mayoría de los antibióticos, como la ampicilina, la estreptomicina y la tetraclina. Si la variedad resistente a la cripofloxacina se abre camino, los brotes de la enfermedad serán resistentes a todos los antibióticos orales de los que disponemos. La única línea de defensa que queda son algunos fármacos más caros, que deben administrarse por vía intravenosa. Además, se desconoce si la bacteria es o no resistente a la azitromicina, que es el antibiótico que suele utilizarse con los niños.

En España, de momento, no debemos alarmarnos

El doctor Pascual asegura que en nuestro país no se ha registrado ningún caso de una bacteria de este tipo resistente a la cripofloxacina. Aunque cree que “no es un tema que debiera preocuparnos especialmente”, ya que se trata de un patógeno que no es demasiado virulento y su versión resistente ni siquiera ha llegado a nuestro país, reconoce que las bacterias multirresistentes pueden llegar a cualquier sitio. Y las hay que son mucho peores. Sin ir más lejos, uno de los primos hermanos de la Shigella sonnei, la Shigella dysenteriae, ocasiona epidemias mortíferas en los países en desarrollo: una cepa multirresistente sería peligrosísima.

De lo que no cabe duda es que la comunidad científica está cada vez más preocupada por las bacterias resistentes a los antibióticos. Aunque es un problema del que se lleva alertando décadas, hasta la fecha las superbacterias se habían mantenido relativamente controladas. Pero cada vez causan más problemas, sobre todo en los entornos hospitalarios, donde es más fácil que aparezcan cepas resistentes a los medicamentos más avanzados.

La semana pasada el ministro del tesoro británico, Jim O’ Neill, alertó de que “podríamos morir de un corte al afeitarnos”. Muchos medios acusaron al político de haber exagerado, pero como explica Camilla Cavendish en una columna en The Sunday Times, “lo que da miedo, es que tiene razón”.

Si avanzamos en la investigación de nuevos antibióticos o limitamos la resistencia de las bacterias a estos, enfermedades prácticamente olvidadas en occidente, como la propia shigelosis, podrían volverse intratables

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