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¿El mundo perdido de Conan Doyle? Las últimas mesetas jamás pisadas por el hombre
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el monte roraima es el de mayor altura

¿El mundo perdido de Conan Doyle? Las últimas mesetas jamás pisadas por el hombre

Sus escarpadas paredes son las responsables de que el 90% de sus terrenos permanezca inexplorado. En ellos conviven especies de flora y fauna únicos en el mundo

Foto: Monte Roraima (Flickr/Paulo Fassina)
Monte Roraima (Flickr/Paulo Fassina)

Sus escarpadas paredes y su frondosa vegetación se consideran las responsables de inspirar a Sir Arthur Conan-Doyle para escribir su novela El Mundo Perdido. Estas mesetas del escudo guayanés sudamericano, conocidas como tepuyes, se elevan por encima de la selva en unas formaciones tan verticales que son completamente inaccesibles para los aventureros que intenten acceder a ellas a pie. Además, aunque desde lejos parezcan lugares desérticos, entre sus tierras conviven muchas de especies de flora y fauna –algunas de las cuales sólo pueden encontrarse allí, como por ejemplo la mariposa Pedaliodes roraimae–.

Debido a la dificultad para adentrarse en los tepuyes, los estudiosos han cifrado en un 10% la superficie conocida por el hombre. Así, un 90% permanece ajeno a la pisada humana y se mantiene en el mismo equilibrio natural que le ha acompañado durante siglos y siglos. El más conocido de los tepuyes es también el más alto. El monte Roraima, una formación de 2.180 metros de altura, esparce sus 31 kilómetros cuadrados de tierras entre Venezuela, Brasil y Guayana.

Descrito por primera vez por el inglés Sir Walter Raleigh en 1596, es objeto de deseo de los mochileros que visitan la zona. Casi todos los turistas que acceden a él lo hacen por el lado venezolano, y la totalidad de ellos deben subir acompañados por un guía experto que se puede contratar en varios pueblos cercanos. La necesidad de visitar el Roraima junto a una persona ducha en sus escarpadas tierras deriva de que existen pocos senderos marcados y, además, la masa nubosa que ‘engulle’ el macizo en las partes superiores hace muy complicada la visibilidad.

Su inaccesibilidad ha provocado múltiples enigmas y misterios que han dado lugar al más variado abanico de leyendas. Los que han conseguido pisar sus cimas –cuya característica es que son muy planas– aseguran que estar sobre estas formaciones es una experiencia única. Desde luego, un lugar no apto para personas con vértigo pero especialmente apto para quien quiera hacerse una foto estando por encima de las nubes.

Sus escarpadas paredes y su frondosa vegetación se consideran las responsables de inspirar a Sir Arthur Conan-Doyle para escribir su novela El Mundo Perdido. Estas mesetas del escudo guayanés sudamericano, conocidas como tepuyes, se elevan por encima de la selva en unas formaciones tan verticales que son completamente inaccesibles para los aventureros que intenten acceder a ellas a pie. Además, aunque desde lejos parezcan lugares desérticos, entre sus tierras conviven muchas de especies de flora y fauna –algunas de las cuales sólo pueden encontrarse allí, como por ejemplo la mariposa Pedaliodes roraimae–.

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