Las estrellas del porno te enseñan a ver sus pelis de forma “responsable”
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Las estrellas del porno te enseñan a ver sus pelis de forma “responsable”

La mayor parte de las producciones cumplen a rajatabla con la legislación laboral y sus actores no han sido coaccionados, pero el auge del porno 'amateur' y la piratería lo enturbia todo

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Las estrellas del porno te enseñan a ver sus pelis de forma “responsable”

Es difícil calcular cuánto porno ven los españoles, pero si aceptamos “mucho” como una contestación válida, sería correcto. PornHub, un portal con miles de vídeos pornográficos que pueden verse de forma gratuita, recibe la visita de 800.000 españoles todos los días. Y es sólo uno entre cientos…

Las estadísticas suelen errar de lo lindo en todo lo que se refiere al sexo, pues la gente tiende a ocultar o exagerar sus verdaderas prácticas, pero aún fallan más en torno a un tema tan tabú como la pornografía. Según el CIS, dos de cada 10 españoles asegura que no ha visto porno en su vida. ¿En serio?

Lo cierto es que, como apuntaba el fílosofo británico Alain de Botton, a todo el mundo le atrae la pornografía, pero a mucha gente ledareparo consumir unos contenidos donde, en la mayor parte de los casos, las mujeres son tratadas como animales. Y no sólo en la ficción. Mucha gente sigue relacionando el porno con la explotación sexual y es difícil discernir hasta qué punto las chicas de los vídeos no han sido coaccionadas y tienen la edad suficiente.

De Botton anunció en 2012 la creación de una página web que bajo el nombre de ‘Better Porn’ (“Mejor porno”) ofreciera contenidos explícitamente sexuales pero moralmente aceptables. Su iniciativa no se ha materializado, pero parece que sus ideas han calado entre ciertas personalidades de la industria del entretenimiento adulto.

Limpiando la cara del porno

Diversas compañías independientes ofrecen contenidos de lo que se suele llamar porno "ético" o "feminista", que trata de acabar con el tabú que rodea a la profesión, pero hasta ahora pocos habían sido incapaces de abandonar el circuito underground. Tristan Taormino fue la primera productora de cine porno independiente que logró llegar a un acuerdo para distribuir sus películas con uno de los grandes conglomerados de la industria, Vivid Enteraiment Group. Y parece que la cosa está funcionando.

En 2006, Taormino rodóTristan Taormino's Chemistry, una serie de películas que supuso un hito en la historia del porno, pues en ellalos actores podían elegir a sus parejas, escoger el tipo de sexo que iban a practicar y hablar libremente de su trabajo.

“Me identifico como unapornógrafoa feminista, pues una gran parte de mi misión reside en implementar prácticas éticas en mis producciones y contratos laborales”, explica Taormino en Business Insider. Ahora bien, en su opinión, que ellahaga explicito este compromiso no significa que el resto de directores se comportende forma inmoral. La mayoría de las grandes productoras, asegura,son respetuosas con los derechos de los actores.

En los últimos años han proliferado las páginas para adultos con material elaborado por mujeres en las que se explicita que todos los actores han actuado libremente y sin coacciones. Esto puede llevar a confusión, pues, en realidad, la mayor parte de las producciones cumplen a rajatabla con la legislación laboral.

“Creo que se ha establecido una falsa dicotomía que afirma que los pornógrafos feministas son buenos y los mainstream son malos”, explica. “La diferencia es que los directores feministas señalan su misión y quieren ser responsables de ella de una manera explícita y pública, pero he estado en docenas y docenas de rodajes mainstream donde todo el mundo se respeta”.

Un concepto confuso

La actriz y directora porno Jiz Lee y la profesora de comunicación en la Universidad de Calgary Rebeca Sulilivanhan elaborado una investigación, que se publicará en el siguiente número de la revista Porn Studies, sobre derechos laborales de los trabajadores de la industria del porno en todo el mundo. En opinión de Lee el concepto de “porno ético” provoca mucha confusión, pues acabamos asumiendo que si una compañía no se preocupa por dejar claro que su porno es ético es que no lo es.

La gente se siente culpable por ver porno, así que prefieren las compañías que dicen, ‘mira, no maltratamos a nadie, y aquí está la prueba'

Lee ha asegurado en Business Insider que “se ha incrementado la preocupación por el marketing ético… La gente se siente culpable por ver porno, así que prefieren las compañías que dicen, ‘mira, no maltratamos a nadie, y aquí está la prueba”.

Pero la realidad es que, en lo que respecta a los derechos laborales de los actores, no hay gran diferencia entre una compañía mainstream y una independiente, pues ambas tienen que cumplir la misma legislación.

¿Esto significa que todo el porno que consumimos es respetuoso con las mujeres? Ni mucho menos. Esto significa que la mayor parte del porno de pago lo es, pero cuando se produce contenido al margen de la regulación –esto es, casi todo el porno supuestamente amateur– nadie puede controlar que sea éticamente irreprochable.

Piratería, porno amateur, y ética

A Taormino no le cabe la menor duda: las personas que peor se comportan de la industria son sus clientes. “Hay una generación entera de gente que cree que el porno es y será siempre gratis”, asegura la directora. “Es necesaria una reeducación para explicar quesi quieres más porno, especialmente de la gente que te gusta, tienes que pagar por él, porque si no lo haces, no van a poder hacer más”.

En opinión de Taormino y Lee los sitios porno estilo YouTube –como XVideos, PornHub o Youporn– que se llevan la mayor parte de las visitas, son el gran mal de la industria. “Cuando una persona sube un vídeo sobre el que no tiene derechos a uno de estos sitios no hay manera de comprobar si los actores tienen la edad legal, si han pasado las pruebas de enfermedades de transmisión sexual o si han cobrado por su trabajo”, explica Lee. “En la mayor parte los vídeos no se indica siquiera el nombre de los actores, por lo que se despojan a estos de cualquier derecho”.

Para Lee es evidente que si nos preocupa el origen del porno que vemos, debemos pagar por él. “Cuando pagas por el porno las compañías que gestionan las tarjetas de crédito garantizan que los productores hacen todo de forma legal y los trámites y controles son como deben ser”.

En España, entre todas las personas que reconocen haber visto porno alguna vez, sólo dos de cada diez han pagado por él.

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