DAN PRICE, EL LADO AMABLE DE LOS DIRECTIVOS

El CEO que se ha bajado el 90% de su sueldo para que sus empleados cobren más

¿Qué hacer cuando deseas que tus trabajadores cobren al menos 70.000 dólares, pero no quieres que ello suponga un gasto a la empresa? Muy fácil: bajarse el sueldo hasta cobrar lo mismo que ellos

Foto: Dan Price fundó su empresa en Seattle cuando tenía 19 años.
Dan Price fundó su empresa en Seattle cuando tenía 19 años.

“¿Alguien más está perdiendo los papeles ahora mismo? ¡Porque yo siento como si me estuviese volviendo loco en este momento!” No, no se trata de Jordan Belfort, el Lobo de Wall Street, arengando a sus trabajadores, sino de Dan Price, el CEO de la empresa tecnológica Gravity Pavement después de anunciar a sus 120 trabajadores –y unos cuantos medios de comunicación– su plan de subirles el sueldo hasta los 70.000 dólares anuales (unos 65.000 euros) a lo largo de los tres próximos años. ¿Cuál será la forma de financiar dicho aumento, que afectará a todos los escalafones de la empresa? Nada menos que recortar su propio sueldo de un millón de dólares a los mismos 70.000 dólares que el resto de empleados va a percibir. En definitiva, un descenso de algo más del 90%.

“Mi salario no era de un millón de dólares porque necesite tanto dinero para vivir, sino porque es lo que costaría reemplazarme”, ha reconocido el empresario de 30 años, que fundó la compañía a los 19, a ABC News. “Creo que el sueldo de los CEO se ha salido de madre. Es algo que me ha terminado impactando, porque quiero que la compañía sea sostenible incluso en el caso de que algo me ocurra”. El plan de Price no es indefinido, sino que tiene fecha de caducidad: el momento en el que la compañía vuelva a recuperar sus pasados beneficios.

Cuanto más tienes, más complicada puede llegar a ser tu vida

No se encuentra nada desencaminado el bueno de Price. Hace poco listábamos cuáles son los diez CEO que menos rentables resultan a sus empresas, es decir, que más dinero ganaban a cambio de su trabajo. Es el caso, por ejemplo, de Anthony Petrello, que si hubiese cobrado en 2013 en función de su rendimiento habría ingresado 11,2 millones de dólares, y no los 60 que finalmente percibió. Algo que parece generalizado: como explicaba un estudio elaborado por la Escuela de Negocios David Eccles y la Universidad de Cambridge, cuanto mayor es el sueldo de un CEO, peor es la cuenta de resultados de su compañía. Pero la propuesta de Price no tiene como objetivo ligar sus ingresos a su rendimiento, sino simplemente, equilibrar los sueldos de la compañía hasta que lleguen tiempos mejores.

Si ha decidido fijar la cifra en 70.000 dólares, ni uno más ni uno menos, ha sido porque es la cifra máxima que, según Daniel Kahneman, influye en nuestra felicidad. Más allá de dicho número, no somos más felices por cada euro adicional que recibimos. Una teoría que ha llevado al emprendedor a pensar que ni siquiera él necesita una cifra tan abultada para ser feliz diariamente. “Creo en tener menos. Cuanto más tienes, más complicada puede llegar a ser tu vida”, explicaba.

La felicidad de uno, el bienestar de todos

Price reconoce que su vida no cambiará mucho con tal descenso de sus ingresos, aunque tampoco le ha dado muchas vueltas al respecto. Afirma no tener grandes cargas financieras, conduce un coche de 12 años de antigüedad y no se le conocen grandes vicios, más allá de su afición al snowboard. “Aunque soy un capitalista, no hay nada en el mercado que me esté obligando a hacerlo”, explicó el CEO, uno de esos hombres hechos a sí mismos. O, al menos, eso es lo que parece por su biografía: fundó en 2004 su compañía, que procesa transacciones de tarjetas de crédito, en el dormitorio de la Universidad de Seattle Pacific con el dinero que le prestó su hermano.

Price se dio cuenta de que esta era la única manera de mejorar el salario de los empleados sin repercutirlo en su negocio

Aunque Price se defiende recordando que no piensa colgarse medallas políticas con esa decisión, también explica cómo conocer lo duro que es vivir con 7,25 dólares a la hora le ha llevado a repartir equitativamente los ingresos de la compañía. Es decir, la decisión de igualar los sueldos antecedió la determinación de reducir el suyo propio, la única opción que le quedaba si no quería aumentar el precio de sus productos o recortar los servicios. Hasta la fecha, los trabajadores de Gravity Pavements percibían la nada desdeñable cantidad de 48.000 dólares (44.743 euros) al año.

“Estoy completamente impresionada”, explicaba una empleada a The New York Times, medio que fue invitado a la presentación. Es indudable que, independientemente de la buena voluntad de Price, su decisión es un buen acto promocional para su compañía y él.  Seattle es uno de los Estados americanos donde se ha subido el sueldo mínimo de los 7,25 dólares a la hora a 15 (más del doble), una decisión que puede haber impacto la economía de dicho Estado, como explicaba un artículo publicado en Forbes. Desde luego, es poco probable que los empleados de Grativy Pavements vayan a abrir la boca en contra de la medida propuesta por su jefe.

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