“VEN DESNUDOS TODO EL RATO”

¿Proyecto Pene? La NSA sabe lo que mide tu miembro... y asusta

En su entrevista concedida el pasado domingo, el analista estadounidense señaló que nuestras fotos privadas lo son menos de lo que pensamos. ¿El problema? La culpa y la paranoia que esto genera

Foto: Una vez hacer 'click', ya no hay 'stop'. (Corbis)
Una vez hacer 'click', ya no hay 'stop'. (Corbis)

De todas las revelaciones que Edward Snowden puede haber sacado a la luz sobre el programa de espionaje de la NSA, probablemente ninguna habrá erizado tanto el vello (púbico) de millones de personas como la realizada el pasado domingo: según el analista, la agencia estadounidense observa millones de fotografías de penes, vaginas y otros órganos sexuales al día. Como explicó en su entrevista con el humorista John Oliver el pasado domingo, a la desnudez “no se le da gran importancia en la cultura de la NSA porque ves fotografías de desnudos todo el tiempo”.

Más allá de lo jocoso del asunto (¿se imaginan a un trabajador de la agencia descubriendo una foto furtiva que su pareja envió a un amante?), lo que resulta más o menos claro es que el auge del sexting y del envío de fotos de alto contenido sexual va acompañado de una más que previsible multiplicación de la paranoia por lo que ocurre realmente con nuestras instantáneas. El celebgate –la filtración de montones de fotos de famosas desnudas el pasado verano– fue tan sólo un aviso, aunque alguien podría hacerse esta pertinente pregunta: ¿quién querría ver fotos nuestras tal y como vinimos al mundo?

 No hay nada peor para un paranoico que comprobar que todo aquello que teme puede convertirse en verdad

La culpa y la sensación de poder ser descubiertos en cualquier momento son dos peculiaridades que definen el comportamiento del infiel, como señalaba una investigación publicada en Evolutionary Psychology. Dos sentimientos que pueden aparecer aunque no seamos infieles, si llevamos a cabo un comportamiento considerado todavía como transgresor, como fotografiarse desnudo y compartirlo. Psicológicamente, no hay nada peor para un paranoico que comprobar que todo aquello que teme puede convertirse en verdad.

¿Qué estás mirando?

Estas declaraciones de Snowden coinciden con un artículo publicado en Motherboard, que explica cómo la mayor parte de buscadores guardan nuestras búsquedas, historial y mensajes de internet, por mucho que pensemos que estamos completamente a salvo realizando limpiezas recurrentes. Ello se traduce en que, como señala el ingeniero de software Brett Thomas, “si estás buscando porno en la red en 2015, incluso en el modo de incógnito, deberías esperar que en algún momento tu historial de visitas porno sea publicado junto a tu nombre”.

El consumo de pornografía, durante décadas, ha oscilando entre la impunidad que proporciona la intimidad y el miedo a ser descubiertos: la revista en el cajón, la cinta de vídeo que no tiene nombre, la carpeta que se llama “no mirar” en el ordenador… Lo que pocos podían haber sospechado hasta hace relativamente poco es que no sólo nuestra pareja o familia puede descubrir la verdad, sino también personas que no conocemos. ¿Qué es, en realidad, lo más ruborizante del porno? No tanto reconocer que se consume –unos 800.000 españoles entran al día en páginas como PornHub– como qué se consume. Aunque pocos se escandalizarían al saber que su pareja mira porno, harina de otro costal es descubrir cuáles son sus preferencias.

No hay que preocuparse, Snowden tiene buenas noticias para nosotros: “No hay ningún programa llamado ‘el proyecto pene’”, explicaba el protagonista de Citizenfour. “Las malas noticias es que están recogiendo nuestra información, incluidas las fotos de tu pene”. Por su parte, la NSA no quiso realizar ningún comentario concreto para Last Week Tonight, el programa en el que apareció el joven informático, y se limitó a explicar que la organización contaba con unos trabajadores muy bien formados “incluyendo hombres y mujeres valientes y dedicados a nuestras fuerzas armadas”. ¿La perversión definitiva? Fotografiarse desnudo o desnuda con la esperanza de excitar a uno de los agentes de la NSA. 

Alma, Corazón, Vida

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