AL QUE MADRUGA DIOS LE AYUDA

Por qué deberías levantarte antes y (sobre todo) cómo conseguirlo

Acostarse tarde provoca que el día siguiente se afronte con más cansancio y menos productividad. Si te cuesta madrugar, quizás lo logres gracias a estos consejos

Foto: Se puede aprender a madrugar con energía. (Corbis)
Se puede aprender a madrugar con energía. (Corbis)

Nuestro ritmo de vida es excesivamente rápido. Largos turnos de trabajo, las labores de casa, compromisos con conocidos... Y no digamos si hay niños de por medio. El estrés se ha instalado en nuestro día a día para no irse y hemos de aprender a vivir con él de la mejor forma posible, aunque a veces pueda parecer imposible.

En los momentos de más sobrecarga de trabajo, todo el mundo ha sacrificado horas de sueño con el fin de sacar adelante un proyecto. A veces parece inevitable alargar las jornadas de trabajo e irse a dormir más tarde, si se quiere disfrutar de un rato de calma y relajación con la pareja o los amigos. Sin embargo, actuar de esta manera es un error del que debemos estar prevenidos.

Acostarse tarde provoca que el día siguiente se afronte con más cansancio y menos productividad. Esta es la opinión que defiende el autor Leo Babauta en Business Insider. Babauta reconoce que existen casos de personas que funcionan mejor por la noche, pero su experiencia personal le muestra que con el paso de una vida nocturna a una diurna ha conseguido mejorar enormemente su calidad de vida.

Es cierto que Babauta no ha descubierto América y no es el primero que ha experimentado que madrugar más le hace ser más productivo, pero sí que expone algunas ideas interesantes sobre lo que ha significado este cambio en su vida.

¿Por qué es mejor madrugar?

Empezar con calma: antes le tocaba saltar rápidamente de la cama para hacer todo lo que le quedaba por delante, ahora casi ha convertido madrugar en un ritual de organización.

Tranquilidad: las primeras horas del día son las más reposadas. No existen ruidos, problemas ni contratiempos, por lo que es más sencillo disfrutar de un rato de calma en el que poder pensar, reflexionar y disponer de tiempo para uno mismo.

Hacer ejercicio: al final del día, uno se siente cansado y es muy poco apetecible practicar deporte. En cambio, a primera hora, las fuerzas están renovadas, por lo que el ejercicio será mucho más placentero.

Desayunar: el desayuno es una comida de gran importancia. Cuando nos despertamos tarde, lo hacemos a la carrera, lo juntamos con el almuerzo o no le damos la importancia que merece. Al madrugar se puede dedicar el tiempo necesario y espaciar las comidas de forma más acertada.

Productividad: las primeras horas del día, con claridad mental y sin otros incordios, se es mucho más productivo. Además favorece la organización y el pensar con calma para adoptar diversos objetivos, así como la planificación para poder conseguirlos.

¿Cómo convertirse en una persona madrugadora?

Estas son algunas de las razones por las que madrugar es una buena idea para mejorar la vida de cada uno. Pero, ¿cómo conseguirlo? Los consejos a seguir, según Babauta, son:

Ir poco a poco: si sueles acostarte a la una de la mañana, no puedes conseguir de golpe levantarte a las cinco. Al final es mucho más útil y sencillo ir recortando quince minutos cada día.

Acostarse antes: esta es la clave del buen madrugador. Ni más ni menos. Es posible que al principio uno crea que no va a poder dormir, pero antes o después se acaba logrando. Además, esta es una excusa perfecta para, por ejemplo, volver a engancharse a algún libro.

Alejar el despertador: fácil y sencillo, pero si se tiene el despertador al alcance de la mano, la tentación de la alarma pospuesta crece por momentos. Si se aleja, toca levantarse y apagarla, de modo que ya se han dado sin querer los primeros pasos del día. Además, el baño pilla de camino.

Salir de la cama y la habitación lo antes posible: las camas son cómodas y acogedoras, por lo que, cuanto más lejos de la vista estén, mejor. En el momento en el que uno ha de levantarse, lo mejor que puede hacer es obligarse a abandonar el cuarto para que no entre la tentación de seguir durmiendo.

Premiarse por madrugar: al final es como todo en la vida. Si conseguimos que sea algo divertido o motivador, será mucho más sencillo. Por ejemplo, trata de desayunar algo rico, recuperar alguna afición como leer, disfrutar del café mientras amanece, ver trozos de alguna buena serie... O incluso, adelantar trabajo para poder tener más tiempo libre por la tarde para tomar algo con un amigo o jugar con los más pequeños.

Alma, Corazón, Vida

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