“Su carrera habría ido mejor si se la hubiese chupado al chico que le pidió sexo”
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CONTROVERSIA SOBRE EL ACOSO MÉDICO

“Su carrera habría ido mejor si se la hubiese chupado al chico que le pidió sexo”

Una autora feminista ha levantado ampollas entre la comunidad médica tras afirmar en una entrevista que lo mejor para una joven trabajadora es obedecer todas las peticiones de los superiores

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“Su carrera habría ido mejor si se la hubiese chupado al chico que le pidió sexo”

¿Hay acoso sexual en el mundo de la medicina? ¿De haberlo, es frecuenteo se trata tan sólo de casos aislados? La doctora Gabrielle MacMullin ha sacudido el mundo de la medicina gracias a las declaraciones realizadas durante la presentación de su último libro, Pathways to Gender Equality (algo así como “Caminos haciala igualdad de género”). “Lo que le digo a mis alumnas es que, si alguien se te acerca pidiendo sexo, probablemente lo más prudenteque puedes hacer en términos de tu carrera es obedecer la petición”, explicó la cirujana durante una entrevista de radio con la ABC.

¿Qué condujo a MacMullin a realizar tan controvertida afirmación? El caso de la doctora Caroline Tan, que venció en un caso de acoso sexual en el año 2008 a otro cirujano que le había forzado mientras trabajaba en un hospital de Melbourne. Carolineocultó lo ocurrido hasta que su superior empezó a realizar informes negativos sobre ella, lo que la condujo a contarlo. A pesar de haber vencido a su acosador, la doctora no ha sido capaz de desarrollar su carrera profesional.

Caroline Tan consiguió ganar el juicio, pero eso perjudicó enormemente su carrera profesional

“A pesar de su victoria, nunca ha podido encontrar una plaza pública en un hospital de Australasia”, explicaba la autora. “Su carrera fue arruinada por un tipo que le pidió sexo aquella noche. Y, en realidad, le habría ido mucho mejor si se la hubiese chupado”. Por supuesto, las reacciones no han tardado demasiado en surgir. Carolyn Worth, portavoz del Centre Against Sexual Assault Victorian, ha calificado las declaraciones como “irresponsables” y “abominables”. Pero, desde luego, han abierto la puerta a que se hable del acoso en el entorno laboral médico.

Gabrielle MacMullin. (Leadership for Women)¿Ironía o denuncia?

Como era previsible, McMullin se ha defendido explicando que no se trataba más que de una ironía, aunque no lamenta haber realizado dichas declaraciones: “Por supuesto que no apruebo ninguna forma de acoso sexual y el consejo que di a las potenciales trabajadoras era irónico, pero desafortunadamentela verdad en estos momentos es que las mujeres no reciben apoyo si se quejan”, aclaró. “Y ahí es donde se encuentra el problema, así que lo que estoy sugiriendo es que se necesita una solución, no consentir ese comportamiento”.

Una vez superado el susto, es fácil entender las palabras de McMullin como una denuncia de la normalidad con la que se percibe el acoso en el mundo médico. Otra cosa es que, como señala la también doctora AshleighWitt en su blog, sus palabras puedan sonar especialmente irresponsables en un contexto tan dañino: “Quizá no entendemos lo que es el acoso sexual. Quizá sólo lo asociamos con el extremo de la violación, cuando abarca mucho más que un contacto físico no deseado. En su forma más sutil, el acoso sexual aparece cada vez que se hace a un comentario a una mujer, sea en broma o sincero, que no harías a un hombre”.

Estos comentarios en apariencia inocuos enseñan a las mujeres en la medicina a aceptar el acoso diario

Witt señala que en la profesión médica, donde habitualmente los cirujanos eran hombres, y las auxiliares,mujeres, perviven viejos clichés sexistascomúnmente aceptados. “Estos comentarios en apariencia inocuos, emparejados con la frase de que ‘tienes que aprender a aceptar las bromas’, enseñan a las mujeres en la medicina a aceptar el acoso diario. Y, aún peor, animan a ellos a llevar estas hazañas más lejos”.

“Acoso sexual es cada vez que me llamas ‘rubita’ o ‘barbie’. Acoso sexual es hace dos semanas, cuando salvé a una mujer de parto y cuando mi compañero llegó, me dijo que no deberían haberme mandado, porque soy demasiado mami”. Desde la perspectiva de esta doctora, que se describe a sí misma como “una médico rubia moderadamente guapa”, las palabras de la cirujano no son irónicas, sino que se limitan a reflejar la mentalidad que muchas mujeres mantienen acerca de su relación con otros hombres.

Sea lo que sea, estamos hablando de ello

Will Johncock, columnista en The Sydney Morning Herald, tiene una visión muy diferente del asunto, y compara lo ocurrido con la denuncia de Hannah Arendt de la banalidad del mal. De igual manera que la alemana descubrió los mecanismos ocultos del mundo nazi, que no pasaban necesariamente por el odio o la tiranía, sino por el simple conformismo y respeto a la burocracia, el autor argumenta que lo que McMullin ha hecho no es más que denunciar el funcionamiento habitual de las cosas.

Si hubiese dicho algo más previsible, su voz se habría perdido en un mar de sonidos similares

“¿Ha puesto a prueba estratégicamente el sexismo, en lugar de sugerir que las doctoras deberían sucumbir a él?”, se preguntaba Johncock en las páginas del periódico australiano. “McMullin manifiesta su frustración con la prevalencia del sexismo en la industria médica”. Pero, al haberlo hecho de forma tan llamativa, ha conseguido que todo el mundo hable del tema: “Sin embargo, si simplemente hubiese comentado en unos parámetros seguros, diciendo que quiere ‘hacer desaparecer de la industria del sexismo’, su voz se habría perdido en un mar de sonidos similares. Nada habría cambiado”.

“Por el contrario, sus comentarios incendiarios han causado la clase de perturbación en el statu quo que cualquier discurso revolucionario requiere”, concluye. “¿Estrategia? Más aún, sus comentarios son tan aparentemente excéntricos que ha arriesgado su propia reputación para conseguir ese impacto”. Sea ironía o denuncia, lo que queda claro después de escuchar las palabras de McMullin es que el acoso sexual es más frecuente de lo que pensamos en entornos médicos y que muchas mujeres se resisten a hacerlo público por miedo a las consecuencias. Conocer tal realidad ya es un paso lo suficientemente grande.

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