PODRÍA COSTARLE EL GOBIERNO A NETANYAHU

La mentira más cutre en la que han pillado nunca a un político

Benjamin Netanyahu y su esposa han sido denunciados por gastar demasiado dinero en su residencia. Para acallar las críticas han mostrado su vivienda mugrienta en televisión. Pero no es su casa

Foto: El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. (Efe)
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. (Efe)

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, no está pasando por el mejor momento de su carrera política. La coalición gubernamental entre su partido, el Likud, y el centrista Yesh Atid, ha acabado como el rosario de la aurora y el mandatario se ha visto obligado a adelantar las elecciones generales, que se celebrarán el próximo 17 de marzo.

Pero el mayor problema al que se enfrenta Netanyahu no tiene nada que ver con coaliciones, ni siquiera con las pugnas en su partido –que son abundantes–, tiene que ver con su casa. El interventor del Estado israelí, Yosef Shapira, ha publicado un informe en el que apunta que el primer ministro pudo haber incurrido en un delito en la administración de su residencia oficial, donde los gastos se han multiplicado desde que asumió el cargo.

Según el informe de Shapira, existe, además, un posible delito de apropiación indebida por dos irregularidades recientemente denunciadas: el intercambio de muebles entre la residencia oficial y la privada de los Netanyahu y el reembolso del impuesto de reciclaje por miles de envases de bebidas compradas con dinero público pues, según un exmayordomo que el año pasado demandó al matrimonio Netanyahu por despido improcedente, la esposa de Netanyahu, Sara, solía quedarse con el reembolso de los envases para sus gastos privados.

El informe oficial se presentó el pasado martes, después de que el diario Haáretz denunciara que los Netanyahu se habían apropiado de 24.000 shékels (5.465 euros) de dinero público para gastos domésticos.

Pero la polémica, ya de por sí grave, ha dado un giro inesperado. En un intento por lavar su imagen, Netanyahu pidió participar en un popular programa israelí en el que un conocido diseñador de interiores, Moshik Galamin, visita las casas de los famosos.

Lo que Sara Netanyahu ha enseñado a los israelíes es el piso de su casa en el que trabaja el servicioEn el programa la mujer de Netanyahu guía al diseñador por una vivienda destartalada, con puertas y ventanas que crujen, alfombras deshilachadas, lámparas polvorientas, grietas en las paredes y una cocina mugrienta que, según el presentador, parecía propia de un orfanato rumano de 1954. La primera dama se lamenta, además, de que el presupuesto no les alcanzó para arreglar la tapicería antes de la visita de Obama en 2013 y éste tuvo que sentarse en un sofá manchado de café.

Es posible que el vídeo –que ha desaparecido de YouTube, pero se puede ver todavía en The Jerusalem Post– funcionara muy bien como acto de propaganda. Pero el tiro le puede salir por la culata a los Netanyahu. Según ha denunciado un canal de televisión de Israel, Channel 10 TV, lo que Sara Netanyahu ha enseñado a los israelíes es la zona del servicio de su residencia oficial. El matrimonio hace vida en el piso superior, en el que no entraron las cámaras, y la cocina que enseña ni siquiera es la que ellos utilizan: se trata de una cocina secundaria para los empleados de la casa.

La mentira se ha desmontado enseguida porque la cadena cuenta con una grabación en la que aparece el predecesor de Netanyahu, Ehud Olmert, en una moderna cocina situada en la segunda planta.

Sara Netanyahu enseña su supuesta cocina. (Moshik Galamin)
Sara Netanyahu enseña su supuesta cocina. (Moshik Galamin)

“Una importante brecha de seguridad”

El intento de Netanyahu por lavar su imagen no sólo parece contraproducente, además ha irritado enormemente a los servicios de seguridad. Un exjefe de la guardia presidencial, Shin Bet, ha calificado la iniciativa de Netanyahu como “una importante brecha de seguridad” y ha asegurado que cualquier grupo terrorista pagaría millones por ver la casa del primer ministro.

El portavoz de Yesh Atid, el partido centrista que hasta hace unos meses compartía gobierno con el Likud, ha aprovechado la polémica para criticar, una vez más, el lujoso estilo de vida de Netanyahu, famoso por su afición a los puros y el coñac.

Según las últimas encuestas, Netanyahu tiene las mejores posibilidades de formar el próximo Gobierno, y aspira a renovar mandato por tercera vez consecutiva. Por ahora...

Durante todos estos años la prensa israelí ha publicado decenas de reportajes sobre el coste desmedido de todo lo que rodea a los Netanyahu: caterings de lujo, servicio de habitaciones, muebles, ropa, maquillaje… El primer ministro llegó a gastar 127.000 dólares en fondos públicos para contratar una cabina especial para dormir en un vuelo a Londres.

El abogado privado de la familia Netanyahu, David Shomrón, ha ofrecido una rueda de prensa en Tel Aviv, en la que ha pedido que se tenga en cuenta que la vivienda de los Netanyahu “no se trata de una casa privada sino de una residencia oficial en la que se celebran reuniones de trabajo y ceremonias oficiales como en la Presidencia”.

Habrá que ver cómo afecta toda esta polémica a Netanyahu. Según las últimas encuestas tiene las mejores posibilidades de formar el próximo Gobierno, y aspira a renovar mandato por tercera vez consecutiva, pero no cabe duda de que su credibilidad puede quedar muy dañada después de esto.

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