LO IMPORTANTE ES SER INTELIGENTE Y DIVERTIDO

Qué debes hacer para que te contraten como tertuliano (y ganar mucho dinero)

Los tertulianos de televisión cobran más que el resto, trabajan menos y gracias a su presencia pueden abrirse otras puertas profesionales. ¿Quieres ser uno de ellos?

Foto: Juan Carlos Monedero y Eduardo Inda en una tertulia. (LaSexta)
Juan Carlos Monedero y Eduardo Inda en una tertulia. (LaSexta)

Las tertulias y los debates televisivos vuelven a estar de moda. Después de vivir una época sin pena ni gloria, asistimos a una segunda edad dorada de este tipo de contenidos televisivos. Seguro que muchos aún recuerdan programas televisivos como La Clave de José Luis Balbín en el que se debatían asuntos de la actualidad pública. Actualmente, estos formatos copan grandes espacios en televisión, aunque hay que reconocer diferencias sustanciales respecto a sus predecesores.

Desde aquellos tiempos, la televisión ha cambiado profundamente. El aumento de la competencia entre cadenas, el rápido desarrollo tecnológico y los cambios en el consumo han provocado una mayor profesionalización televisiva y una americanización de sus contenidos. Cada minuto en televisión está medido al milímetro con la intención de captar la atención del público y conseguir mejorar la audiencia.

Los tertulianos cobran más que el resto, trabajan menos y gracias a su presencia televisiva pueden abrirse otras puertas profesionales

Estos cambios también han influido en las tertulias televisivas, ya que necesitan ser llamativas para conseguir buenos datos de audiencia. Sin embargo, sigue existiendo un factor que apenas ha cambiado: los tertulianos son los privilegiados del programa. Cobran más que el resto, trabajan menos y gracias a su presencia televisiva pueden abrirse otras puertas profesionales (a todos se nos ocurren varios ejemplos de esta última idea).

Visto así parece un chollo convertirse en colaborador de este tipo de espacios, y probablemente lo sea. A primera vista, parece algo al alcance de unos pocos personajes que copan minutos y minutos en diversos programas, pero en realidad no es tan difícil convertirse en uno de ellos. Esta es la opinión que defiende la productora televisiva estadounidense Gina Rubinstein en Psychology Today. Rubinstein afirma que “por experiencia puedo decir que en realidad estamos desesperados por encontrar a personas inteligentes y divertidas”. Es cierto que un buen orador televisivo debe cumplir ambas premisas, pero ¿cómo serlo? Rubinstein señala siete puntos que considera clave.

1. Ser auténtico

No se debe ser ni políticamente correcto ni ser parecido al resto, porque para eso ya existen muchos. Uno ha de ser genuino, diferente, natural y ser capaz de transmitir ideas y emociones en los espacios de tiempo tan pequeños que se manejan en televisión.

2. Hablar de la actualidad a través de la propia experiencia

La televisión no se utiliza para hablar de cifras y de argumentos incomprensibles para una gran mayoría. Muchas veces sabemos más de un tema de actualidad de lo que podemos llegar a creer. Nos guste o no, todo lo que ocurre alrededor nos afecta y la experiencia es un grado. Explicar cómo te influye una decisión o lo qué ha vivido la gente de tu entorno da un rostro humano al debate, llama la atención y sirve para conectar con más gente.

3. Pensar en una conversación de ascensor

El tiempo que se maneja en televisión no es mucho más extenso. Hay que ser capaz de transmitir un mensaje en tres o cuatro frases, conseguir ser convincente y demostrar por qué se ha de ser escuchado, y qué se propone respecto al resto.

4. Poco mejor que mucho

Frases cortas y llamativas. En la tele se busca acción y dinamismo, una persona que se va por las ramas no es nada atractiva para este tipo de contenidos. No por ocupar más minutos se tendrá más éxito, pues la clave reside en saber cómo aprovecharlos. Tres palabras llamativas suelen ser más efectivas que un discurso de quince minutos, por muy bien preparado que esté.

5. Consigue historias convincentes

Aunque un argumento sea muy sólido, si no consigue conectar con la gente no servirá prácticamente de nada. El mensaje debe ir acompañado de una carga emotiva que sirva de nexo con el público, que este lo vea como real y adopte una postura ante él.

6. El trabajo es la mejor credencial

Tal y como se ha explicado anteriormente, la experiencia es importante. La audiencia suele rechazar a aquellas personas que parezcan inmorales o sinvergüenzas. Por estos motivos es necesario explicar que que fuera de los platós uno tiene una trayectoria, trabajo y vida ejemplar. Está claro que a nadie le gusta que uno solo cuente su vida, por lo que no hay que ser egocéntrico. Es necesario encontrar un punto intermedio. Una buena estrategia consiste en utilizar ejemplos de la vida real o mostrar una interpretación profesional de un conflicto, así como posicionarse según su pertenencia a un determinado colectivo.

7. Tener un buen comienzo

Para darse a conocer uno ha de saber venderse bien. Grabarse dos o tres minutos o tener un pequeño discurso preparado es muy útil. Las primeras impresiones tienen una enorme influencia para generar una opinión, en especial en formatos tan breves como los televisivos. Ser convincente, atractivo y llamativo en los compases iniciales es una ventaja competitiva que ha de ser tenida en cuenta.

Alma, Corazón, Vida

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